sábado, 29 de febrero de 2020

29/02 - Justo Juan Casiano el Confesor


(Nota: Si no es año bisiesto, los himnos de San Juan Casiano se transfieren al 28/02).

Este Santo nació hacia el año 350 y era, según algunos, originario de Roma; según otros, de Dacia Póntica (la actual Dobrogea, en Rumanía). Era un hombre erudito que primeramente sirvió en el ejército. Después abandonó la vida militar y se hizo monje en Belén con su amigo y compañero en el ascetismo Germano de Dacia Póntica, cuya memoria también se celebra hoy.

Oyendo de la fama de los grandes Padres de Escete, ambos se fueron a Egipto hacia el año 390; sus encuentros con los famosos monjes de Escete están recogidos en las ‘Conferencias’ de San Juan.

En el año 403 los amigos se fueron a Constantinopla, donde Casiano fue ordenado diácono por San Juan Crisóstomo; sespués del exilio de este, los Santos Casiano y Germano se dirigieron a Roma con cartas para el Papa Inocencio I en defensa del exiliado Arzobispo de Constantinopla. Allí San Casiano fue ordenado presbítero y enviado a Marsella, donde fundó el famoso monasterio de San Víctor.

San Juan Casiano reposó en paz hacia el año 433.

La última de sus obras fue ‘De la Encarnación del Señor, contra Nestorio’, escrita en el año 430 a petición de León, Arcediano del Papa Celestino. En ella Casiano fue el primero en mostrar la relación espiritual entre el pelagianismo, que enseñaba que Cristo era un mero hombre que sin la ayuda de Dios había evitado el pecado y que era posible para el hombre vencer al pecado por sus propios esfuerzos, y el nestorianismo, que enseñaba que Cristo era un mero hombre usado como instrumento por el Hijo de Dios pero no Dios encarnado; de hecho, cuando Nestorio se convirtió en Patriarca de Constantinopla en el año 428, hizo mucho hincapié en perseguir a los herejes, exceptuados los pelagianos, a quienes recibió en la comunión y por quienes intercedió ante el Emperador y el Papa Celestino.

Otro error, opuesto al pelagianismo pero igualmente peligroso, era el que sostenía que el hombre estaba tan corrompido tras la caída que no podía hacer nada por su salvación y que Dios simplemente predestinaba a algunos hombres a la salvación y a otros a la condenación. San Juan Casiano refutó esta blasfemia en la decimotercera de sus ‘Conferencias’ con el Abad Queremón, que expone ampliamente, con elocuencia y abundantes citas de las Sagradas Escrituras la doctrina ortodoxa del equilibrio entre la gracia de Dios y los esfuerzos del hombre.

San Benito de Nursia, en el capítulo 73 de su Regla, coloca las ‘Instituciones’ y las ‘Conferencias’ de San Juan Casiano en el primer lugar entre los escritos de los Padres monásticos, y ordena que sean leídas en sus monasterios; de hecho, la Regla de San Benito es en gran parte deudora de las ‘Instituciones’ de San Juan Casiano. San Juan Clímaco también lo alaba mucho en la sección 105 del Escalón 4 de su ‘Santa Escala’ (sobre la obediencia).

viernes, 28 de febrero de 2020

28/02 - Basilio el Confesor


Los Santos Procopio y Basilio, compañeros en el ascetismo, vivieron hacia la mitad del siglo VIII, durante el reinado de León el Isáurico (717-741), de quien sufrieron mucho por su veneración de los santos iconos. Acabaron su vida en la disciplina ascética.

jueves, 27 de febrero de 2020

27/02 - Procopio el Confesor de Decápolis


Los Santos Procopio y Basilio, compañeros en el ascetismo, vivieron hacia la mitad del siglo VIII, durante el reinado de León el Isáurico (717-741), de quien sufrieron mucho por su veneración de los santos iconos. Acabaron su vida en la disciplina ascética.

27/02 - San Leandro, Obispo de Sevilla


Leandro vio la luz en una familia de abolengo greco romano. En Cartagena de la Andalucía española. Y por los años de 535 a 540. Hermano de tres santos —San Isidoro, su sucesor en la silla Hispalense; San Fulgencio, obispo de Ecija, y Santa Florentina, virgen— santo también fue él, con su festividad litúrgica el 27 de febrero.

