sábado, 30 de mayo de 2020

31/05 - Hermias el Mártir de Comana


Según algunos, este Mártir luchó durante el reinado de Marco Autelio, también llamado Antonino (161-180); según otros, fue durante el reinado de Antonino Pío (138-161).

Siendo ya anciano, el Santo fue conducido ante Sebastián, Procónsul en Comana de Capadocia y, debido a que no quiso renunciar a su confesión de Cristo, sus verdugos, sin tener ninguna consideración hacia su avanzada edad, le rompieron la mandíbula, le arrancaron la piel del rostro, le pincharon los ojos con un instrumento afilado, lo sometieron  a muchos tormentos y finalmente, después de tres días de torturas, lo decapitaron.

Domingo de los Santos Padres del I Concilio Ecuménico. Lecturas de la Divina Liturgia


Hech. 20,16-18.28-36: Pablo había resuelto pasar de largo por Éfeso, para no perder tiempo en Asia. Se daba prisa, porque quería estar, si le era posible, el día de Pentecostés en Jerusalén. Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando llegaron donde él, les dijo: «Vosotros sabéis cómo me comporté siempre con vosotros, desde el primer día que entré en Asia, «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo. «Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño; y también que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas, para arrastrar a los discípulos detrás de sí. Por tanto, vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros. «Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados. «Yo de nadie codicié plata, oro o vestidos. Vosotros sabéis que estas manos proveyeron a mis necesidades y a las de mis compañeros. En todo os he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir.» Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos.

Jn. 17,1-13: Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada.

30/05 - Isacio, Abad del Monasterio de Dalmato


El Justo Isacio era originario de Siria y llegó a Constantinopla en el año 374. Sobresalió en la vida monástica y partió con el Señor en el año 396.

Según la tradición, su monasterio fue construido por Dalmato el Patricio, sobrino de San Constantino el Grande, pero muchos dicen que fue fundado por San Isacio y que después adoptó el nombre del Abad Dalmato, que le sucedió (ver el 3 de agosto para conocer la vida de los Santos Isacio y Dalmato). Otros, por su parte, sostienen que el monasterio tomó su nombre de ambos santos, motivo por el que en griego aparecería en plural (‘Dalmaton’).

Según Zonaras, el emperador iconoclasta Constantino el Coprónimo convirtió posteriormente el monasterio en cuartel: «En cuanto al monasterio llamado Dalmato, el más antiguo de Constantinopla, [el Emperador], tras expulsar a los monjes, lo convirtió en un cuartel para los soldados» (‘Crónica’, XV, 8).

El Tercer Concilio Ecuménico elevó al abad de Dalmato al rango de Archimandrita y Exarca de los prominentes monasterios de la Ciudad Imperial.

La famosa Catedral de San Isaac en San Petersburgo está dedicada a este Santo.

viernes, 29 de mayo de 2020

En el templo ortodoxo


Cuando un cristiano occidental entra en el templo ortodoxo para la Liturgia Divina se encuentra en otro mundo. 

Al principio, entra en la iglesia, cuya forma, decoración y ornamentos no sólo están sometidos a una tradición, sino que también tienen un significado propio. Tras haber pasado por el nártex, se encuentra en la nave, que no tiene la forma rectangular a la que está habituado, sino la del cuadrado, y que está completamente vacía, a excepción de algunos asientos, destinados a los enfermos y débiles. Alza la cabeza y allí está el Cristo Pantocrátor, que lo mira con majestad desde lo alto de la cúpula central. Alrededor del tambor que sostiene la cúpula están los profetas, los apóstoles, los confesores semejantes a los ángeles, y en las bóvedas en torno a la cúpula se encuentran los querubines y serafines, los cuatro evangelistas y algunas escenas de la vida de Cristo; de ellas suelen surgir las escenas que se recuerdan en los calendarios litúrgicos. Más abajo, sobre los muros, vemos las figuras de monjes y ascetas, de mártires, confesores y maestros; la hilera de los santos es como un marco que envolviera a toda la asamblea orante.

Detrás, en el muro occidental de la nave, se presenta la Asunción de la Virgen María (la Dormición); en el muro oriental, en cambio, se alza una barrera, adornada de iconos: el iconostasio, que separa la nave del santuario. Esta barrera puede ser baja o también llegar hasta el arco. En el centro se encuentra una puerta con dos hojas; a los lados, otras dos puertas con una sola hoja. Sobre el iconostasio alto suelen reproducirse los ornamentos de la nave, pintados al fresco o hechos en mosaico. A la derecha de la puerta central de dos hojas, también llamada “puertas santas”, se encuentra la imagen del Cristo Pantocrátor; a la izquierda, la de la Virgen María con el Niño. Sobre las puertas santas se reproduce la Anunciación, y sobre las dos puertas laterales de una sola hoja, llamadas también "septentrional" y "meridional", los arcángeles Miguel y Gabriel o bien los santos diáconos. Directamente encima de las puertas santas se reproduce la Última Cena. La segunda fila de iconos (u orden de las festividades) está formada por los iconos que representan acciones salvíficas de Cristo en su vida terrenal, en los que se recuerdan las más importantes festividades del calendario litúrgico. Sobre ellos, en la tercera fila (u orden de la Déesis), se representan los apóstoles, vueltos -en actitud de oración- hacia el centro, donde aparece Cristo sentado en el trono y, a sus lados, los dos principales intercesores de la humanidad: la Virgen María y Juan el Bautista. A veces existe una cuarta fila (u orden de los profetas) en la que se encuentran los profetas, situados a ambos lados de la Virgen con el Niño, y todo el iconostasio abraza la cruz con la imagen pintada del Señor crucificado (en el templo no hay imágenes tridimensionales) con la Virgen María y el apóstol Juan a sus lados. 

Cuando las puertas santas están abiertas, en el centro del santuario (que habitualmente tiene forma de ábside semicircular), los que están allí rezando pueden ver el altar, ricamente adornado, de forma cúbica; sobre él se encuentra la cruz, los lampadarios y el arca, muchas veces con forma de templo, en el que se preserva el pan consagrado durante la Eucaristía. Se pueden observar también las pinturas del santuario. En la parte más baja, dos filas de obispos, revestidos para la liturgia y vueltos hacia el altar. Sobre ellos, Cristo dando la comunión a los apóstoles: con una mano distribuye el pan consagrado y con la otra da el cáliz. Desde la cúpula semiesférica del ábside, por encima del santuario, la Virgen mira hacia la nave (su imagen puede verse muchas veces desde la misma nave, por encima del iconostasio). Pero quienes están allí rezando probablemente no verán el otro altar sobre el que se preparan el pan y el vino eucarísticos, cuyo acceso se abre a través de la puerta septentrional del iconostasio. Tampoco verán las pinturas que hay encima, que representan el nacimiento, la muerte y la sepultura de Cristo. Ni podrán ver la parte meridional del ábside, que sirve de sacristía.

Un típico templo ortodoxo, con todas sus lámparas y velas y el olor del incienso que lo penetra todo, se diferencia mucho de la atmósfera de la celebración a la cual está habituado un hombre occidental. El templo es algo más que un lugar donde se reune una asamblea en oración: es la imagen del cielo sobre la tierra. Si las partes bajas de la nave presentan el mundo visible, la cúpula, y también mucho más la parte en la que se encuentra el santuario, son símbolos del cielo, donde los ángeles, los arcángeles y todas las fuerzas celestiales rinden culto al Dios Trino y Uno. El cristiano occidental observa que el templo bizantino suscita en él un santo temor; los ortodoxos, sin embargo, se sienten en él más a gusto que el cristiano occidental en el suyo, cuya disposición es más sencilla. Cuando los ortodoxos entran en el templo, dan una vuelta alrededor de él, besan los iconos, encienden velas ante ellos, rezan. Pueden llevar hasta la puerta septentrional del iconostasio un pequeño pan de forma redonda, llamado “prosfora”, es decir, “ofrenda”, y dárselo al diácono o ministro junto con una lista donde se recuerda a los vivos y a los muertos. La atmósfera en el templo bizantino está llena de devoción, pero al mismo tiempo no es formal, sobre todo gracias a que en estos templos no hay bancos puestos en batallón. Una disposición de ese tipo raramente se encuentra en las iglesias occidentales, en las que suele haber bancos o sillas.


Fuente: Orthodox World

29/05 - Santos Voto y Félix, eremitas


Todo Aragón, con Zaragoza, está dominado por los sarracenos que hace más de medio siglo llegaron a España. Los cristianos sobreviven como pueden su fe en una situación nueva que aún no está del todo clarificada. Ahora resulta que los cristianos de siempre, los discípulos de Jesucristo de toda la vida, tienen que pagar tributos especiales al moro si quieren seguir haciendo las prácticas cristianas. Así, disgustados y humillados como muchos otros, viven los hermanos Voto y Félix, que son gente perteneciente a la nobleza, piadosos y buenos con los pobres.

Voto es amante de la caza. Ha herido a un ciervo en el monte, y recorre el terreno revolviendo arbustos y mirando en la maleza para atraparlo. Alertado por los ladridos, ve a los perros acosando al animal que va huyendo; espolea a su caballo y se une a la persecución. El ciervo se despeña por un precipicio y, cuando Voto quiere darse cuenta, se le ha desbocado el caballo. Se encomienda a san Juan Bautista en su apuro y el caballo se inmoviliza, sin saber cómo, al mismo borde de la sima (aún hoy los vecinos devotos del lugar se atreven a mostrar en la peña las huellas que dejaron allí los hierros del animal).

Entre asustado y agradecido, inspecciona Voto el lugar, encontrando entre las matas y arbustos una ermita dedicada a san Juan Bautista que, en su interior, tiene un hombre muerto y una escritura donde se lee: «Yo, Juan, eremita en este sitio, habiendo despreciado al mundo, fundé como pude esta ermita en honor de san Juan Bautista, y aquí descanso en paz. Amén». En una situación como la suya está aturdido y no sabe qué hacer, ¡son tantas las cosas sucedidas en tan poco tiempo!… decide dar sepultura al muerto y, terminada la obra de piedad, regresa a su casa con el alma encogida y ansiando poner al corriente de los acontecimientos a su hermano Félix.

