martes, 30 de diciembre de 2014

"¿En qué se ha convertido la Navidad?". Artículo del P. Nicolás Vera


Reproducimos a continuación una acertadísima reflexión del P. Hieromonje Nicolás (Vera), del Patriarcado de Serbia en Alicante, en la que aboga por recuperar una visión verdaderamente cristiana ortodoxa de la "Metrópolis de las Fiestas": la Navidad.

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Muchos son los que te saludan diciendo felices fiestas, llenan sus casas de guirnaldas y árboles llenos de luces, ponen mesas abundantes en comida y bebida, se gastan cantidades ingentes en regalos de todo tipo que trae un personaje vestido de rojo como si fuera un duende o gnomo… Esto es en lo que se ha convertido la Navidad, que podría llamarse de cualquier forma desde la fiesta de la matanza del cerdo, hasta las vacaciones de invierno, o fiesta del duende.

Pero esto no es la Navidad y el que se empeñe en que esto sea lo que centre en sus vidas en estos días no puede llamarse cristiano.

Lo primero es el saludo: no podemos desearnos simplemente felices fiestas. ¿Qué fiestas estamos felicitando? Nos hemos de desear una Feliz Navidad, pero para esto deberíamos tener claro que la Navidad es fiesta del nacimiento de Cristo que se ha hecho hombre para nuestra salvación y que nació en Belén de Santa María la Virgen tal y como aparece en la confesión de nuestra fe. Este momento de gran alegría por el comienzo de nuestra salvación, la llegada del Mesías y el cumplimiento de las profecías, es lo que celebramos.

La decoración de las casas se centra en un elemento pagano potenciado después por los protestantes que borraban del mapa doméstico las representaciones del Nacimiento y las imágenes del Niño Jesús y a partir del s.XIX se generaliza esa costumbre del árbol. Vistoso, lleno de luces y colgaduras se convierte en el símbolo de las fiestas de invierno. ¿Más es eso lo que debería ser el centro en nuestras casas e iglesias tan sólo porque es decorativo? No, el centro de nuestras casas debería de girar en torno al icono de la Navidad o de la Madre de Dios que en estas fechas debería de estar especialmente adornado con ramas y luces tal como se hacía antes de que el comunismo arrasara con todas las tradiciones cristianas.

Fue el comunismo el que arrasó con la figura de San Nicolás como portador de los regalos en estas fechas. No queramos creer que ha sido una tradición inmemorial porque es falso. En toda la Europa cristiana San Nicolás es el que tradicionalmente ha traído los regalos a los niños. Lutero cuando extendió su secta por el norte y centro de Europa, esta hermosa tradición, la comenzó a sustituir porque no aceptaban el culto a los Santos. Mal que bien permaneció, más o menos disimulada y desde Inglaterra, Alemania y Holanda llegó a lo que serían los Estados Unidos. Allí al Santo Obispo le despojarán de sus vestiduras episcopales para vestirlo ridículamente primero de verde y luego por orden y mandato de la Coca-Cola de rojo, con mujer y nariz de borracho. Así se vestirán los distintos abuelos de invierno y Navidad que traen los regalos en sustitución del Santo Obispo. Aún así en países como España y Portugal donde traen los regalos los Santos Reyes e incluso en Grecia donde lo hace San Basilio y que no sufrieron las influencias ni del protestantismo o del comunismo se intenta por todo los medios imponer a ese ridículo personaje para relegar a los que están relacionados con tradicines verdaderamente cristianas.

Las comilonas son otra de las características de estas fiestas. La fiesta de la Navidad está precedida por cuarenta días de ayuno para prepararnos al nacimiento de Cristo. Después de la Liturgia del día de Navidad tenía todo su sentido que familia y amigo se sentasen a la mesa común para celebrar la Natividad. Más ahora, sin ayuno, se come y se bebe porque hay que hacerlo pero sin su motivación original. Luego para los que están en el calendario eclesiástico se presenta la situación del comienzo del año civil en los días precisamente más santos del ayuno. Esta fiesta fue precisamente impulsada por los gobiernos comunistas para contrarrestar las influencias de la fiesta de la Navidad y ahí se ha quedado, como algo verdaderamente innecesario. Para los que siguen el nuevo calendario ensombrece la fiesta del glorioso san Basilio y los excesos de la noche impiden precisamente a los fieles acudir a la iglesia para participar en la Liturgia y en la molitva de San Basilio. Verdaderamente ha de estar contento el demonio de que la gente no participe en estas santas oraciones que lo expulsan a él de la vida de los hombres.

Queda luego lo peor de todo. Cómo poder llamar verdaderamente cristianos a aquellos que durante estos santos días se han dedicado a comer, a beber, a gastar dinero, y que sin embargo no han sido capaces de venir a la iglesia aunque solo fuera para encender una vela para dar gracias a Dios porque están vivos y con salud? Como podrán llamarse cristianos los que sacan a Cristo de sus vidas?

Creo que deberíamos de reflexionar sobre todo esto para que el año que viene sea San Nicolás el que traiga los regalos a los Niños, el icono Santo de la Navidad presida nuestros hogares y vidas y después de romper el ayuno el día la Navidad con la comunión del precioso Cuerpo y Sangre de nuestro Señor JesuCristo podamos sentarnos juntos a la mesa para celebrar cion verdadera alegría su nacimiento. Sólo así podremos verdaderamente llamarnos cristianos ortodoxos.

P. Hieromonje Nicolás (Vera), Patriarcado de Serbia