La Iglesia ortodoxa


La Iglesia ortodoxa nació el día de Pentecostés, y tiene como cabeza a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Actualmente está compuesta por las siguientes Iglesias autocéfalas locales, de las cuales la Primada es el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla-Nueva Roma:

A) Antiguos Patriarcados:

-Patriarcado Ecuménico
-Patriarcado de Alejandría y Toda África
-Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente
-Patriarcado de Jerusalén

B) Patriarcados recientes:

-Patriarcado de Moscú y Toda Rusia
-Patriarcado de Serbia
-Patriarcado Rumano
-Patriarcado Búlgaro
-Patriarcado de Georgia

C) Iglesias no patriarcales:

-Iglesia de Chipre
-Iglesia de Grecia
-Iglesia de Polonia
-Iglesia de Albania
-Iglesia de las Tierras Checas y Eslovaquia
-Iglesia de Ucrania

D) Iglesias autónomas:

-Iglesia de Finlandia
-Iglesia de Estonia


Las enseñanzas de la Iglesia se derivan de dos fuentes (que en realidad son una): las Santas Escrituras y la Santa Tradición. Como dice el Evangelio según San Juan: "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir" (Juan 21,25).

Estas "otras cosas" fueron transmitidas oralmente por los Apóstoles y han llegado a nosotros en la Sagrada Tradición. La fe y la doctrina de la Iglesia Ortodoxa se encuentran en las Escrituras (la parte escrita de la Tradición, seleccionada por la Iglesia de entre muchos libros), en los decretos de los Concilios Ecuménicos y locales y en los escritos de los Padres de la Iglesia.

La Iglesia cree que el Señor Jesucristo es verdaderamente Dios, el Salvador e Hijo engendrado, de la misma esencia que el Padre, antes de todos los siglos; y también verdaderamente Hombre, igual a nosotros en todo, menos en el pecado. Creemos que por nuestra salvación nació de una virgen, a quien llamamos Deípara (la que dio a luz a Dios) (S. Lucas 1,43). Creemos que el Espíritu Santo procede del Padre (S. Juan 15:26).

Los cristianos ortodoxos adoran a Dios en Trinidad (S. Mateo 28:19) y honran a los Santos, pidiendo su intercesión ante Dios (Prov. 15:29; Núm. 11:2). Entre los Santos, el lugar principal es de la Deípara, pues a través de Ella Dios vino a nosotros (S. Lucas 1:48). De acuerdo con el Séptimo Concilio Ecuménico (año 787), veneran los iconos, no por sí mismos, sino como representaciones de Cristo y los Santos (si Dios tomó forma física, se le puede representar físicamente).


La Iglesia ortodoxa reconoce siete "Misterios" o sacramentos.

El Bautismo y la Crismación son los medios de entrar en la Iglesia. Sin morir el hombre antiguo y ponerse el nuevo en el Bautismo no podemos heredar el Reino de Dios. 

En la Eucaristía participamos del verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo para la remisión de los pecados y la vida eterna.

En la Confesión Cristo nos da, a través del Padre Espiritual, el perdón de nuestros pecados.

Estos cuatro sacramentos son esenciales para la vida espiritual y la deificación de todo cristiano.

Por la imposición de las manos del obispo, la Gracia Divina desciende sobre el que es ordenado y lo capacita para ser sacerdote y repartir esta Gracia, que es participación en la vida misma de Dios.

El hombre no puede participar en la esencia de Dios, pero según San Gregorio Palamás, puede participar en las "energías" o manifestaciones externas de Dios, que son parte de Dios, como los rayos del sol son parte del sol.

A través del sacramento de la Ordenación, la Iglesia Ortodoxa ha tenido sucesión apostólica sin interrupción desde el día de Pentecostés.

La Gracia Divina santifica la unión de dos seres en el matrimonio, como Cristo bendijo la boda en Caná por su presencia y su primer milagro.

Las dolencias del cuerpo y alma son curadas por el sacramento del Santo Óleo.

Estas son, brevemente, algunas de las características de la Iglesia Ortodoxa. Es una porque Nuestro Señor fundó solo una Iglesia. Es santa por estar unida a su Única Cabeza, Jesucristo, y por la operación del Espíritu Santo. Es católica porque no conoce límites de lugar o tiempo. Es apostólica porque fue fundada por los Apóstoles y mantiene sus enseñanzas, escritas y orales.


La Iglesia Ortodoxa admite que hombres casados sean ordenados sacerdotes, sin imponer el celibato sacerdotal.

La Iglesia Ortodoxa reconoce en algunos casos el divorcio como triste realidad y permite en ciertas circunstancias segundas o terceras nupcias.

Los hijos son el fruto del amor de los padres y no se deben evitar a no ser por una razón grave que la pareja debe consultar con su Padre Espiritual.