De la conversación deducen que el muerto bien pudiera ser Juan, el de Atarés, de quien nadie daba razón desde hacía años, después que desapareció; si acertaran en su conjetura, todo se explica por el retiro a una vida solitaria y santa. Ahora todo se les junta en la cabeza: la presencia de los moros y las dificultades para ser hombres íntegros de fe; lamentan el tiempo desperdiciado en cazas y naderías, conversan sobre el sentido de la vida; no se les va de la cabeza el milagroso parón del caballo a punto de despeñarse y el descubrimiento del solitario, muerto y ya enterrado, de la ermita… «¿No estará en todo esto hablándonos Dios?».

Deciden repartir sus bienes entre los pobres y se marchan al monte Panno; construyen dos ermitas junto a la que ya había y comienzan un retiro en paz. Allí contemplan con piedad la Pasión de Cristo, meditan animosamente las verdades eternas; es parco su alimento de raíces, hierbas y frutos que da el campo, en alguna trampa caen animales y, de tarde en tarde, sorbetean algunos huevos de nidadas salvajes; uno y otro se sienten movidos, además, a añadir mortificación por los pecados propios y ajenos. No les faltan momentos de tentaciones, se sienten a veces con ganas de volver a la civilización; uno alienta al otro cuando manifiesta debilidad o cansancio y juntos se apoyan con la oración.

Descubierta su presencia por otros que van ocupando el monte huyendo de la esclavitud que supone convivir con los discípulos del Profeta, van agregándose gentes que construyen otras cabañas donde vivir en la proximidad y abrigo de los eremitas. Recordando las gestas de don Pelayo en Asturias se aprestan a organizar una posible defensa en caso de necesidad; eligen como capitán a don García Jiménez que es militar y tiene experiencia en la lucha contra los mahometanos; en todo este nuevo modo de vivir, Voto y Félix ayudan con su aprobación sin abandonar su principal cometido orante. Voto muere primero, el día 29 de mayo, algo después se despidió Félix de este mundo y su fiesta se celebra el mismo día por la unión mantenida en el sitio, tiempo y modo de santidad.

Esa ermita primera, enriquecida y ampliada por los cristianos fue –según cuentan los comienzos del monasterio– el origen de lo que hoy es san Juan de la Peña, cuna del resurgimiento aragonés, en donde se veneran los restos de los dos santos, con los del eremita Atarés. En su contra está que la arquitectura de la primitiva ermita apunta más al modelo visigótico que al románico; pero también pudiera ser que no fuera la primera ermita la que se tiene por tal. Es bonita la historia que solo Dios conoce en su adecuación total con la verdadera realidad; pudo ser tal y como cuenta la leyenda y puede también suceder que, en torno a un primer núcleo de verdad en cuanto a la existencia de los santos eremitas, el tiempo y la imaginación, a falta de otros datos clarificadores, rellenen con adornos congruentes los huecos para la posteridad.



Fuente: Archimadrid.org

29/05 - Teodosia la Hosiomártir de Constantinopla


La Justa Hosiomártir Teodosia, nativa de Constantinopla, se ejercitó en el ascetismo en su propio convento, que estaba situado en la misma Ciudad Imperial.

Henchida de celo por la veneración de los santos iconos, se opuso al impío mandato del Emperador León el Isáurico de que estos fueran destruidos.

Recibió la corona del martirio cuando un soldado de la guardia imperial le clavó un cuerno de carnero en la garganta hacia el año 717.

29/05 - Teodora la Hosiomártir de Tiro


La santa Hosiomártir Teodosia nació en Tiro de Fenicia.

A la edad de dieciocho años fue capturada en Cesarea de Palestina durante una persecución y conducida a la presencia de Urbano, el gobernante. Como se negara a sacrificar a los ídolos, le rasgaron inmisericordemente los costados y los pechos hasta las partes más profundas. Ella lo soportó en silencio con un valor sosprendente.

Cuando Urbano le pidió de nuevo que sacrificara, Teodosia se burló de él y, tras ser atormentada más horriblemente si cabe que antes, fue arrojada al mar en el año 308.

jueves, 28 de mayo de 2020

“Comunión y alteridad”. Ioannis Zizioulas


En este nuevo volumen, Zizioulas retoma la categoría fundamental de la comunión para abordar otra no menos importante en el pensamiento contemporáneo: la alteridad. En la relación que se establece entre ambas, se iluminan temas fundamentales que esbozan una singular teología sistemática. En primer lugar, el tema central de Dios; seguidamente la relación trinitaria, donde la libertad absoluta para darse y el amor personal del Padre generan al Hijo y expiran al Espíritu eterno; en tercer lugar, la concreción de dicho encuentro divino en la Iglesia, la vida sacramental y el compromiso ético; por último, el hombre y todas aquellas cuestiones que hoy resultan problemáticas: el individualismo, la sexualidad, la posmodernidad, la ecología y la oración.

Estas páginas invitan a purificar muchos de los supuestos adquiridos en torno a los núcleos de la fe y a fundamentarlos más hondamente, desde la Escritura y los Padres griegos, pasando por las implicaciones de la cristología y pneumatología primeras, hasta el diálogo con las diversas propuestas de la filosofía moderna.

Verdad e Imagen, 178
ISBN: 978-84-301-1707-9 
Formato: Rústica, 13,5 x 21,5 cm. 
Páginas: 400 
Edición: 1ª 
Fecha de edición: abril 2009 
Título original: Communion and Otherness. Further Studies in Personhood and the Church (2006) 
Traducido por Juan Manuel Cabiedas del original inglés
Precio: 23,00 €

Fuente: www.sigueme.es



miércoles, 27 de mayo de 2020

28/05 - El Santo Hieromártir Eutiquio, Obispo de Melitene


Toda información acerca de este Mártir se ha perdido, excepto que se presentó voluntariamente ante los tiranos, se burló de los ídolos, sufrió muchos e indecibles tormentos  y acabó siendo ahogado en el mar.

Ascensión a los Cielos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo


Jesús después de Su Resurrección no vivió junto a sus discípulos como lo había hecho antes de su muerte. Lleno de la gloria de su divinidad, apareció a los suyos en distintos lugares y en distintos momentos, asegurándoles que en verdad era Él, pero en adelante vivo en su cuerpo resucitado y glorificado. Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios (Hech 1:3). Se utiliza el periodo de tiempo de cuarenta días en la Biblia a menudo. Significa un periodo de cumplimiento y plenitud (Gen 7:17; Éx 16:35; 24,18; Jue 3:11; I Sam 17:16; I Rey 19:8; Jon 3:4; Mt 4:2).

Cuarenta días después de su pascua, Jesús ascendió a los cielos para ser glorificado a la diestra del Padre (Hech 1:9-11; Mc 16:19; Lc 24:51). La Ascensión de Cristo es su partida física final de este mundo después de Su Resurrección. Es el cumplimiento de su misión en este mundo como el Salvador Mesiánico. Es su glorioso retorno al Padre quien lo había enviado al mundo para llevar a cabo la obra que le había designado (Jn 17:4-5). “Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo” (Lc 24:51-52).

La celebración que la Iglesia hace en esta fiesta de la Ascensión, tal como en todas las demás fiestas de este tipo, no es un simple recordatorio de algún acontecimiento sobrenatural en la vida de Jesús. Las Sagradas Escrituras enfatizan la partida física de Cristo y su glorificación por Dios Padre, junto al gran regocijo que experimentaron los discípulos al recibir la promesa del Espíritu Santo quien vendría para asegurarles la presencia del Señor con ellos, capacitándoles para ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Lc 24:48-53; Hech 1:8-11; Mt 28:16-20; Mc 16:16-19)

En la Iglesia, los creyentes celebran estos acontecimientos con la convicción de que la partida de Cristo desde este mundo ha sucedido para ellos y para la humanidad entera. El Señor se va para que sea glorificado junto a Dios Padre y para glorificarnos a nosotros juntamente con Él. Él se va para preparar un lugar para nosotros, y para llevarnos a todos a la dicha y bienaventuranza de la presencia de Dios. Nos abre el camino para que todos podamos entrar “al santuario celestial… el Lugar santo no hecho por manos humanas”. Se va para poder enviar el Espíritu Santo, quien procede del Padre, y dará testimonio acerca de Él y Su Evangelio en el mundo, haciéndolo poderosamente presente en la vida de sus discípulos.

Los himnos litúrgicos de la fiesta de la Ascensión hablan de todo esto. Los versos para las antífonas de la Divina Liturgia son tomados de los salmos 47, 48 y 49. El tropario de la fiesta que se canta en la Pequeña Entrada es cantado también después de la comunión, en lugar del himno “Hemos Visto la verdadera Luz”.

“El ser eclesial”. Ioannis Zizioulas


Persona, comunión e Iglesia son las tres categorías esenciales que conforman el universo teológico de Ioannis D. Zizioulas en El ser eclesial.

Estas categorías brotan del evangelio, la experiencia ejemplar de la primitiva comunidad cristiana y la patrística. Así, tanto la persona como la Iglesia, el cristiano singular como la comunidad creyente reunida en torno a la eucaristía bajo su pastor, se ven emplazados a ser y a existir según es y existe Dios mismo. De hecho, es la Trinidad la forma primera donde Iglesia y ser humano pueden contemplarse y alcanzar la plenitud mediante el acontecimiento de la comunión.

Verdad e Imagen, 162
ISBN: 978-84-301-1493-1
Formato: Rústica 13,5 x 21 cm.
Páginas: 288
Edición: 1ª
Fecha de edición: mayo 2003
Título original: Studies in Personhood and the Church (2002)
Traducido por Francisco Javier Molina de la Torre del original inglés
Precio: 20,00 €

27/05 - Santo Hieromártir Eladio


Poco se sabe sobre San Eladio más allá de que era obispo y se negó a sacrificar a los ídolos. Durante su martirio nuestro Señor Jesucristo se le apareció y le curó sus heridas, tras lo cual fue arrojado al fuego y preservado ileso; después de sufrir nuevos tormentos, fue golpeado con puñetazos hasta la muerte.

27/05 - Juan el Ruso de Eubea


El Santo Nuevo Confesor Juan, nativo de Rusia, fue capturado durante la campaña rusa contra los turcos en 1711 y posteriormente vendido como esclavo en Asia Menor. En esta condición se esforzó para servir a Dios con piedad mientras servía a su amo terrenal en todo lo necesario.

Juan permaneció firme en la Fe Cristiana a pesar de las muchas seducciones de los musulmanes para arrastrarlo al error, y se le concedió la gracia de obrar milagros mediante sus oraciones.

Reposó en paz en el año 1730. Sus reliquias permanecieron incorruptas y se veneran en Prokopi de Eubea (Grecia).

martes, 26 de mayo de 2020

"La Filocalía de la Oración de Jesús". Una selección


En el siglo XVIII, el príncipe Maurocordato encargó a un obispo llamado Macario y a un monje de nombre Nicodemo que recopilaran y ordenaran los textos fundamentales sobre la oración del espíritu.

Aquel amplio compendio pretendía favorecer la práctica de la oración constante en medio de la vida activa e iniciar en la contemplación de la voluntad de Dios. El resultado fue un volumen de más de mil páginas, del cual el presente libro es una antología.

Desde los Padres del desierto hasta los autores espirituales del siglo XV, cada uno aporta a la Filocalía lo mejor de su sabiduría sobre la práctica de la oración del corazón. De hecho, esta plegaria busca instalarse en cada uno de los latidos del creyente para que el propio Jesucristo vaya conformando su ser. Orar para alcanzar la divinización en el Hijo con el Espíritu Santo, resplandor glorioso de la Trinidad.


FICHA BIBLIOGRÁFICA

Colección: Ichthys, 3 
ISBN: 978-84-301-1834-2
Formato: Rústica, 13,5 x 21 cm.
Páginas: 208
Edición: 2ª
Fecha de edición: mayo 2013
Primera edición: abril 1998
Precio: 14,00 €


26/05 - Carpo y Alfeo, Apóstoles de los 70


Este Santo Apóstol era uno de los Setenta, y servía al santo Apóstol Pablo, viajando con él y transmitiendo sus epístolas a aquellos a los que se dirigían.

Se convirtió en Obispo de Berea en Tracia, donde atravesó grandes tribulaciones mientras llevaba a muchos paganos al santo Bautismo, y allí sufrió el martirio.

San Pablo lo menciona en 2 Timoteo 4,13.

lunes, 25 de mayo de 2020

25/05 - Tercera Invención de la Preciosa Cabeza de San Juan el Bautista


Debido a las vicisitudes de la época, la venerable cabeza del Santo Precursor se perdió por tercera vez y fue redescubierta en Comana de Capadocia a través de una revelación a «cierto sacerdote»; sin embargo, no fue encontrada, como anteriormente, en una bandeja de barro, sino en una vasija de plata y en un «lugar sagrado».

La cabeza fue llevada de Comana a Constantinopla y recibida con gran solemnidad por el Emperador, el Patriarca, el clero y el pueblo.

Ver también el 24 de febrero.

domingo, 24 de mayo de 2020

24/05 - San Vicente de Lerins


San Vicente nació en Toulouse, en la Galia; era hermano de San Lupo, obispo de Troyes, compañero de San Germán de Auxerre.

San Vicente fue primero soldado, pero luego abandonó el siglo para hacerse monje del famoso monasterio de Lerins, donde fue ordenado sacerdote.

Se le conoce por su ‘Conmonitorio’, que escribió como ayuda para distinguir las verdaderas enseñanzas de la Iglesia de las confusiones de los herejes; su dicho más memorable es que los cristianos deben seguir la Fe que ha sido profesada «en todas partes, siempre y por todos». Esta obra la escribió hacia el año 434, tres años después del Tercer Concilio Ecuménico en Éfeso, que aparece en ella mencionado y defendía llamar a la Santa Virgen ‘Theotokos’ -es decir, «la que dio a luz a Dios»- en oposición a las enseñanzas de Nestorio, que fueron condenadas por dicho Concilio.

Sin mencionarlo por su nombre, San Vicente condena la doctrina de la Gracia y la predestinación de Agustín, Obispo de Hipona, diciendo que era una herejía enseñar la existencia «de una cierta gracia de Dios grande, especial y totalmente personal [que se concedería a los elegidos] sin ningún trabajo, sin ningún esfuerzo, sin ninguna industria, aunque no pidan, ni busquen, ni llamen a la puerta» (‘Conmonitorio’, cap. XXVI).

San Juan Casiano (29 de febrero) escribió sus refutaciones antes, y San Vicente después, de la condena de Nestorio en el Tercer Concilio del año 431 y de la muerte de Agustín en el año 430.

San Vicente reposó en paz hacia el año 445.

24/05 - Simeón el Estilita de la Montaña


San Simeón el Taumastorita (o «el Nuevo Estilita») nació en Antioquía; Juan, su padre, era de Edesa, y Marta, su madre, también de Antioquía.

Desde su niñez Simeón estuvo bajo la guía especial de San Juan el Bautista y adoptó un estilo de vida extremadamente ascético. Se hizo monje de joven y, después de vivir en el monasterio una temporada, se subió a un pilar, donde moró durante dieciocho años.