La carrera de su santidad se reduce a los siguientes tramos: abrazó en buena hora la vida monástica. Y su condición de monje le abrió las puertas para ejercer una preponderante influencia en la Península, sobre todo por lo que respecta al porvenir religioso de España.

La Providencia enredó así las cosas: sus padres emigraron de Cartagena a Sevilla. Nombrado obispo metropolitano de aquella ciudad, creó una escuela —ya se había dedicado a la enseñanza cuando monje— destinada a propagar la fe ortodoxa y que sirviera, a la vez, de estímulo para el estudio de todas las artes y de todas las ciencias conocidas. El mismo llevó muy entre manos los quehaceres escolares. Entre los alumnos de esta escuela se contaron los dos hijos del rey Leovigildo, Hermenegildo Y Recaredo. El ascendiente de todo buen maestro sobre el discípulo supo aprovecharlo San Leandro para mantener en la fe católica al primogénito del rey, con magnífico ejemplo y harto provecho para los católicos españoles. Hermenegildo, atraído a las lides de la fe nicena por el trato de San Leandro y los consejos de su buena esposa Ingunde, supo despreciar la herejía arriana. Leovigildo asentó la capital del reino visigodo en Toledo y asoció a su hijo en el reino, asignándole la Bética, con residencia en Sevilla. La persecución arriana —y con ella la guerra civil— estalló bien pronto contra el catolicismo. Leovigildo, en sus aires de grandeza y unificador, estimó la herejía arriana como vínculo de unión y grandeza. Todo fue llevado a sangre y fuego; la violencia de la prisión o del exilio se servirá en bandeja a los recalcitrantes. A Leandro se le obligará a abandonar su iglesia metropolitana y la patria madre.

Pero antes del destierro, cuando Leovigildo, desnaturalizado padre, asediaba al joven rey, su hijo Hermenegildo, que resistía en Sevilla la impugnación de la herejía arriana, Leandro marchó a Constantinopla a implorar socorro del emperador bizantino. En Bizancio conoció el monje obispo a otro monje —a la sazón apocrisario del papa Pelagio II en aquellas tierras— destinado a la suprema magistratura de la Iglesia: Gregorio, el magistrado romano y monje, con el que trabó una íntima amistad que unirá sus vidas en criterio y afecto hasta el fin y que Leandro sabrá explotar para el bien de España. Gregorio el Grande escribirá las Morales (exposición del libro de Job), que tanta repercusión tendrán en la ascética moral del medievo, animado por Leandro. La correspondencia gregoriana que se nos ha conservado demuestra la fuerte y perenne amistad de estos dos santos (Cf. Epíst. 1,41; 5,49; 9,121). Elevado a la Cátedra de Pedro, Gregorio se apresura a enviar a su amigo Leandro el palio arzobispal, con unas letras que revelan la alta estima que tenía de su virtud: "Os envío el palio que debe servir para las misas solemnes. Al mismo tiempo debería prescribiros las normas de vivir santamente; pero mis palabras se ven reducidas al silencio por vuestras virtuosas acciones". Es tradición que el Papa donó al arzobispo de Sevilla una venerada imagen de Nuestra Señora de Guadalupe.

Leandro regresó de Constantinopla cuando amainaba la persecución suscitada por Leovigildo. Vio el final de este rey y los buenos consejos que dio a su hijo Recaredo, sin duda influenciado por el príncipe mártir.

