lunes, 7 de septiembre de 2015

07/09 (20/09) - San Simeón de Pângărați


San Simeón nació a principios del siglo XV en un pueblo cercano a la ciudad de Piatra Neamt. Desde su juventud se destacó por su amor y su interés por lo sagrado, eligiendo la vida monacal, por lo cual entró en el Monasterio de Bistrita. Dentro del monasterio su alma ansiaba el silencio y deseaba una intimidad más estricta para dedicarse solo a la oración. Pidió la bendición del hégumeno del monasterio junto con otros dos aprendices suyos para retirarse al yermo de la orilla del río Pangarati, al pie de la montaña de Paru, donde practicó el ascetismo 29 años. Practicando la oración del corazón y, de esa manera, recibiendo el don del Espíritu Santo, San Simeón llega a ser muy apreciado y muy solicitado por la gente gracias a la paz que lo rodeaba; la zona fue conocida como el Yermo de Simeón.

Con el permiso de Dios y por Su Voluntad, en el año 1476 los turcos entraron en Moldavia y derrotaron a San Esteban el Grande en las luchas de Razboieni. Sabiendo lo que iba a suceder, el santo se llevó a sus aprendices y le pidió al Señor que cuidara de San Esteban y de la patria librándola de los turcos; luego pasaron a protegerse y esconderse en la provincia de Transilvania, quedándose en el Monasterio de Casiva, donde un poco más tarde falleció.

La Santidad del Piadoso Simeón se ve después de su muerte gracias a la luz que lo rodea y a través de sus santas reliquias, que fueron veneradas y honradas por el Santo Príncipe Esteban el Grande. Sobre la traslación de las reliquias nos cuenta el hieromonje Anastasio en su Palabra sobre la construcción del Monasterio de Pangarati: "Después de haberse retirado los turcos y dispersada la discordia, cuando se instala la paz, el Santo Príncipe Esteban mandó que fueran transferidas las santas reliquias dentro de una urna adornada que tenía en su tesoro. Guardó una porción de las reliquias para venerarlas y recibir su bendición, y las perfumó con el más caro incienso de maravillosa fragancia para ser fortalecido en la fe; el resto se las llevó y las enterró en la fortaleza de Suceava". Por lo que se sabe, esta traslación tuvo lugar aproximadamente en 1484, cuando las novicias volvieron al yermo construido por el Santo Simeón el Hieromonje.

Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital