sábado, 26 de septiembre de 2015

26/09 (09/10) - San Neagoe Basarab


San Neagoe Basarab es conmemorado el 26 de septiembre. Su canonización fue determinada en la reunión del Santo Sínodo del 8-9 de julio de 2008, junto con la canonización del Santo Jerarca Jacinto de Vicina y San Dionisio el Exiguo.

San Neagoe Basarab fue un príncipe rumano y un erudito 'voivoda' de Valaquia en la Edad Media. A ser elegido voivoda, en 1551, reconoció su descendencia del gobernante de la Tierra Rumana Basarab el Joven, apodado "Ţepeluş" (noviembre de 1477-septiembrie de 1482), el hijo del gobernante Basarab II (diciembre de 1442-1443) y sobrino de Dan II (1420-1431).

Después de la muerte inesperada de su padre, los hijos se quedaron en la familia de Parvu. El joven Neagoe era muy erudito; siendo un intelectual destacado, tenía una sed para el aprendizaje, a lo cual se añade su talento para la escritura, cosa que luego lo transformará en el primer genio de nuestra tierra. Miembro del seno de una familia muy erudita y rica, se benefició de una educación muy alta y selecta, no solo militar sino también intelectual.

Barbu Banul (título del gobernante de Oltenia) y sus hijos construyeron en 1584 el Monasterio de Bistrita (Oltenia), trayendo desde el sur del país las santas reliquias de San Gregorio Decapolita, lo que transformó el lugar de culto en un sitio prestigioso. Bistrita se convirtió en el más grande centro cultural del país, teniendo en cuenta también la relación directa con el Monte Athos y con algunos centros culturales de Serbia que no fueron destruidos por los otomanos. Por lo tanto, Bistrita era para la Tierra Rumana (Ţara Românească) al final del siglo XV y el principio del XVI la "biblioteca central" y la Primera Escuela de los ilustrados y eruditos del país. El monasterio era en esa época uno de los mejores escondites para el hijo de un gobernante, que tenía que sea muy discreto y se protegía así de los peligros de esa época.

El joven Neagoe recibió también la educación específica de los hijos de los boyardos, sabiendo de esta manera manejar las armas y escuchar a sus familiares en las discusiones sobre los deberes de gobernar el Estado. Durante su vida, aunque era bastante joven, tuvo la bendición de conocer al mejor y más apreciado gobernante de Moldavia, San Esteban el Grande (Voda). Neagoe tenía alrededor de 22-23 años cuando en 1504 el gran titán de Suceava fue enterrado en su sepulcro dentro del Monasterio de Putna. Más tarde, se puede ver en sus escritos que San Esteban le influyó mucho y muy profundamente, dejando su huella en su personalidad y en su pensamiento.

Pero al mismo tiempo Neagoe crecía en una realidad muy dura, con dificultades como la amenaza de la invasión turca. El joven no tuvo la posibilidad de vivir en la época en que Esteban el Grande vencía muy gloriosamente a los turcos, sino cuando todos tenían que estar sometidos y resignados a la idea que el Imperio Otomano era más fuerte y persistiría durante mucho tiempo y de que, una vez muerto el titánico gobernante, ya no habría una mano tan fuerte como para echarlos pronto. Lo único que necesitaban los rumanos era la unidad política y la independencia absoluta dentro del país, que entonces era pagada a través de un tributo; al mismo tiempo estaba garantizada una cierta seguridad, pero se necesitaba a grupos de soldados muy fuertes para la protección frente a la invasión.

Todo el equilibro político de Europa cambió en unas décadas; por lo tanto, Neagoe tuvo que aprender desde pequeño una nueva forma de hacer política que le garantizara la seguridad, es decir, sobrevivir y vivir en medios hostiles. Lo más importante que le quedó de su predecesor, Esteban el Grande, era que los voivodas llegaron a un acuerdo con el Imperio Otomano: lo mejor era hacer la paz con los rumanos y que estos les pagaran el tributo en vez de ir a la lucha en el campo abierto y perder los privilegios. De esa manera, se establecieron unos acuerdos especiales que protegían el territorio rumano de la opresión otomana, que además garantizaba el ejercicio de las leyes propias y de la propia fe cristiana, junto con el desarrollo cultural. A diferencia de lo que pasaba en el sur del País, Dobruja, con los otomanos los moldavos estaban relativamente bien, por lo cual enviaba ayuda y dinero para que reconstruyeran y repararan los monasterio del Monte Athos, así como otros monasterios e incluso a los jerarcas y creyentes de los Balcanes y del Oriente para que guardaran la fe y la esperanza. El nuevo desafío de los rumanos era con los "paganos", para no desesperar y fortificar la fe y la esperanza en Dios.

El Gran Esteban,inmediatamente después de haberse visto obligado a dejar el ideal de la cruzada militar, empezó una nueva cruzada a través de sus edificaciones, que eran muy grandiosas gracias a sus dimensiones. La ley cristiana era la ley del territorio. Era la victoria más profunda de los rumanos frente al más grande Imperio de aquella época, el Otomano.

La cultura, la edificación de monumentos, el arte se transformaron de esa manera en el medio más eficaz y seguro para afirmar la libertad rumana dentro del mundo dominado por la señal "de la media luna". La estrecha relación con los Balcanes ayudó al país a y los creyentes para que no se hundieran. Era un escudo para los cristianos ante la opresión y la invasión de los paganos.

Los boyardos Craiovesti (de Craiova) fueron los primeros que entendieron los peligros de esos tiempos. El Monasterio construido por ellos tenía relación con el mundo de los Balcanes, y en 1501 un papel que demostraba el título de propiedad, específico de la Edad Media (hrisov), del Monasterio del San Pablo, muestra a los hermanos Craiovesti y al joven Neagoe, fundador en Athos. Ninguna familia feudal hasta esa época había emitido papeles de donación para el Monte Athos.

La política de Esteban el Grande desde sus últimos momentos encuentra en la Tierra Rumana a un imitador en la persona de Vlad Călugărul (1482-1495), hermano paterno de Vlad Ţepeş y Radu el Hermoso. El lugar de Esteban fue ocupado por Mohammed II. El hijo de Vlad Tepes (Dracula) encontró la paz en el monasterio, pero el País lo obligo a que portara su cetro y retornara a mundo. Aunque volvió, él mantenía su paz espiritual y su equilibrio contemplando lo Divino. Vlad Călugărul fue un gobernante digno y hábil, que supo ganar el respeto y, lo más importante, supo poner la base de una verdadera fe política, que se basó en propagar la fe cristiana en el Imperio. Tras él fue elegido su hijo mayor, Radu el Grande. En 1495 Neagoe entraba en la adolescencia y empezaba a transformase en un hombre verdadero. Ante sus ojos había que encontrar a un hombre muy erudito, "un príncipe Renacentista" que sabía apreciar lo hermoso, el arte y la belleza.

Al Sur del Danubio se prohibía edificar y construir nuevas iglesias para que no sobresalieran cuando los turcos montaban a caballo. Las iglesias tenían que estar enterradas en la tierra a la altura del caballero, para que no las puediera ver.

Los cristianos tenían que bajar ellos mismos delante de los dominadores paganos. Por ello, cada iglesia que levantaba sus torres era un desafío para la ley del Imperio. Radu el Grande construyo la mayor Iglesia hasta esa época en la Tierra Rumana, y su edificación fue como una lucha ganada. Mirando la Iglesia de Dealu, ya podemos ver las influencias renacentistas.

A los 20 años Neagoe toma el cargo de director ejecutivo (dregator) en la corte, y empieza su educación al lado de Radu el Grande, que tuvo una gran influencia en él y le enseñó lo mejor para conservar la fe. Pero la realidad era muy dura y la presión del Imperio muy grande. Las paredes de la fortaleza ahora debían ser edificadas, no con la piedra del río, sino con las piedras más caras de la fe de los antepasados. La Iglesia era una fortaleza muy bien conducida, que supo manejar los eventos de esa época. Esteban el Grande escogió como protectores a los Santos Jorge y Demetrio. En 1503 Radu el Grande, con el permiso del Sultán, trajo al país al mayor luchador por la fe y la resistencia cristiana, el Patriarca Ecuménico Nifon II. Debido a su exilio a Adrianópolis, por segunda vez Radu el Grande lo trajo al país y lo puso al frente de la Iglesia de Muntenia, donde fue apreciado y honrado como líder del país.