Una nueva era amaneció para España cuando Recaredo se sentó en el trono. Leandro pudo volver a su diócesis sevillana y el nuevo rey, vencidos los francos, convocó el histórico III Concilio de Toledo, en el año de gracia de 589. Recaredo abjura la herejía arriana: hace profesión de fe, enteramente conforme con el símbolo niceno; declara que el pueblo visigodo —unido de godos y suevos— se unifique en la fe verdadera y manda que todos sus súbditos sean instruidos en la ortodoxia de la fe católica. El alma de aquel concilio era Leandro. Y ésta es su mayor gloria. En medio de aquellas intrigas visigóticas, supo intrigar santamente en la corte real, con el exuberante fruto de la conversión de su rey. Al santo obispo de Sevilla se le debe, corno causa oculta pero eficiente, la conversión en masa del reino visigodo y la iniciación del desarrollo en España de una vida religiosa muy activa que se traslucirá en la institución de parroquias rurales y en la fundación de no pocos monasterios. La Iglesia española alcanzó, en los celebérrimos concilios de Toledo —iniciados prácticamente en este tercero— una importancia de primerísimo orden. La legislación visigótica, desde entonces, fue totalmente impregnada de cristianismo. Esta es la obra de San Leandro. Con razón podía gloriarse y exteriorizar su gozo en la clausura del concilio con estas palabras: "La novedad misma de la presente fiesta indica que es la más solemne de todas... Nueva es la conversión de tantas gentes, y si en las demás festividades que la Iglesia celebra nos regocijamos por los bienes ya adquiridos, aquí, por el tesoro inestimable que acabamos de recoger. Nuevos pueblos han nacido de repente para la Iglesia: los que antes nos atribulaban con su rudeza, ahora nos consuelan con su fe. Ocasión de nuestro gozo actual fue la calamidad pasada. Gemíamos cuando nos oprimían y afrentaban; pero aquellos gemidos lograron que los que antes eran peso para nuestros hombros se hayan trocado por su conversión en corona nuestra... Alégrate y regocíjate, Iglesia de Dios; alégrate y levántate formando un solo cuerpo con Cristo; vístete de fortaleza, llénate de júbilo, porque tus tristezas se han convertido en gozo, y en paños de alegría tus hábitos de dolor. He aquí que, olvidada de tu esterilidad y pobreza, en un solo parto engendraste pueblos innumerables para tu Cristo. Tú no predicas sino la unión de las naciones, no aspiras sino a la unidad de los pueblos y no siembras más que los bienes de la paz y de la caridad. Alégrate, pues, en el Señor, porque no has sido defraudada en tus deseos, puesto que aquellos que concebiste, después de tanto tiempo de gemidos y oración continua, ahora, pasado el hielo del invierno y la dureza del frío y la austeridad de la nieve, repentinamente los has dado a luz en gozo, como fruto delicioso de los campos, como flores alegres de primavera y risueños sarmientos de vides".

Poco después de este acontecimiento, de los más grandes en la historia del cristianismo español —la conversión de los visigodos fue real y sincera—, fue elevado al Pontificado en 590, Gregorio el Magno. El Papa y amigo felicitó efusivamente a Leandro.

El metropolitano de Sevilla consagró el resto de su vida a edificar a su pueblo con la práctica de la virtud —luz que ilumina— y el trabajo de sus escritos —sal que condimenta—. Entre sus obras escritas —todas perdidas, a excepción de algunos fragmentos de su discurso en el III Concilio de Toledo y la que ahora indicamos— se destaca por el encanto y doctrina evangélica que contiene la carta que dirigió a su hermana Florentina. Es un bello tratadito sobre el desprecio del mundo y la entrega a Dios de las vírgenes consagradas. Influyó sobremanera en la posteridad para el género de vida monástico femenino. Comúnmente se llama a esta carta la regla de San Leandro.

Los últimos años de su vida, retirado de la política, fueron fecundos en obras santas, dignas del mejor obispo: penitencias, ayunos, estudio de las Sagradas Escrituras, obligaciones pastorales. Afligido por la enfermedad de la gota —la misma enfermedad que sufría por entonces su amigo Gregorio el Magno— supo recibirla como un favor del cielo y como una gracia muy grande para expiar sus faltas,

Moría probablemente el mismo año que Recaredo, en 601, dejando fama de verdadero hombre de estado y de obispo digno del apelativo de su amigo, grande.

JUAN MANUEL SANCHEZ GÓMEZ


Fuente: www.mercaba.org

miércoles, 26 de febrero de 2020

26/02 - Porfirio, Obispo de Gaza


San Porfirio era originario de Tesalónica. Se hizo monje en Escete de Egipto, donde vivió durante cinco años. Peregrinó a Jerusalén, tras lo cual pasó cinco años en medio de grandes aflicciones en una cueva cerca del río Jordán. Aquejado de una enfermedad del hígado, partió para Jerusalén, donde fue ordenado presbítero y nombrado Guardián de la Cruz a la edad de 45 años. Tres años después se convirtió en Obispo de Gaza. Sufrió mucho a manos de los dirigentes y los paganos de Gaza, pero, gracias a la amistad de San Juan Cristóstomo y el patronazgo de la Emperadora Eudoxia, arrasó el templo del ídolo Marnas de Gaza y construyó una gran iglesia para la gloria de Dios. Reposó en el Señor en el año 450.

26/02 - La Santa Megalomártir Fotina la Samaritana


Santa Fotina es la Samaritana que se encontró con Cristo nuestro Salvador en el Pozo de Jacob (Jn 4,1-42). Tras esto trabajó en la expansión del Evangelio en diversos lugares, y finalmente recibió la corona del martirio en Roma con sus dos hijos y sus cinco hermanas durante las persecuciones del Emperador Nerón.

martes, 25 de febrero de 2020

25/02 - Tarasio, Patriarca de Constantinopla


Este Santo era hijo de uno de los más importantes príncipes de Constantinopla, y fue inicialmente cónsul y el primero de los consejeros privados del Emperador. En el año 784 fue elegido Patriarca de Constantinopla por los Soberanos Irene y su hijo Constantino Porfirogénito. Convocó el Séptimo Concilio Ecuménico, que aprobó la veneración de los Santos Iconos, y se convirtió en el orgullo de la Iglesia y luz para el clero. Reposó en el Señor en el año 806.

lunes, 24 de febrero de 2020

24/02 - Primera y Segunda Invención de la Venerable Cabeza de Juan el Bautista


El primer hallazgo tuvo lugar a mediados del siglo IV gracias a una revelación del santo Precursor a dos monjes que habían ido a Jerusalén para venerar la tumba de nuestro Salvador. Uno de ellos se llevó la venerable cabeza en una vasija de barro a Emesa, en Siria. Tras su muerte pasó de mano en mano hasta que cayó en posesión de un cierto hieromonje arriano llamado Eustaquio. Como este ascribía los milagros obrados por la reliquia del Santo Bautista a sus propias falsas creencias, se sintió impulsado a dejar la cueva en que vivía y abandonó la santa cabeza, cuya ubicación se dio a conocer de nuevo mediante una revelación de San Juan y fue encontrada en una vasija de agua alrededor del año 430, en tiempos del Emperador Teodosio el Joven, cuando Uranio era Obispo de Emesa.

domingo, 23 de febrero de 2020

Domingo del Juicio Final (de Carnaval). Lecturas de la Divina Liturgia


1 Cor 8,8-9,2: Hermanos, no es ciertamente la comida lo que nos acerca a Dios; ni va a faltarnos por no comer, ni va a sobrarnos por comer. Pero tengan cuidado que esa, su libertad no sirva de tropiezo a los débiles. En efecto, si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento se pierde el débil: ¡Un hermano por quien murió Cristo! Y pecando así contra sus hermanos, hiriendo su conciencia, que es débil, pecan contra Cristo. Por tanto, si un alimento causa escándalo a mi hermano, nunca comeré carne para no dar escándalo a mi hermano. ¿No soy yo libre? ¿No soy yo Apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro? ¿No son ustedes mi obra en el Señor? Si para otros no soy yo Apóstol, para ustedes sí que lo soy; ¡Ustedes son el sello de mi apostolado en el Señor!

Mt 25,31-46: Dijo el Señor: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, hereden el Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me acogieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel, y vinieron a verme”. Entonces los justos responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” Y el Rey les dirá: “En verdad les digo, que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”. Entonces dirá también a los de su  izquierda: “Apártense de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me acogieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y en la cárcel, y no me visitaron”. Entonces dirán también éstos: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?” Y Él entonces les responderá: “En verdad les digo, que cuanto dejaron de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejaron de hacerlo”. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la Vida Eterna”.

23/02 - Policarpo el Santo Mártir y Obispo de Esmirna


Este hombre apostólico y profético, modelo de fe y de verdad, fue discípulo de Juan el Evangelista, sucesor de Búculo (6 de febrero) y maestro de Ireneo (23 de agosto). Era ya anciano cuando se desató la quinta persecución contra los cristianos bajo Marco Aurelio.

Cuando sus perseguidores, enviados por el mandatario, encontraron a Policarpo, este mandó que se les diera algo de comer y beber y les pidió que le concedieran una hora para rezar; se lavantó y oró, lleno de gracia, durante dos horas, de modo que sus captores se arrepintieron de haber ido a prender a un hombre tan venerable.

Policarpo fue llevado por el Procónsul de Esmirna al estadio y este le ordenó: «Jura por la fortuna del César; arrepiéntete y di: “¡Abajo con los ateos!”» (con la palabra «ateos», el Procónsul se refería a los cristianos). Pero Policarpo, dirigiendo su mirada hacia los paganos del estadio, les señaló y exclamó: «¡Abajo con los ateos!». Cuando el Procónsul le urgió a que blasfemara contra Cristo, él replicó: «He servido a Cristo durante ochenta y seis años y en nada me ha agraviado; ¿cómo puedo blasfemar contra mi Rey que me ha salvado?». El tirano se enfureció ante estas palabras y ordenó que el Obispo fuera arrojado al fuego, donde expiró gloriosamente hacia el año 163.

En palabras de Eusebio: «Policarpo enseñó en todas partes lo que había aprendido de los Apóstoles, y eso es lo que la Iglesia también ha transmitido; y esta es la única verdad» (Historia Eclesiástica, libro IV, cap. 14,15).

sábado, 22 de febrero de 2020

22/02 - Invención de las Preciosas Reliquias de los Santos Mártires en el Barrio de Eugenio


Las santas reliquias de estos Santos fueron halladas en el barrio de Constantinopla llamado Eugenio cuando Tomás era Patriarca de dicha ciudad (607-610).

viernes, 21 de febrero de 2020

21/02 - Timoteo el Justo


San Timoteo emprendió la vida monástica desde su juventud, se convirtió en vasija del Espíritu Santo y reposó en edad muy avanzada.

21/02 - Eustaquio, Obispo de Antioquía


San Eustaquio, el gran defensor de la piedad e ilustre oponente del arrianismo, era de Side, en Panfilia. Se convirtió en Obispo de Berea (la actual Alepo), y en el año 325 estuvo presente en el Primer Concilio Ecuménico. Desde allí fue transferido al trono de Antioquía. Pero San Constantino el Grande, engañado por las calumnias de los arrianos contra el Santo, lo desterró a Trajanópolis, en Tracia, donde reposó en el Señor en el año 337 según algunos (otros dicen que vivió hasta el año 360).

jueves, 20 de febrero de 2020

20/02 - León, Obispo de Catania


Este Santo, que era de Rávena (Italia), vivió durante el reinado de León el Sabio y su hijo Constantino Porfirogénito (finales del siglo IX y principios del siglo X). Luchó especialmente contra el paganismo y la hechicería que aún asolaban aquellas regiones.

miércoles, 19 de febrero de 2020

19/02 - Los Santos Apóstoles de los Setenta Filemón, Apia, Arquipo y Onésimo


Filemón, que era de Colosas, ciudad de Frigia, era un hombre rico y noble; Apia era su esposa. Arquipo se convirtió en Obispo de la Iglesia de Colosas. Los tres eran discípulos del Apóstol Pablo. Onésimo, antiguo pagano y esclavo de Filemón, robó algunas de sus vasijas y huyó a Roma; sin embargo, al encontrarlo allí, el Apóstol Pablo lo condujo al camino de la virtud y al conocimiento de la Verdad y se lo reenvió a su amo Filemón, a quien le escribió una epístola (una de las catorce paulinas) en la cual le encomendaba a Onésimo y reconciliaba a ambos. Onésimo fue después consagrado Obispo; en Grecia se le honra como patrón de los encarcelados. Estos tres santos recibieron la palma del martirio al ser apedreados hasta la muerte por los idólatras. San Onésimo también es conmemorado el 15 de febrero.

19/02 - Filotea la Justa Mártir de Atenas


Santa Filotea nació en Atenas en 1522 en el seno de una familia ilustre. En contra de su voluntad fue desposada con un hombre que se mostró crudelísimo. Cuando este murió tres años más tarde, la Santa tomó los hábitos monásticos y estableció un convento en el que se convirtió en una verdadera madre para sus discípulas. Muchas mujeres esclavizadas y abusadas por los turcos musulmanes también buscaron refugio en ella. A causa de esto, los dominadores turcos se enfurecieron y se dirigieron al convento, la arrastraron fuera de la Iglesia por la fuerza y la golpearon cruelmente. Tras unos días, Filotea reposó en el Señor, dando gracias a Dios por todas las cosas. Esto ocurrió en el año 1589. Filotea era conocida por su liberalidad con la limosna, y junto con San Jeroteo y Dionisio el Areopagita es considerada patrona de la ciudad de Atenas.

sábado, 15 de febrero de 2020

Domingo del Hijo Pródigo. Evangelio de la Divina Liturgia


Lc 15,11-32: Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y él les repartió los bienes. No muchos días después, habiendo juntado todo, el hijo menor se fue a una región lejana, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Cuando lo hubo malgastado todo, vino una gran hambre en aquella región, y él comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se allegó a uno de los ciudadanos de aquella región, el cual le envió a su campo para apacentar los cerdos. Y él deseaba saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba. Entonces volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.'" Se levantó y fue a su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio y tuvo compasión. Corrió y se echó sobre su cuello, y le besó. El hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo." Pero su padre dijo a sus siervos: "Sacad de inmediato el mejor vestido y vestidle, y poned un anillo en su mano y calzado en sus pies. Traed el ternero engordado y matadlo. Comamos y regocijémonos, porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron a regocijarse. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando vino, se acercó a la casa y oyó la música y las danzas. Después de llamar a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Éste le dijo: "Tu hermano ha venido, y tu padre ha mandado matar el ternero engordado, por haberle recibido sano y salvo." Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió, pues, su padre y le rogaba que entrase. Pero respondiendo él dijo a su padre: "He aquí, tantos años te sirvo, y jamás he desobedecido tu mandamiento; y nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos. Pero cuando vino éste tu hijo que ha consumido tus bienes con prostitutas, has matado para él el ternero engordado." Entonces su padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Pero era necesario alegrarnos y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y ha sido hallado".

lunes, 10 de febrero de 2020

10/02 - Hieromártir Caralampio


Este Santo era sacerdote de los cristianos de Magnesia, la principal ciudad de Tesalia, en la diócesis homónima.

Contendió durante el reinado de Alejandro Severo (225-235), cuando Luciano era Procónsul de Magnesia.

Cuando sufrió el martirio, este Santo era de 103 años de edad.

San Caralampio es conmemorado el 10 de febrero, a excepción de cuando esta fecha cae en el Psicosábado que precede a la Cuaresma o en Lunes Limpio (el primer día de la Cuaresma), en cuyo caso su fiesta se adelanta al 9 de febrero.

sábado, 8 de febrero de 2020

Domingo del Publicano y el Fariseo. Comienza el Triodio. Lecturas de la Divina Liturgia


2Tim 3,10-15: Pero tú has seguido de cerca mi enseñanza, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia, persecuciones y aflicciones, como las que me sobrevinieron en Antioquia, Iconio y Listra. Todas estas persecuciones he sufrido, y de todas me libró el Señor. También todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. Pero los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te has persuadido, sabiendo de quienes lo has aprendido y que desde tu niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús.

Lc 18,10-14: Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo". Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, sé propicio a mí, que soy pecador". Os digo que éste descendió a casa justificado en lugar del primero. Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

¿Qué es el Triodio?


En primer lugar, el Triodio es uno de los libros litúrgicos de la Iglesia. En este libro casi se contienen cada día himnos que se llaman ‘triodios’, es decir, himnos que están constituidos por tres odas. Estos himnos por regla general se llaman Cánones. Los Cánones, en su forma completa, y al contrario que los triodios, están constituidos por nueve odas.

¿Qué son las odas? Son grupos de cuatro, cinco o más troparios que se salmodian del mismo modo. Mientras que los Cánones son himnos con nueve odas, los triodios son himnos más pequeños con tres odas. Oda es una canción sagrada, divina. 

Triodio se llama también al período eclesiástico que empieza desde hoy hasta la Pascua, porque durante todo este espacio de tiempo se utiliza el libro litúrgico del Triodio.  Es decir, las cuatro semanas antes de la gran Cuaresma, las cinco semanas de la gran Cuaresma hasta el Sábado de Lázaro y la Semana Santa. Pero en estos días debemos añadir también todos los del Pentecostario, es decir, desde la Pascua hasta el Domingo de todos los Santos. El Pentecostario en un segundo libro litúrgico, continuación del Triodio. Así pues, este período eclesiástico empieza hoy y cierra con el Domingo de Todos los Santos. Este período es de cuatro meses, desde el final del invierno hasta principios del verano.

Todo el período del Triodio es para los cristianos ortodoxos tiempo de ‘metania’ (introspección, arrepentimiento y confesión), oración y ayuno. Por eso, hoy que empieza el Triodio cada creyente ora con recogimiento y devoción salmodiando: “ábreme las puertas de la metania, Vivificador…”

† Dionisios, Metropolita de Kozani
Traducido por: xX.jJ
Adaptación propia



Fuente: logosortodoxo.com

jueves, 6 de febrero de 2020

06/02 - Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla


El tres veces bendito, grande y resplandeciente Padre y maestro de la Iglesia, Confesor de la Fe e Igual a los Apóstoles Focio vivió en la época de los emperadores Miguel (hijo de Teófilo), Basilio el Macedonio y León, su hijo. Era hijo de padres piadosos, Sergio e Irene, que sufrieron por la Fe bajo el emperador iconoclasta Teófilo; también era sobrino de San Tarasio, Patriarca de Constantinopla (conmemorado el 25 de febrero).

Nació en Constantinopla, donde brilló en los más importantes cargos imperiales, al tiempo que llevaba una vida virtuosa y temerosa de Dios. Hombre recto y de singular educación y erudición, fue elevado al trono apostólico, ecuménico y patriarcal de Constantinopla en el año 857.

Los muchos combates que trabó el tres veces santo por la Fe Ortodoxa contra los maniqueos, los iconoclastas y otros herejes y las grandes persecuciones y angustias que sufrió son inmumerables.

Focio nos ha dejado muchos escritos teológicos, homilías panegíricas y espístolas, incluida una a Boris, Soberano de Bulgaria, en que le expone la historia y enseñanzas de los Siete Concilios Ecuménicos.

Habiendo servido a la Iglesia de Cristo en santidad y de un modo evangélico, y habiendo arrancado con ardiente celo toda cizaña de enseñanza ajena, partió con el Señor en el Monasterio de los Armenios el 6 de febrero del año 891.

sábado, 1 de febrero de 2020

02/02 - Presentación de nuestro Señor Jesucristo en el Templo


Para anunciar a Adán que he visto a Dios hecho niño

"El cuadragésimo día después de la Epifanía es celebrado verdaderamente aquí con gran solemnidad". Así la peregrina Egeria, en la segunda mitad del siglo IV, nos da testimonio de la celebración en Jerusalén, en la basílica de la Resurrección, de la Fiesta del Encuentro del Señor, con la proclamación del evangelio de Lucas (2, 22-40). La fiesta del 2 de febrero es una de las Doce Grandes Fiestas del año litúrgico, y así la considera Egeria parangonándola casi a la Pascua. Entre los siglos V y VI es celebrada en Alejandría, Antioquía y Constantinopla y, a finales del siglo VII es introducida en Roma por un Papa de origen oriental, Sergio I, que introducirá también la fiesta de la Natividad de María (8 septiembre), de la Anunciación (25 marzo) y de la Dormición de la Madre de Dios (15 agosto).

Con el título de "encuentro" (hypapànte) la Iglesia bizantina en esta fiesta quiere sobre todo subrayar el encuentro de Jesús con el anciano Simeón, es decir, el Hombre nuevo con el hombre viejo, y el cumplimiento de la espera de todo el pueblo de Israel representado por Simeón y Ana. La fiesta tiene un día de "pre-fiesta" y una octava. El Oficio del día, muy rico desde el punto de vista cristológico, subraya el misterio del encuentro del Verbo de Dios encarnado con el hombre, "el nuevo niño", "el Dios antes de todos los siglos" -como lo cantamos en Navidad- sale al encuentro del hombre. Uno de los troparios de vísperas ha entrado también como canto de ofertorio de la liturgia romana: "Adorna tu tálamo, oh Sión, y acoge al Cristo Rey; abraza a María, la celeste puerta, porque Ella ha llegado a ser el trono de los querubines, Ella porta al Rey de la gloria; es una nube de luz la Virgen porque lleva en sí, en la carne, el Hijo que existe antes de la estrella de la mañana".

En los textos del Oficio nos viene ofrecida una colección de imágenes bíblicas aplicadas a la Madre de Dios con un sustrato claramente cristológico. Resultan típicas y bellísimas confesiones cristológicas en un constante juego de contrastes: "Aquél que portan los querubines y cantan los serafines" he aquí "en los brazos de María" y "en las manos del santo anciano". Y Simeón, "portando la Vida, pide ser liberado de la vida", con una referencia conclusiva directamente pascual: "Deja que me vaya en paz, oh Soberano, para anunciar a Adán que he visto al Dios que existía antes de todos los siglos hecho niño".

El Oficio de Vísperas prevee también tres lecturas veterotestamentarias. La primera está tomada de los libros del Éxodo (13) y del Levítico (12), con la presentación y consagración a Dios de los primogénitos unida a la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo el cuadragésimo día después de su nacimiento. Las otras lecturas están sacadas del profeta Isaías (6 e 12), con el tema de la santidad de Dios y de su salvación portada al hombre.

El mismo icono de la fiesta se funda en los textos del Éxodo, con la presentación de los primogénitos, y sobretodo en el evangelio de Lucas con el encuentro del Niño con Simeón. El icono pone de relieve particularmente el encuentro de Dios con el hombre insistiendo de nuevo en el misterio de la Encarnación. La distribución iconográfica es muy clara: Jesús niño en el centro, a los lados, más cerca, María e Simeón, y José y Ana. Al fondo el altar y el baldaquino que lo cubre, reflejando la disposición típica del altar cristiano: baldaquino, altar y sobre éste el evangeliario.

Se necesita todavía subrayar la semejanza entre Simeón y Ana, por disposiciones y características iconográficas, y Adán y Eva en el icono pascual del descenso de Cristo a los infiernos: con la misma expresión Simeón y Adán, y Ana y Eva se vuelven hacia Cristo, en los dos iconos. En el del 2 de febrero es Simeón el que se inclina para acoger y abrazar a Cristo; en el de la Pascua es Cristo el que se inclina para acoger y abrazar a Adán. El icono de la fiesta del encuentro se convierte en preanuncio de otro gran encuentro: cuando el Hombre nuevo, Cristo, desciende al Hades para rescatar al hombre viejo, Adán.

La fiesta del 2 de febrero es, por tanto, una fiesta con un carácter fuertemente pascual, y es un anuncio evidente de la resurrección . "Gózate, Madre de Dios, Virgen llena de gracia: de Tí, en efecto, ha salido el sol de justicia, Cristo nuestro Dios, que ilumina a los que están en las tinieblas. Gózate también Tú, oh anciano justo, acogiendo entre los brazos al liberador de nuestras almas que nos da también la resurrección". En este tropario de la fiesta, que concluye con la frase "nos da también la resurrección", resuenan los versos conclusivos del tropario pascual, que dice: "y a aquellos que están en los sepulcros les ha dado el don de la vida". Así la fiesta del Encuentro de Jesús niño con el anciano Simeón es la fiesta del Encuentro de Dios, por medio de la Encarnación del Hijo, con la humanidad, con cada hombre. Encuentro que tiene lugar en el Templo, es decir en la vida eclesial de cada cristiano, de cada uno de nosotros.

P. Manuel Nin


Fuente: L'Osservatore Romano
Traducción del italiano: P. Salvador Aguilera en www.lexorandies.blogspot.it