Posteriormente Simeón llegó a la Montaña Maravillosa y vivió en un lugar rocoso en el que después de diez años se subió a otro pilar, donde moró en medio de grandes durezas durante cuarenta y cinco años, obrando muchos milagros y siendo considerado digno de recibir revelaciones divinas.



Reposó en el año 595, a la edad de ochenta y cinco años, setenta y nueve de los cuales los pasó en el asceticismo.

sábado, 23 de mayo de 2020

Domingo del Ciego. Lecturas de la Divina Liturgia


Hch 16, 16-34: En aquel día sucedió que al ir nosotros al lugar de oración, nos salió al encuentro una esclava poseída de un espíritu adivino, que pronunciando oráculos producía mucho dinero a sus amos. Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.” Venía haciendo esto durante muchos días. Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: “En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.” Y en el mismo instante salió. Al ver sus amos que se les había ido su esperanza de ganancia, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el ágora, ante los magistrados; los presentaron a los pretores y dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad; son judíos y predican unas costumbres que nosotros, por ser romanos, no podemos aceptar ni practicar.” La gente se amotinó contra ellos; los pretores les hicieron arrancar los vestidos y mandaron azotarlos con varas. Después de haberles dado muchos azotes, los echaron a la cárcel y mandaron al carcelero que los guardase con todo cuidado. Éste, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies en el cepo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban en oración cantando himnos a Dios; los presos los escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que los mismos cimientos de la cárcel se conmovieron. Al momento quedaron abiertas todas las puertas y se soltaron las cadenas de todos. Despertó el carcelero y, al ver las puertas de la cárcel abiertas, sacó la espada e iba a matarse, creyendo que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: “No te hagas ningún mal, que estamos todos aquí.” El carcelero pidió luz, entró de un salto y tembloroso se arrojó a los pies de Pablo y Silas, los sacó fuera y les dijo: “Señores, ¿qué tengo que hacer para salvar- me?” Le respondieron: “Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa.” Y le anunciaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos. Les hizo entonces subir a su casa, les preparó la mesa y se alegró con toda su familia por haber creído en Dios.

Jn 9,1-38: Mientras pasaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron diciendo: --Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? Respondió Jesús: --No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él. Me es preciso hacer las obras del que me envió, mientras dure el día. La noche viene cuando nadie puede trabajar. Mientras yo esté en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y con el lodo untó los ojos del ciego. Y le dijo: --Ve, lávate en el estanque de Siloé--que significa enviado--. Por tanto fue, se lavó y regresó viendo. Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo decían: --¿No es éste el que se sentaba para mendigar? Unos decían: --Éste es. Y otros: --No. Pero se parece a él. Él decía: --Yo soy. Entonces le decían: --¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Él respondió: --El hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos y me dijo: "Ve a Siloé y lávate." Entonces cuando fui y me lavé, recibí la vista. Y le dijeron: --¿Dónde está él? Él dijo: --No sé. Llevaron ante los fariseos al que antes era ciego porque el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos era sábado. Entonces, los fariseos le volvieron a preguntar de qué manera había recibido la vista, y les dijo: --Él me puso lodo sobre los ojos; me lavé y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: --Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Pero otros decían: --¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales? Había una división entre ellos. Entonces volvieron a hablar al ciego: --Tú, ¿qué dices de él, puesto que te abrió los ojos? Y él dijo: --Que es profeta. Los judíos, pues, no creían que él había sido ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron diciendo: --¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Respondieron sus padres y dijeron: --Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero cómo ve ahora, no sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Edad tiene; preguntadle a él, y él hablará por su cuenta. Sus padres dijeron esto porque tenían miedo de los judíos, porque ya los judíos habían acordado que si alguno confesara que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esta razón dijeron sus padres: "Edad tiene; preguntadle a él." Así que por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: --¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que este hombre es pecador. Entonces él respondió: --Si es pecador, no lo sé. Una cosa sé: que habiendo sido ciego, ahora veo. Luego le dijeron: --¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Les contestó: --Ya os dije, y no escuchasteis. ¿Por qué lo queréis oír otra vez? ¿Acaso queréis también vosotros haceros sus discípulos? Entonces le ultrajaron y dijeron: --¡Tú eres discípulo de él! ¡Pero nosotros somos discípulos de Moisés! Nosotros sabemos que Dios ha hablado por Moisés, pero éste, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre y les dijo: --¡Pues en esto sí tenemos una cosa maravillosa! Que vosotros no sepáis de dónde es, y a mí me abrió los ojos. Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése oye. Desde la eternidad nunca se oyó que alguien abriese los ojos de uno que había nacido ciego. Si éste no procediera de Dios, no podría hacer nada. Le contestaron diciendo: --Tú naciste sumido en pecado, ¿y tú quieres enseñarnos a nosotros? Y lo echaron fuera. Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo halló, le dijo: --¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Él respondió y dijo: --Señor, ¿quién es, para que yo crea en él? Jesús le dijo: --Le has visto, y el que habla contigo, él es. Y dijo: --¡Creo, Señor! Y le adoró.

"Hagiografía del Isapóstol y Gran Príncipe Vladimiro de Kiev (Hagiografías eslavas III)"


El 15 de julio de 2015 ha sido la fecha que ha marcado el milenario del fallecimiento del gran príncipe Vladimiro, gracias al cual la Rus de Kiev entró en el concierto de las naciones cristianas.

Para conmemorar tan señalada efeméride se ofrecen en este libro las primeras traducciones al castellano, compaginadas con su respectivo original eslavo, de dos obras relacionadas con esta figura capital de la cultura europea: la Memoria y alabanza del Príncipe Vladimiro y la Vida del santo Isapóstol y Gran Príncipe de Kiev Vladimiro, llamado Basilio en el santo bautismo, autócrata y civilizador de toda la Rus.

Dichas obras, complementadas con numerosas notas explicativas para su mejor comprensión, van precedidas por un estudio introductorio en el se abordan cuestiones de interés, como la historia de la Rus desde sus primeros tiempos hasta la época de San Vladimiro, la mitología del paganismo ucraniano y las circunstancias de las obras aquí traducidas y de sus autores.

Editorial: Ediciones Xiorki
Año de edición: 2015
ISBN: 978-84-943698-5-8
Páginas: 145
Medidas: 235x160 mm
Encuadernación: Rústica
Precio: 12,80€

23/05 - La aparición del Ápostol Santiago en la batalla de Clavijo


Entre los beneficios que debe España a su Patrón, es digno de memoria el que recibió del Santo Apóstol, tal día como hoy 23 de mayo, contra los árabes y que los cristianos recuerdan cada año como signo de protección.

Habiéndose negado el rey Ramiro I en el año 844 a seguir acatando el bochornoso tributo establecido por los sarracenos a sus antecesores, bajo la condición de que no les atacaran. Según este impuesto, conocido como el «Tributo de las Cien Doncellas», los reyes de Asturias debían enviar anualmente a Córdoba 100 doncellas cristianas, 50 nobles y otras tantas plebeyas. Avergonzado por semejante deshonor, Ramiro decidió ponerle fin.

El Rey reunió entonces a toda la región y formó un poderoso ejército, con el que se lanzó contra los musulmanes en Albelda (Logroño). La derrota fue tan dura que se vio obligado a correr a esconderse en Clavijo, a 17 kilómetros de Logroño, con los pocos hombres que habían quedado vivos. Pero allí acorralado, sumido en la desesperanza, cuentan los relatos que se le apareció el Apóstol Santiago en sueños para anunciarle su presencia en la batalla que tendría que librarse al día siguiente.

El encuentro tuvo lugar, según se cuenta, en las laderas del monte sobre el que se alzó después el castillo de Clavijo. Los cristianos, agotados y diezmados, se lanzaron sin temor contra el infiel convencidos previamente de su victoria, gracias a que su Rey les había dicho que Santiago el Mayor aparecería para batallar a su lado. Alfonso X el Sabio incluso reproduce en su «Primera Crónica General» (1270) las palabras del Apóstol a Ramiro I en sueños: «Sepas que Nuestro Señor Jesucristo repartió entre todos los apóstoles todas las provincias de la tierra. Y a mí sólo me dio España para que la guardase. Rey Ramiro, esfuérzate en tu oración y se bien firme y fuerte en tus hechos, que yo soy Santiago. Y ten por verdad que tú vencerás mañana con la ayuda de Dios a todos esos moros…»

Al rato de comenzar la contienda, cuando parecía ya perdida para los cristianos, surgió de repente un jinete desconocido sobre un gran caballo blanco, despidiendo resplandores y blandiendo una espada de plata con la que, en un abrir y cerrar de ojos, decapitó a 70.000 enemigos. Muchos más que todos los combatientes juntos. El valeroso ataque le valió para los restos el sobrenombre de Santiago el «Matamoros».

Algunos relatos hablaron de esta batalla como «la primera en la que se hizo una invocación a España» y se convirtió en una de las claves para que actualmente entendamos el movimiento jacobeo en el país, convirtiendo particularmente a Santiago de Compostela en uno de los lugares de peregrinación por excelencia de los cristianos, al mismo nivel que Jerusalén y Roma.


Fuente: JCM

23/05 - Miguel el Confesor, Obispo de Sinada


Este Santo era de Sinada, en Frigia de Asia Menor.

En Constantinopla conoció a San Teofilacto (ver el 8 de marzo). El Santo Patriarca Tarasio, al conocer que Miguel y Teofilacto deseaban hacerse monjes, los envió a un monasterio en el Mar Negro. Debido a la gran virtud de ambos, San Tarasio los conminó a aceptar la consagración, de modo que Teofilacto se convirtió en Obispo de Nicomedia y Miguel de su ciudad natal de Sinada.

San Miguel confesó valientemente la veneración de los santos iconos, por lo que fue expulsado por el emperador iconoclasta León V el Armenio, que reinó del 813 al 820.

Tras ser conducido de un sitio a otro con muchas penalidades y grandes dolores, San Miguel murió en el exilio.

viernes, 22 de mayo de 2020

"L'Ortodòxia. Assaigs sobre la doctrina de l'Església Ortodoxa".Traducció catalana del clàssic de Bulgàkov


Aquest llibre de Serguei Bulgàkov, escrit en rus, aparegué primer en traducció francesa, el 1932, i va marcar fortament els ambients cristians occidentals, perquè trencava un mur d’ignorància i oferia per primera vegada una visió global de la doctrina, de l’eclesiologia i de la pietat cristiana en la seva expressió ortodoxa.

Malgrat la seva extensió reduïda, aquest llibre constitueix una exposició molt completa de l’essència mateixa de l’Ortodòxia. Un testimoniatge molt objectiu de la consciència religiosa ortodoxa.

Aquesta traducció de Bultmann contribueix a recordar que l’Església ortodoxa vol ser present en el diàleg ecumènic de casa nostra.

Fitxa tècnica
Editorial: Grup62
Data de publicació: 07/01/2016
256 pàgines
ISBN: 978-84-9809-352-0
Codi: 10134402
Format: 14 x 21,5 cm.
Presentació: Rústega amb solapes
Col·lecció: CLÀSSICS CRIST


22/05 - Basilisco el Mártir, Obispo de Comana


Este Mártir era de la ciudad de Amasea en el Mar Negro, sobrino de San Teodoro el Tirón (17 de febrero).

Cuando sus compañeros mártires Eutropio y Cleónico fueron crucificados (ver el 8 de marzo), Basilisco fue encerrado en la prisión. Cuando oraba al Señor para ser considerado digno de acabar también él su curso terrenal como mártir, este se le apareció y le dijo que primero tenía que dirigirse a sus parientes para despedirse de ellos, y eso hizo.

Al conocerse que Basilisco había abandonado la cárcel, los soldados salieron en su busca y lo llevaron a Comana de Capadocia, obligándolo a caminar con zapatos de hierro llenos de clavos. Allí fue decapitado y su cuerpo arrojado al río. Esto sucedió durante el reinado de Diocleciano (284-305).

jueves, 21 de mayo de 2020

“Las Iglesias ortodoxas en España”. Francisco Díez de Velasco


El cristianismo ortodoxo es en la actualidad la tercera minoría religiosa en España por número de seguidores. El presente libro, la primera introducción a las iglesias ortodoxas presentes en España que ve la luz, aspira a dar a conocer un conjunto de iglesias cuya presencia en nuestro país, cada vez más visible, se sustenta no solo en el peso de los fenómenos migratorios -tan importantes en el caso de los rumanos- o en el impacto del turismo -básico en el caso de los rusos-, sino también en la conversión de españoles a estos modelos cristianos que tanta solera e historia compartida presentan, también, con el mundo hispánico.


Fruto de un trabajo sistemático de investigación llevado a cabo por un equipo de cinco especialistas en el estudio de las minorías religiosas, esta ambiciosa obra se nutre del trabajo de campo y de las entrevistas realizadas a párrocos y responsables en España tanto de los principales patriarcados  -el de Constantinopla, el de Moscú y la Iglesia Ortodoxa de Rumanía- y las congregaciones propiamente españolas -la Iglesia Ortodoxa Española o la Iglesia Ortodoxa Hispánica- como de otras redes con menor implantación, como las de la Iglesia Copta, la Armenia, la Búlgara o la Georgiana.

FICHA TÉCNICA
Autor: Francisco Díez de Velasco (ed.)
Editorial: Ediciones Akal
Año de publicación: 2015
ISBN: 978-84-460-4083-5

CONTENIDO

Índice

INTRODUCCIÓN. ORTODOXOS EN ESPAÑA

I. Características generales de la ortodoxia y las iglesias orientales
II. Historia, retorno, arraigo y futuro del cristianismo ortodoxo y oriental en el territorio español

PARTE I. EL PATRIARCADO ECUMÉNICO DE CONSTANTINOPLA

III. Historia del Patriarcado de Constantinopla
IV. El Patriarcado Ecuménico de Constantinopla en España: historia e implantación
V. Retos y futuro del Patriarcado de Constantinopla en España

PARTE II. LA IGLESIA ORTODOXA RUMANA EN ESPAÑA

VI. El Patriarcado de Rumanía y su presencia en España
VII. El Patriarcado de Rumanía en España: historia y presente
VIII. La implantación de la Iglesia Ortodoxa Rumana en España
IX. La presencia en España de la Iglesia Ortodoxa Rumana a través de las actividades parroquiales y los retos de futuro

PARTE III. LA IGLESIA ORTODOXA RUSA EN ESPAÑA

X. Historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa y estructura actual
XI. El Patriarcado de Moscú en España: historia y presente
XII. La implantación de la Iglesia Ortodoxa Rusa en España
XIII. El futuro de la Iglesia Ortodoxa Rusa en España: ajustes y desafíos

PARTE IV. OTRAS IGLESIAS ORTODOXAS Y ORIENTALES

XIV. La Iglesia Ortodoxa Española
XV. La Iglesia Ortodoxa Hispánica Diócesis Isidoriana
XVI. Otras iglesias ortodoxas y orientales en España

CONCLUSIONES. PINCELADAS DE FUTURO

Bibliografía
índice analítico


Fuente: Pluralismo y Convivencia