El Patriarca trajo aquí su experiencia, pero también la tradición y la memoria de Bizancio. Por primera vez un Patriarca Ecuménico se convrtía en conductor de la Iglesia de la Tierra Rumana.

La presencia del Patriarca Ecuménico al lado del Gobernante de la Tierra Rumana, Vlad el Grande, hace que en la ciudad de Targoviste se repita, aunque a escala más pequeña, una situación similar a la del Imperio Bizantino, donde al lado del Emperador estaba el patriarca. Radu se convirtió de esta manera en un nuevo "Basiléus", y la Tierra Rumana demostró una tierra protegida por Dios, donde el cristianismo perseguido miraba hacia un alcance de esperanza.

Gracias al Patriarca Nifón se crea una relación con Serbia, que desde 1459 era oprimida por los turcos, por lo cual el campo serbio pasa a la Tierra Rumana. Máximo Branković, el último descendiente de los caudillos serbios cristianos, se refugió en Targoviste, trayendo junto a él a la hija de su hermano, Despina Milita, y a otro familiar suyo, Elena Branković.

Uno de los casamientos más destacados y grandiosos de esa época entre los caudillos rumanos y los serbios fue el de Despina Milita con el joven boyardo Neagoe. Con ella tuvo tres hijos y dos hijas. Gracias a este matrimonio, Neagoe estableció una relación directa con la tradición política de Balcanes.

Por desgracia, tal y como a veces pasaba también en Bizancio, poco tiempo después estalló un conflicto entre el nuevo "emperador" y el antiguo Patriarca Ecuménico, Nifón II, debido a los intereses del nuevo gobernante, que chocaron con los cánones del último. El motivo fue que el gobernador quería casar a su hermana con un boyardo moldavo, Bogdán, pero el problema era que antes tuvo otro matrimonio, quedando la mujer sin el divorcio canónico, por lo cual los cánones prohibían el nuevo casamiento. El Patriarca mostró oposición al matrimonio, y este fue el motivo por lo cual el gobernador se enfadó y decayó la relación con el patriarca. A este se le dijo que saliera del país, y se fue a la casa de los Craiovesti (los boyardos de Craiova), donde se establecieron nuevas amistades. Durante todo este tiempo, el Patriarca, según su biógrafo, se preocupó de y cuidó a Neagoe, al cual le pasó su testimonio político y espiritual: "Y el bueno de Nifón lo fortalecía a través de sus enseñanzas, para que creciera y aumentara en todas las buenas obras y, por supuesto, para fuera apreciado y honesto ante Dios y ante el pueblo, lo que luego cumplió gracias a sus oraciones".

El Patriarca Nifón fue el más grande maestro de Neagoe. Fue él quien le transmitió una profunda conciencia teológica, el 'pathós' moral y el pensamiento político de Bizancio, que conoció debido, por supuesto, a la transcripción de los libros de consejos escritos por Agapito para el Emperador Justiniano, las Enseñanzas de Basilio el Macedonio, la carta del Patriarca Focio, etc. Estuvieron juntos dos años en la Corte de Targoviste. A Neagoe el patriarca le "llevaba el alimento de la alma tanto a través de sus oraciones como a través de la enseñanza y de la palabra". El esfuerzo del Patriarca fue para Neagoe como una escuela privilegiada de teología y espiritualidad, la más erudita que tuvo un gobernador rumano, recibida de manos de un patriarca y santo. A través de y gracias a Nifón aprendió Neagoe las costumbres de Bizancio y el arte de escribir libros de enseñanza para sus hijos. La relación entre el maestro y su discípulo fue tan estrecha que, una vez que llegó a gobernador, Neagoe obtuvo del Patriarcado Ecuménico la canonización de Nifón muy poco tiempo después su partida a la morada celestial, hecho muy raro en la Iglesia.

Nifón partió de la Tierra Rumana en 1505, siendo sucedido en su sede de guía supremo de la Iglesia por Máximo Branković, que recibió el título oficial de Metropolitano del País Rumano. Se retiró al Monte Athos, al Monasterio de San Dionisio, donde formó a su último aprendiz, el monje Gabriel, futuro "protos" del Monte Athos. El Patriarca Nifón II partió a la morada celestial el 11 de agosto de 1508. No mucho después, Radu el Grande cayó abatido por una malaria muy fuerte que lo desfiguró; murió ese mismo año. También en 1508 es editado el primer libro rumano: el Misal de Macario (no el Grande).

La muerte del Radu el Grande en 1508 abrió el camino a graves pruebas para el país. Esto hizo que Neagoe se pusiera en la situación de gobernar en un ambiente poco favorable. Fue obligado a conocer a un "lobo disfrazado con piel de cordero" en la persona de Mihnea "El Maléfico". Este se presentó, igual que en los cuentos, con una apariencia engañosa. Logró engañar a los boyardos de Craiova. Odiaba a todos los que le podían ser un impedimento. En consecuencia, los boyardos marcharon siguiendo el curso del Danubio a encontrarse con un familiar que era gobernador de la provincia de Nicópolis dentro del Imperio Otomano; aunque era serbio, cambió su nombre por el de Mehmed-Bey. El maléfico gobernante asesinó a un miembro de los Craiovesti, a Radu. Demolieron con cañones el Monasterio de Bistrita, así como la Iglesia construida por Neagoe, la de los Santos Apóstoles.

Neagoe, junto con los suyos, desde Nicópolis marcha a Constantinopla. Allá lograron una carta para que cambiaran a Mihnea por el hijo menor de Radu el Grande, Vlad.

Otra vez el país se encuentra en peligro. Al trono sube Vladut, el hijo de Vlad el Grande, que hizo lo mismo que su predecesor, Mihnea el Malo. El estado del país era incierto e inseguro. El nuevo gobernador ordenó que le cortaran la nariz a Neagoe, según las costumbres de la época, para que no puediera aspirar al trono, pero no pudieron atraparlo.

Un importante filólogo caracterizó a Neagoe como "el Marco Aurelio de la Tierra Rumana, príncipe, artista y filosofo que nos hace contemplar con paciencia esa época dura como una época de paz y de floración de la cultura entre 1512-1521". Neagoe Basarab subió al trono a los 30 años. Su modelo era el rey Salomón, ejemplo que les traspasó a sus hijos como lección. Lo único que pedía el príncipe era sabiduría, y la recibió. El prestigio de la Tierra Rumana se vio en el hecho de que, cuando fue enviado a Roma un mensajero oficial (sol) para ver al Papa León X, fue honrado por el dogo de Venecia con un ambiente solemne, hecho que agradó al emisor, Neagoe Basarab. El Papa León le respondió a una propuesta de alianza dentro del contexto de las cruzadas.

También en el mundo ortodoxo su prestigio llegó a ser muy destacado, como el Gran Rector del Patriarcado Ecuménico lo indica en una carta de 1519: "El altísimo, el brillantísimo y el más glorificado gobernador que hay, Neagoe, gran voivoda y emperador autócrata de toda Hungaro-Valaquia".

La ceremonia de 1517 para la canonización del Patriarca Nifón tuvo lugar con gran pompa. Las Santas Reliquias fueron depositadas en el Monasterio de San Dionisio del Monte Athos, y encima del sepulcro el gobernador rumano aparece rezando a los pies del Patriarca. Los siguientes versos de Gabriel, el "protos", describen la pompa del acto: "Neagoe Basarab ordenó que vinieran todos los archimandritas del Monte Athos, junto con todos los hegúmenos del Monasterio de Laura, Vatopedi, Iviron, Xeropótamo, Dohiar, Simonopetra... Todos estos hegúmenos vinieron a la Tierra Rumana. Vino también el Patriarca Teolipto de Constantinopla, junto con otros 4 metropolitanos desde Sereş, desde Sardia, desde Media y desde Meliquene (…)".

Sobre una de las más importantes fundaciones de Neagoe Basarab habla el mismo Gabriel: "Destruyó la sede metropolitana de Arges y construyó una Iglesia de piedra tallada y ornamentada con motivos florales. Pusieron 12 pilones grandísimos en honor a los 12 Apóstoles. Por fuera la Iglesia lleva una 'faja' entrelazada que significa que la Iglesia está ceñida a Jesucristo, y esta faja está cubierta de oro y ornamentada con flores talladas. El exterior era de mármol. […] No faltan los escudos del país. Las escaleras son de 12 piezas a imitación de las 12 tribus de Israel . Y puedo asegurar que no es tan hermosa como Sion o Santa Sofía, sino que está por encima de ellas en belleza".

Neagoe infundió para siempre en la conciencia de todo el mundo cristiano del Imperio la idea que los rumanos perpetúan la tradición de los reinos cristianos esclavizados por los tucos y que aquí está el refugio y el centro de resistencia para todos. La obra de Gabriel, el protos del Monte Athos, nos enseña que este papel lo asumieron los rumanos. Nadie pudo mostrar con tanta dignidad y brillo la idea del nuevo Basiléus de Targoviste. Los que lo imitaron un siglo o más después fueron Mateo Basarab, Basilio Lupu y, por encima de todos, Constantino Brâncoveanu.

La vida lo probó mucho, pero lo recibió todo como un cristiano, sin murmurar. Su madre murió cuando estaba en Constantinopla. Enterró a dos de sus cincos hijos. Él mismo murió a una edad muy temprana, a los 39 años, en 1521. La voluntad de Dios, sin duda, hizo que no sufriera más, porque un poco más tarde Belgrado cayó bajo las amenazas del más grande sultán, Sulimán el Magnífico. Por tanto, Dios le libró de la humillación y de la derrota.

Su enfermedad sin cura y la amenaza de la muerte hicieron del voivoda de Arges el más grande escritor de los rumanos de esa época, el primer teólogo y el más grande genio escritor de la espiritualidad que tuvo la Ortodoxia rumana. Su obra iba a ser una obra maestra, con cientos de páginas. En "Cartas a su hijo Teodosio" trata sobre el poder de un pueblo y la dimensión espiritual de una nación, que la concedió solo la búsqueda de su relación de la muerte. Escribió sus enseñanzas y sus consejos con la mente limpia para que dejárselas a su hijo como modelo, pero también con la idea de compartir con todos sus sucesores que no se tienen que recaudar las riquezas terrenales, sino las celestiales.

Nacido en un mundo de malas costumbres, un mundo sin misericordia, se alza con una fuerza sin precedentes para proteger y conservar el dogma cristiano con la unicidad del ser humano redimido a través de la ofrenda de Jesucristo. Nadie hasta entonces, en ningún escrito político, se había parado a condenar al asesinato contra otro hombre y enseñar qué importancia tiene la persona gracias a su Creador.

Durante mucho tiempo los eruditos laicos intentaron argumentar que tantas páginas escritas para Dios no podían ser obra solo de un monje. Lo que no podían entender es cómo pudo escribir una síntesis de dogmática, de la moral y de la espiritualidad cristiana, con tan gran capacidad. El voivoda se formó en los círculos monásticos, y fue el primer pensador filocálico de la Iglesia Ortodoxa Rumana.

Fue un milagro todo el período de gobierno de Neagoe Basarab. Fue un milagro la escritura de un libro de esa envergadura en los tiempos en que aparecía Maquiavelo. Fue un milagro perdurar y hacer renacer al pueblo después tantos intentos de destrozarlo, y todo gracias al espíritu y a la confianza en el triunfo de la justicia.

Tropario de San Neagoe Basarab

El más sabio gobernante de entre todos los gobernantes de la tierra rumana, fundador de edificios sacros, amigo de los Santos Padres, aprendiz iluminado por el Espíritu Santo y amante de la paz; Santo Voivoda Neagoe, ruega a Jesucristo el Señor que guarde nuestras almas.

Archimandrita Cipriano, Patriarcado Rumano


Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital