lunes, 20 de julio de 2020

20/07 - El glorioso Profeta Elías


El Santo Profeta Elías "el tesbita" es celebrado cada 20 de julio. San Elías fue hijo de Sobac, un sacerdote de la Ley Antigua, que vivía en la ciudad de Tisbé, en Galaad (Israel). Goza de una honra especial por parte de la Iglesia, la que puede comprobarse simplemente al verificar que su festividad está marcada en el calendario en color rojo, algo que no sucede con ningún otro profeta.

San Elías vivió cerca de ochocientos años antes de la venida de Jesús. Aquellos tiempos eran especialmente difíciles por encontrarse en su plenitud el reinado de Acab, que fue el más malvado de los reyes de Israel.

De acuerdo con la tradición, Sobac pudo ver, cuando nació Elías, que el pequeño fue rodeado por unos individuos vestidos de blanco, quienes cubrieron al bebé con ropajes de fuego que le ofrecían de comer una llama. Los sacerdotes del templo de Jerusalén interpretaron este hecho como una señal de Dios con la que habría elegido a Elías para servirle como profeta.

Ya adulto, Elías se presentó un día al rey y le dijo: "No ha de caer rocío ni lluvia en estos años, hasta que yo lo diga."

Y hubo gran sequía y hambre por tres años, en los cuales ni una sola gota de agua cayó del cielo. Se secaron las fuentes y los campos se volvieron áridos, toda la tierra de Israel se hallaba en la mayor desolación por la sed y el hambre que en ella se padecía.

Elías entretanto se había retirado a la orilla de un torrente y el Señor le alimentó por medio de unos cuervos que cada día le traían pan y carne; después lo mantuvo gracias a una pobre y piadosa viuda de la ciudad de Sarepta, que lo sustentaba con harina y aceite que, por un continuo milagro, nunca le llegaron a faltar. A esta mujer Elías le resucitó, en recompensa, el hijo que se le había muerto.

Al tercer año de esta escasez, el Señor ordenó a Elías que se presentara al rey, después de lo cual enviaría lluvia. Elías se presentó y le dijo que congregase a todo Israel en el monte Carmelo, diciéndole que también llamase a los cuatrocientos cincuenta profetas del dios Baal, venerado entonces por los israelitas.

Cuando estuvieron sobre el monte, Elías los provocó a que mostraran con un milagro la divinidad de su ídolo. Los sacerdotes de Baal, levantando su altar de leña, pusieron sobre él un buey despedazado y desde la mañana hasta el mediodía invocaron en vano a su dios, para que mandara fuego del cielo a consumir el sacrificio.

Por la tarde Elías erigió un altar de piedra y leña y, habiendo colocado sobre la leña un buey dividido en trozos, hizo echar sobre el holocausto gran cantidad de agua hasta llenar la zanja que lo rodeaba.

Entonces invocó al Señor, el cual mandó al instante fuego del cielo que consumió el holocausto', la leña y las piedras, y hasta el agua que estaba en la zanja.

A la vista de este prodigio, el pueblo se postró sobre su rostro y exclamó: "¡El Señor es el verdadero Dios de Israel!”. Elías hizo prender a los sacerdotes de Baal y mandó quitarles la vida.

Después de esto Elías oró al Señor sobre el mismo monte y previno a Acab que unciera pronto el carro y saliera de allí, porque amenazaba una gran lluvia, la cual vino, en efecto, y en tanta abundancia que la tierra recobró su fertilidad.

Cuando Jesús se transfigura, Elías aparecerá a su lado, conversando con él y Moisés. En Elías se sintetiza todo el espíritu de profecía, que es el llamado a volver a Dios, a ser justos y abandonar los pecados. Entre los profetas, solo Juan Bautista es mayor que él, y luego Cristo mismo, que "es" la profecía, el llamado de Dios hecho carne.

Fuente: Paso a paso en la Ortodoxia, con información de crestinortodox.ro y fatheralexander.org