martes, 27 de octubre de 2015

27/10 - San Demetrio el Nuevo, Patrono de Bucarest


El Santo y Piadoso Demetrio el Nuevo Basarab vivió en el siglo XIII, durante el reinado del zar eslavo-búlgaro Pedro Asan. Nació en el pueblo de Basarabi (hoy en día Bulgaria), y mortificó sus pasiones en una cueva cercana. Sus santas reliquias se encuentran en la Catedral Patriarcal de Bucarest, y para su honra fue declarado patrono protector de Bucarest. Su día de conmemoración es el 27 de octubre.

Demetrio fue una temporada pastor de cabras, pero poco después ingresó en un monasterio que se encontraba dentro de una cueva cercana a su pueblo natal. Ejerció la ascesis a través del ayuno, la oración y la vigilia durante la noche. Sus esfuerzos ascéticos lo llevaron a recibir el gran don de hacer milagros. Conociendo su muerte con antelación, eligió el lugar donde quería ser enterrado -entre dos piedras-, adonde se fue solo y se durmió en el Señor. Más no se sabe sobre la vida del Santo, que, según él mismo, hubiera permanecido oculto si no hubiera sido descubierto por la piedad de Dios.

Después de haber aumentado el caudal del río de Lom, se hicieron barro los márgenes que había alrededor de la cueva y se desprendieron algunas piedras, entre las cuales se encontraban las santas reliquias de San Demetrio el Nuevo, que cayeron al agua. Después de una temporada, el Santo se apareció a una niña enferma diciéndole que le sacara del río y que él la curaría. La niña les contó a sus padres lo sucedido, y estos fueron al lugar indicado junto con un sacerdote y otros testigos; allí descubrieron las santas reliquias incorruptas y brillantes.

La noticia del hallazgo de las reliquias se extendió rápidamente, y de esta manera el gobernante de esa época en la Tierra Rumana envió a unos sacerdotes y a unos boyardos para que se encargaran de ellas y las llevaran a la Iglesia de la Corte en Bucarest. Pero esa no era la voluntad del Santo en ese momento. Mientras lo estaban transportando, frente a una fuente, su cuerpo se hizo muy pesado, de manera que no lo podían levantar ni trasladar . Entonces colocaron las reliquias en un carro de bueyes, a los cuales les dejaron que fueran libremente donde quisieran. Los bueyes volvieron por sí solos al pueblo de Basarabi. Cuando los delegados volvieron a Bucarest, le contaron al gobernante de la Tierra Rumana los hechos acaecidos. El gobernante tomó la decisión de enviar dinero para que se construyera una iglesia en honor del Santo y Piadoso Demetrio el Nuevo en Basarabi, donde fueron colocadas sus santas reliquias, que obraron muchos milagros.

Durante la guerra entre el Imperio Ruso y el Imperio Otomano, entre 1769 y 1774, los rusos llegaron a algunos pueblos del Danubio, entre ellos el de Basarabi, desde donde las reliquias fueron cogidas por el general Piotr Saltíkov para llevarlas a Rusia. Pero un creyente de la Tierra Rumana, Hagi Dimietrie, le pidió al general que se las diese como recompensa por las desgracias acaecidas durante la guerra. Entonces el general donó las reliquias del Santo para la Tierra Rumana; estas fueron recibidas por el metropolitano Gregorio II de Hungro-Vlaquia en Bucarest, donde se encuentran hasta nuestros días. En esa época, mediante la oración del Santo acabó la guerra y cesó una epidemia. La mano derecha del Santo fue enviada a Kiev.

Durante la Primera Guerra Mundial, durante la ocupación alemana, unos soldados búlgaros intentaron llevarse los restos del santo de la catedral a Bulgaria, pero el pueblo, al enterarse, se opuso, e incluso los soldados alemanes les pidieron a sus aliados búlgaros que no los tocaran.

Algunos milagros sucedieron durante la estancia de las reliquias en el pueblo de Basarabi. Debido a la gran veneración tributada por los fieles, algunos intentaron robar trozos de las santas reliquias, pero o no las pudieron tocar o se quedaron con el brazo rígido, ya que el santo no quería aceptar estos hechos, de manera que solo después de haberle pedido perdón podían marchar curados.

Un obispo de Preslav de nombre Juanicio, que cayó enfermo, fue llevado a la Iglesia del Santo mientras se oficiaba la Divina Liturgia; a  la hora de acabar el oficio, el obispo podía caminar solo.

También desde que las reliquias del santo fueron llevadas a Bucarestel Santo y Piadoso Demetrio obró muchos milagros (por ejemplo, curar a la gente enferma), protegiendo la ciudad y repartiendo muchas bendiciones entre los que veneran con devoción sus santas reliquias.


Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital