lunes, 6 de julio de 2020

06/07 - Sisoes el Grande


Este Santo, grande y famoso entre los ascetas de Egipto, vivió en el siglo IV en Escete de Nitria. Después de la muerte de San Antonio el Grande, dejó esa tierra para vivir en la cueva de este, diciendo: «Así, de la cueva de un león hace su morada un zorro».

Cuando Sisoes se encontraba al final de su larga vida de trabajos, mientras los Padres estaban reunidos alrededor de él, su rostro empezó a brillar y dijo: «Mirad, el Abad Antonio ha venido», y después: «Mirad, el coro de los Profetas ha venido». Su rostro brilló de manera aún más fuerte y dijo: «Mirad, el coro de los Apóstoles ha venido». Posteriormente la luz del semblante de Sisoes aumentó, y parecía que hablaba con alguien. Preguntado por los Padres, en su humildad dijo que estaba pidiéndoles a los Ángeles tiempo para arrepentirse. Finalmente su cara se volvió tan brillante como el sol, de modo que los Padres se llenaron de temor. Entonces Sisoes dijo: «Mirad, el Señor ha venido y dice: “Traedme la vasija del desierto”»; cuando entregó su alma en las manos de Dios, se produjo un resplandor como de un rayo y la estancia entera se llenó de una dulce fragancia.