jueves, 6 de agosto de 2020

06/08 - Santos Niños Justo y Pastor, Mártires



Las Actas de su martirio no son anteriores al siglo VII. Según estas Actas, Justo y Pastor eran dos niños cristianos, hijos de padres cristianos, que vivían en “Complutum” (lo que hoy es Alcalá de Henares en la Comunidad de Madrid), cuando la persecución decretada por Diocleciano estaba en su momento más álgido.

Aunque Diocleciano en un principio no era ni ambicioso ni cruel -era un gran estadista-, tuvo a su lado un mal consejero que fue quien le indujo a que persiguiera a los cristianos. Este mal consejero fue su yerno Galerio, y Diocleciano se dejó influir por él. En el año 302 Galerio arrancó a Diocleciano el decreto de persecución general por el que se destruían los templos, se perseguía a los obispos y sacerdotes, se difamaba a los nobles cristianos y se esclavizaba a los que eran plebeyos. La persecución más cruenta se inició en el año 304 con un edicto en el que se decía que quienes se negaran a sacrificar ante los dioses serían torturados y muertos. En la Hispania fue el gobernador Daciano quien se encargó de llevar a cabo estas matanzas, y lo hizo de forma muy cruel, como nos lo comenta Aurelio Prudencio en su poema “Peristephanon”, del que ya se ha escrito en este blog en alguna ocasión anterior. Y dentro de este marco histórico acontece el martirio de estos dos niños hispanos.

Prudencio les dedica una estrofa en su poema: “siempre será una gloria para Complutum el llevar en su regazo la sangre de Justo con la de Pastor, dos sepulcros iguales donde se contiene el don de ambos: sus preciosos cuerpos”. Dice la “passio” que, habiendo oído los dos niños en la escuela que estaba por allí el gobernador Daciano, dejaron los libros y se fueron a buscarlo para ofrecerse al martirio, y que sin realizarse proceso alguno fueron de inmediato condenados a muerte, degollados. Justo tendría unos siete años, y Pastor tendría nueve. Los ejecutaron fuera de la ciudad, donde los cristianos sepultaron sus cuerpos.

San Ildefonso de Toledo, en el tomo II de su obra “De viris illustribus” (“Varones ilustres”), dice que en el 391 el obispo Asturio tuvo una revelación: buscó y encontró dos sepulcros de mártires en los alrededores de la ciudad y los encontró, y tenían que ser de ellos, porque allí no se había martirizado a ningún otro cristiano, pero que, sin embargo, en los sepulcros no figuraban sus nombres. Un año más tarde, en el 392, San Paulino de Nola hizo sepultar a su hijo junto a estos dos niños mártires en Complutum, como el mismo San Paulino lo narra en su poema número 31; pero en dicho texto no dice tampoco el nombre de los dos mártires. Realmente el que primero los llama por sus nombres es Prudencio en el “Peristephanon” al principio del siglo V, como ya hemos dicho anteriormente.

Existe una inscripción en Medina Sidonia (Cádiz) del año 630, y otra en Guadix (Granada) de fecha similar, que conmemoran las reliquias conservadas en una basílica, entre las cuales figuran algunas de los santos Justo y Pastor. Esto lo recoge y lo narra bastante bien Vives en su obra ”Inscripciones cristianas de la España romana y visigoda”, editada en Barcelona en el año 1942.


El culto a los dos niños mártires se propagó por toda Hispania y por el sur de las Galias (Francia), y más tarde también en Cerdeña. Durante la dominación musulmana, los restos de los mártires fueron trasladados por San Urbicio a Huesca y al sur de Francia, pero en el año 1568 fueron restituidos a su ciudad natal. En los primeros calendarios mozárabes se les nombra por sus nombres, y este es un testimonio irrecusable, pues la mismísima Liturgia Mozárabe les había reservado un Oficio Propio en el día de su fiesta.



San Eulogio de Córdoba escribía en el siglo IX sobre un mártir mozárabe cordobés -San Leovigildo-, y dice de él que era un monje que procedía del monasterio dedicado a los santos Justo y Pastor situado en Fraga, en los montes de Córdoba. Ya desde entonces, se celebraba la fiesta de ambos niños el día 6 de agosto.



Quiero añadir algo que me parece bonito, y es el diálogo entre los dos niños cuando iban hacia el martirio. Consta en la “passio” del siglo VII, pero también lo reproduce San Ildefonso de Toledo en su libro: “Mientras eran conducidos al lugar del suplicio se estimulaban mutuamente estos dos corderitos. Porque Justo, el más pequeño, temeroso de que su hermano desfalleciera, le hablaba así: 'Hermanito, no tengas miedo de la muerte del cuerpo y de los tormentos. Recibe tranquilo el golpe de la espada, que aquel Dios que se ha dignado llamarnos a una gracia tan grande nos dará fuerzas proporcionadas a los dolores que nos esperan'. Y Pastor le contestaba: 'Dices bien, hermano mío; con gusto te haré compañía en el martirio para alcanzar contigo la gloria de este combate'”.

Ambos niños mártires están sepultados en una preciosa urna de plata en la cripta de la Catedral de Alcalá de Henares (Madrid), y allí también se conserva una piedra en la que, según la tradición popular, se arrodillaron los niños para ser decapitados. En esta piedra hay una oquedad que se dice fue producida por las rodillas de los niños. La veneración a esta piedra en Alcalá se remonta a tiempos inmemoriales.

Abel


Fuente: www.preguntasantoral.es
Adaptación: Ortodoxia Digital

06/08 - Transfiguración de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo


Una transfiguración es la transformación de algo que implica un cambio de forma, de modo tal que revela su verdadera naturaleza. Nuestro Señor había hablado a sus discípulos varias veces con respecto no solo a su Pasión y muerte, sino también sobre las persecuciones y las aflicciones venideras que sufrirían.

Y ya que todos estos eventos se acercaban, así como las buenas nuevas que esperaban también estaban por venir, nuestro Salvador deseó entregarles la fiel promesa de que la gloria era preparada para aquellos que perseveraran hasta el final.

Es así que, para cumplir aquello que les había prometido fue que tomó a sus tres discípulos más cercanos y subió con ellos al Monte Tabor, en donde se transfiguró en frente de ellos. Su rostro brilló como el sol, sus vestimentas se tornaron tan blancas como la luz, y repentinamente, mientras sus discípulos se maravillaban ante esta increíble luz, aparecieron los más grandes entre los profetas, Moisés y Elías, quienes habían hablado sobre la Pasión salvadora de Jesucristo que estaba a punto de llevarse a cabo. De pie frente a él como siervos reverentes, ellos mismos mostraron que Jesús es el Señor, tanto de los vivos como de los muertos, puesto que Moisés vino del hades, habiendo estado muerto por muchos siglos y Elías, venido del cielo, donde había sido tomado pero estando aún vivo. Allí, una nube radiante los envolvió y se escuchó una voz que tenía el mismo tono que aquella voz oída durante el bautismo de Jesús en el río Jordán y que testificó también la divinidad del Señor: “Este es mi hijo amado, en quien me complazco, escuchadle”.

Dichas son las maravillas, realmente dignas de Dios, celebradas en esta presente fiesta, la cual es imagen y prefiguración del futuro estado de los justos, de cuyo esplendor el Señor habló diciendo: “Así brillarán los justos como el Sol” (Mt 13:43).

La celebración de la fiesta el 6 de agosto se ha prestado para que en el hemisferio norte se bendigan las uvas y otras frutas dando el significado de la fructificación de toda la creación en el paraíso del Reino infinito de Dios donde todo se transformará para la gloria del Señor.


Fuente: Arquidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

miércoles, 5 de agosto de 2020

05/08 - Eusignio el Mártir de Antioquía


Este Mártir era de Antioquía, y fue soldado desde el reinado de Constancio Cloro (el Padre de San Constantino el Grande) hasta el de Julián el Apóstata.

Eusignio censuró la impiedad de Julián y le recordó que era sobrino de San Constantino el Grande, el primer Emperador cristiano. También le recordó que desde su más tierna juventud había sido alimentado con la «leche» de la piedad e instruido en la Fe de Cristo, había sido compañero de estudios de San Basilio el Grande y Gregorio el Teólogo, había sido Lector de la Iglesia de Nicomedia, había abandonado todas estas cosas, se había convertido en transgresor de las promesas hechas en su divino Bautismo y había ofrecido a los ídolos la adoración que se debe solo a Dios.

Por todo ello, y por reprobar al Apóstata, Eusignio fue decapitado en el año 361, habiendo vivido un total de 110 años (de los cuales más de 60 como soldado).

martes, 4 de agosto de 2020

04/08 - Los Siete Santos Jóvenes de Éfeso


Los Siete Jóvenes se escondieron en cierta cueva cerca de Éfeso en el año 250 para escapar de la persecución de Decio.

Por la gracia divina, un sueño cayó sobre ellos y durmieron durante 184 años, hasta el reinado de San Teodosio el Joven, cuando la doctrina de la resurrección estaba siendo atacada por los herejes. Luego se despertaron -o sea, resucitaron-, confirmando a la vista de todos la resurrección corporal, y tras un breve período de tiempo, por mandato divino, reposaron de nuevo en el Señor en el año 434.

lunes, 3 de agosto de 2020

La Biblia Peshitta en castellano


Esta obra está basada en el texto Peshitta, que es un antiguo manuscrito bíblico redactado en arameo, el idioma del Señor Jesucristo y sus apóstoles. Es una obra única en su género y el primer esfuerzo formal de traducción al español de este manuscrito, que ayudará al lector a entender textos bíblicos que hasta ahora no resultaban totalmente claros.

El arameo fue el idioma internacional durante la época de los imperios asirio, babilónico y persa, y también el idioma que el pueblo de Israel adoptó como lengua madre desde el exilio babilónico hasta el tiempo de nuestro Señor Jesucristo. Aún se habla en algunas zonas de Irak, Irán, Líbano e Israel.

El resurgimiento del interés actual por el arameo bíblico se manifiesta principalmente en la traducción del texto Peshitta al español. Este texto, obra cumbre de la literatura aramea, dejó registrado para la posteridad el mensaje del evangelio y de los apóstoles en un idioma claro, sencillo y directo, que es el significado de “Peshitta”. El arameo era poco conocido para Occidente, pero su uso en el Oriente fue muy extendido, llegando incluso hasta China e India. En la actualidad, los medios nos han dado a conocer la existencia de comunidades arameas en el Medio Oriente, que aún hablan el arameo y conservan su enseñanza basada en el texto Peshitta.

Al final de esta obra, el lector podrá encontrar una relación de textos relevantes y tablas de diferencias entre los textos tradicionales del hebreo y griego y el texto Peshitta, que le ayudarán a profundizar en el estudio y entendimiento de la Palabra de Dios registrada en este texto.


03/08 - Isacio, Dalmato y Fausto, Ascetas del Monasterio de Dalmato


San Isacio, también celebrado el 30 de mayo, se hizo monje a temprana edad y destacó en toda virtud; celoso de la Fe Ortodoxa, también fue considerado digno del don de la profecía. Vivía en una pequeña cabaña cerca de Constantinopla.

Cuando Valente el Arriano marchó contra los Godos, que estaban en el Danubio, este justo salió en persona a encontrarse con el Emperador y, tomando las riendas del caballo de este, le dijo con valentía que Dios había inspirado a los bárbaros a que salieran a enfrentarse a él porque él había incitado a muchos a hablar contra Dios blasfemando y había expulsado a los verdaderos adoradores de Dios de las divinas casas de oración. También le dijo que, si dejaba de luchar contra Dios mediante la herejía y le devolvía los buenos pastores (o sea, los Obispos ortodoxos) al rebaño de Cristo, obtendría fácilmente la victoria sobre sus enemigos; por el contrario, si no desistía de estas cosas y no tomaba a Dios por aliado, en el mismo inicio de la batalla él y su ejército serían ciertamente derrotados. «Aprende por experiencia -le dijo- que es duro dar patadas al aguijón. No regresarás, y esta expedición será destruida». A pesar de todo, el Emperador se enojó e hizo encarcelar al justo para castigarlo y matarlo cuando regresara de conquistar a los bárbaros, pero fue completamente derrotado y quemado vivo en cierto pueblo en el año 378 (Teodoreto de Ciro, ‘Historia Eclesiástica’, cap. 4, 31-32).

Cuando los soldados supervivientes regresaron de la guerra, queriendo tentar al Santo, se dirigieron a él diciendo: «Prepara tu defensa ante el Emperador, que viene a cumplir lo que habló contra ti», pero este respondió: «Hace ya siete días que olí el hedor de sus huesos, que fueron quemados en el fuego». Así, el justo fue liberado de la prisión. Todos se maravillaron a causa de esta profecía, e Isacio se hizo aún más célebre por el celo que mostró a favor de la Ortodoxia en el año 381, cuando fue convocado el Segundo Concilio Ecuménico. Después de esto, se construyó un monasterio en Constantinopla para él, y pastoreó piadosamente a los que luchaban con él en el ascetismo. Habiendo servido como ejemplo de la vida monástica, reposó en paz hacia finales del siglo IV, dejando a Dalmato como sucesor suyo.

En cuanto a San Dalmato, inicialmente sirvió en la segunda división de los soldados llamados ‘Scholarii’. Sin embargo, después lo abandonó todo y, tomando a su hijo Fausto, se fue al monasterio arriba mencionado de San Isacio, donde tomó el hábito monástico. Gracias a su virtud, se volvió venerable a la vista de todos. Estuvo presente en el Tercer Concilio Ecuménico de Éfeso en el año 431, donde mostró su celo por la Ortodoxia contra Nestorio. Precisamente este Concilio lo eligió Archimandrita de los monasterios de Constantinopla. Habiendo vivido más de ochenta años, reposó en el Señor.

domingo, 2 de agosto de 2020

02/08 - Santas Centola y Elena, Vírgenes y Mártires


Centola nació en Toledo, de padres nobles y paganos. Desde pequeña observó, por sus propios razonamientos y observación de la realidad, amén de la ayuda divina, la falsedad de la idolatría. Así, abrazó en secreto la fe cristiana con todo lo que significa: oración, caridad, sacrificios, anuncio de Jesucristo. Su padre intentó que abandonara la nueva fe y volviera a la fe de sus padres. Promesas, regalos, amenazas, nada pudo separarla de Jesucristo, cuyo amor se había apoderado de su corazón enteramente. Así fue que, sintiéndolo mucho, huyó de su casa llegando a Soris o Siaria (actualmente Sierro), tierra que pertenecía al antiguo obispado de Burgos, aunque no a la ciudad. Allí se hospedó en la casa de una señora cristiana llamada Elena. No nos dicen las crónicas o tradiciones ni como se conocieron, ni por qué allí, pero es probable que siendo la hospitalidad entre los de la misma fe, una virtud amada por los cristianos, Elena la acogiese al saber que huía por motivos religiosos. Así es que Centola y Elena, ya juntas se dedicaron a obras de caridad y piedad.

La cosa podría haberse calmado si no hubiese sido porque el emperador Maximino persuadido a que la subsistencia de su imperio dependía en destruir la religión del Crucificado, envió a su ministro Eglisio a las tierras cántabras, para obligar a los cristianos a cumplir la ley de sacrificar a los dioses, renegando de su fe. Enterado que Centola, además de no ocultar su fe, la predicaba y convertía a la Iglesia a muchos habitantes de la zona, la mandó a llamar al tribunal. Otra vez las promesas, halagos, amenazas (pero esta vez por parte de quien sí las ejecutaría) no pudieron doblegarla, por lo que Eglisio mandó fuera estirada en el potro y, aunque oyó claramente como se descoyuntaban los huesos, mandó le desgarraran el cuerpo con garfios de hierro. Pero Centola, ni renegó de la fe, ni suplicó, antes bien se burló de los verdugos y les retó a probar nuevos tormentos. Y eso hizo el ministro: mandó le cortaran los pechos, la llevaran a su prisión y la dejaran morir sin curación alguna y desangrada.

Enteradas de esto, se llegaron a la cárcel algunas nobles del pueblo, espantadas de la crueldad del gobernador y compadecidas de Centola (por tanto, se afirma el hecho de que sería muy conocida entre todas). Algunas intentaron persuadirla de su empeño de fidelidad, y que cediese a los requerimientos de la ley. Centola, por su parte, les contestó con una apología de la fe cristiana y les dio a entender el premio que a ella misma le aguardaban por permanecer fiel a Cristo, los cuales si ellas los hubiesen apenas intuido, le tendrían envidia y no compasión. Supo Eglisio de esta prédica en la cárcel y mandó cortarle la lengua, pero aquel Señor por quien padecía hizo que hablase sin tan preciso instrumento, por una de aquellas portentosas maravillas de su infinito poder.

O sea, que aun sin lengua habló, y más que hablar, profetizó a Elena, que vino a visitarla también, que ella también sería mártir, y le deseó valor para que no desmayase en la prueba. Y dicho y hecho, enterado Eglisio que estaba allí Elena, y que era cristiana, la apresó, de lo que se alegró Elena, deseosa de acompañar á su amiga en la muerte, como lo había hecho en vida. Finalmente, ambas fueron degolladas al parecer en el año 304. Serían ejecutadas posiblemente a las afueras de la ciudad. En el año 782 los esposos Fredenandus y Gutina, señores de Castro-Siero, construyen una pequeña iglesia sobre el río Butrón, en Valdelateja, sobre el tradicional lugar del martirio. Según el obispo de Burgos, Gonzalo de Hinojosa, los obispos de Astorga y León llevaron los cuerpos a dicha iglesia (dice que los compraron por 300 libras de oro).

Los calendarios mozárabes ponen a Centola el día 2 de agosto, pero no le dan título de mártir y su culto no se asoció a Elena hasta el siglo XIV, luego del traslado de los cuerpos, realizado por el mismo Gonzalo de Hinojosa, que puso su martirio a 4 de agosto del 304. Se realizó esta traslación en 1317, reinando Alfonso XI, para que recibieran culto más apropiado en la catedral de Burgos (aunque se dejaron las cabezas en Sierro). Don Gonzalo los colocó en el altar mayor, y les concedió misa y oficio propio, con Rito Doble de primera clase (hoy Solemnidad). Decretó se hiciese procesión y que ese día fuera de precepto para la ciudad y diócesis de Burgos. Baronio las inscribió en su martirologio el 13 de agosto “Burgis in Hispania Santarum Centollæ & Elena Martirum”

Oración a las santas:

Dame, Dios mío, que en el ejemplo de estas dos santas mártires aprenda la ciencia de la propia santificación y de la ajena edificación: la fortaleza para no dejarme doblar de los miedos del mundo; la constancia para perseverar en tu amor en medio de los mayores tormentos: la alegría con que debo pasar por mil muertes si fuese necesario, antes que abandonar la fe que recibí en el bautismo.

02/08 - Traslación de las Reliquias de Esteban el Protomártir


Después de que el Primer Mártir fuera apedreado hasta la muerte (ver el 27 de diciembre), Gamaliel, su maestro, animó a ciertos cristianos a que fueran de noche a recoger el cuerpo del Santo y lo enterraran en su campo, que se encontraba a unas veinte millas de distancia de Jerusalén y se llamaba Cafargamala (o sea, «la Villa de Gamala»), donde el mismo Gamaliel sería posteriormente sepultado.

Hacia el año 427, cierto hombre piadoso llamado Luciano, párroco de una iglesia cercana al campo, recibió de Dios una revelación en un sueño acerca del lugar donde estaba enterrado el Primer Mártir. Inmediatamente se lo hizo saber a Juan, Patriarca de Jerusalén. Dirigiéndose ambos al lugar indicado, y cavando allí, encontraron una caja con la inscripción «Esteban» en letras arameas. Al abrirla, cogieron las sagradas reliquias y las transfirieron a Jerusalén con gran honor y en compañía de una gran multitud de fieles.

sábado, 1 de agosto de 2020

VIII Domingo de Mateo. Lecturas de la Divina Liturgia



1 Cor 1,10-17: Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de vosotros dice: «Yo soy de Pablo», «Yo de Apolo», «Yo de Cefas», «Yo de Cristo». ¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? ¡Doy gracias a Dios por no haber bautizado a ninguno de vosotros fuera de Crispo y Gayo! Así, nadie puede decir que habéis sido bautizados en mi nombre. ¡Ah, sí!, también bauticé a la familia de Estéfanas. Por lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo.

Mt 14,14-22: Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos. Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.» Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.» Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.» El dijo: «Traédmelos acá.» Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos 5.000. hombres, sin contar mujeres y niños. Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

01/08 - Procesión de la Preciosa Cruz


Debido a las muchas enfermedades que ocurren en el mes de agosto, se impuso en la antigua Constantinopla la costumbre de llevar el precioso Madero de la Cruz en procesión alrededor de la ciudad para su santificación y liberación de las dolencias.

La Cruz era sacada del tesoro imperial el último día de julio y se la colocaba sobre la Santa Mesa de la Gran Iglesia de la Santa Sabiduría («Santa Sofía»), y desde hoy hasta la Dormición de la Santa Madre de Dios era llevada en procesión por toda la ciudad y expuesta para su veneración por parte del pueblo.

01/08 - San Félix de Gerona, Mártir


San Félix de Gerona y su compañero San Cucufate, nacieron en el continente africano, en la región Scilitana, de familias acomodadas. En Cesarea marítima cursan sus estudios y tienen sus primeros contactos con los seguidores de Cristo, tantas veces declarados enemigos del Imperio y perseguidos con saña diabólica. Las enseñanzas evangélicas hallan terreno abonado en el corazón noble, puro y generoso de los dos jóvenes, que deciden recibir el bautismo. Su decisión y su entrega es tan definitiva que llegarán incluso a dar su vida en testimonio perenne de la divinidad de Jesucristo.

Nos hallamos a finales del siglo III. La Roma pagana empieza a fenecer, para dejar lugar a la Roma de Cristo, que cual nueva ave fénix aparece con una vitalidad inesperada que intentarán ahogar inútilmente en su propia sangre los crueles emperadores romanos. En estos decenios la persecución azota sólo algunas provincias del vasto Imperio, y entre Tarragona. La orden de exterminio ha sido dada por los poderosos Diocleciano y Maximiano, que hace poco se han repartido los territorios imperiales, que no pueden ser gobernados con una sola mano.

Félix y Cucufate, saben que sólo una cosa es necesaria: amar a Dios sobre todas las cosas y que para amarle hay que amar primero al prójimo. Quieren ser consecuentes, y deciden abandonar su país, donde aún no ha llegado la orden imperial de exterminio, para ayudar a los cristianos de Tarragona a soportar la difícil prueba en que se hallan. Llenos de santo amor y simulando el oficio de mercaderes, pasan el Mediterráneo y llegan respectivamente a Ampurias y Barcino. Félix se traslada a Gerona, que será el centro de sus actividades heroicas. Vienen -como dicen las actas de su martirio- simulando ser mercaderes, porque es el hábito más propicio en este momento y porque llevan entre manos el negocio mejor, que es la salvación eterna, y la mercancía más necesaria, la fe en Cristo.

En Gerona, Félix promueve tanta admiración entre el pueblo por su integridad de vida y por su ferviente caridad, que convierte muchos paganos. Pronto su presencia y actividad inquietan a las autoridades, que le llevan ante el tribunal del Pretor. Del tribunal pasa a la cárcel y después de recibir sentencia condenatoria, es sometido a los más atroces tormentos, de los que es varias veces liberado por intercesión angélica. Primero es víctima de diferentes torturas, después es atado a unos caballos y arrastrado por las principales calles de la ciudad. Curado milagrosamente, pasa nuevamente por diferentes pueblos y, trasladado a la playa de San Feliu de Guíxols, le echan al mar llevando atada una rueda de molino al cuello. Nuevamente es salvado por intercesión de unos espíritus evangélicos que suavemente le conducen a la playa. Por último, termina heroicamente su vida cuando es sometido al terrible suplicio de desgarrarle la carne con garfios de hierro. Esto ocurriría cerca del año 304, poco después del martirio del apóstol de Barcelona San Cucufate en el Castillo Octaviano, hoy San Cugat del Vallés.

Parece claro que San Félix era un simple seglar que se convirtió en misionero. Su fervor era tan grande, que no dudó en abandonar su tierra natal, su familia y sus riquezas, para testimoniar su fe en Cristo, para ayudar a nuestros antepasados en la fe a permanecer fieles ante la persecución, incluso hasta entregar su vida y ser con ello simiente de nuevos cristianos.

Pronto la fama de su martirio se extiende por toda la cristiandad. Los Padres de la Iglesia Visigótica nos cuentan sus milagros y los hechos extraordinarios obrados junto a su tumba y el rey Recaredo va en peregrinación a Gerona para ofrecerle una corona votiva de oro.

Gerona continúa guardando sus preciosos despojos y sobre su sepulcro ha construido un gran templo para recordar a la cristiandad la fe y el amor de su apóstol mártir.


Fuente: www.santoraltradicional.blogspot.com

Comienza el ayuno de la Dormición de la Madre de Dios


Los primeros quince días del mes de agosto tienen una particularidad: son días de ayuno y de oración, de preparación de cuerpo y de alma, para festejar la Fiesta de las fiestas dedicadas a la Santa Madre de Dios: su Dormición. La misma Madre de Dios, habiéndole revelado el Arcángel Gabriel que su muerte estaba cercana, ayunaba y visitaba Getsemaní, el Calvario y el Santo Sepulcro de su Hijo divino para prepararse para su partida.

El momento histórico de este evento vio a los mismos Apóstoles del Señor acercándose a darle el saludo final, en signo de gratitud hacia ella y de confianza en su intercesión delante del trono de Dios.

Por ello nos acercamos a cantar la Paráclesis (el oficio de súplicas a la Madre de Dios) en nuestras parroquias, poniendo nuestras necesidades espirituales y materiales en sus manos, con la esperanza de que se cumpla en todo la voluntad de Su Hijo.

El ayuno y la oración nos ayudan a priorizar la voluntad de Dios en nuestra vida, y a ajustar nuestros propios deseos en consecuencia. Son medios eficaces que nos ayudan a sustituir el consumo excesivo por la moderación; la atención excesiva puesta en las informaciones, noticias, modas, por la atención a la Palabra de Dios y la escucha de Su voz; la violencia en las relaciones personales, y que predomina en los juegos de los niños, en las películas, en la televisión, por el respeto y el ejercicio del bien; dejamos la queja y la falta de esperanza, por el agradecimiento y la esperanza en Dios; el placer según la propuesta de los medios, por la alegría que ofrece únicamente Cristo, etc. En fin, es cambiar hacia una actitud sana y bendita hacia nosotros mismos, hacia nuestro prójimo y hacia Dios.

En todo este camino, ofrezcamos nuestro ayuno y nuestras oraciones a la Madre de Dios, porque creemos en su poder maternal y su intercesión, y pidámosle que ilumine nuestro corazón con la esperanza que ella tuvo cuando acompañó a los Apóstoles en sus misiones; que ilumine también nuestra mente con la inteligencia y el entendimiento de la palabra de su Hijo; y que conceda la salud a todo nuestro ser, con la intención de servir al Señor con ganas y fe. Pidámosle que conceda la fortaleza y el consuelo a los que sufren; la paz a los que están en guerra y la reconciliación a los que están distanciados.


Fuente: Archidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

viernes, 31 de julio de 2020

31/07 - San Eudócimo el Justo de Capadocia


San Eudócimo era de Capadocia, hijo de padres piadosos y muy ilustres, de rango patricio. Cultivaba de manera especial la castidad y la misericordia; la primera, nunca mirando a los ojos de una mujer, y la segunda, proveyendo alegremente a las necesidades de los pobres. Cuando fue nombrado comandante militar de Capadocia, siguió practicando la justicia, mostrando misericordia y rectitud en todos sus caminos. 

Habiendo vivido así en la piedad, de manera callada y sin ostentación, fue llamado a la otra vida a la edad de treinta y tres años, cerca del 840, durante el reinado del iconoclasta Teófilo. No mucho tiempo después de su sepelio, su tumba se convirtió en fuente de interminables milagros y Dios reveló la virtud que Eudócimo había luchado para ocultar. Cuando posteriormente fue abierto el sepulcro, su cuerpo fue hallado incorrupto. Sus santas reliquias fueron trasladadas a Constantinopla.

31/07 - José el Justo de Arimatea


San José de Arimatea era un prominente líder judío durante el tiempo de Jesucristo. Es mencionado en los Evangelios como un hombre rico de Arimatea que era discípulo secreto de Cristo debido a su posición en el Sanedrín.

Tras la crucifixión y muerte de nuestro Señor, José se dirigió a Poncio Pilato movido por la piedad y le pidió el cuerpo de Jesús para poder enterrarlo honrosamente. Junto con San Nicodemo, quitó el cuerpo de Cristo de la cruz en presencia de la Madre de Dios y las Mujeres Miróforas, lo envolvió en una sábana de lino, lo ungió con especias y lo depositó en un sepulcro nuevo de su propiedad.

Este discípulo posteriormente viajó por el mundo proclamando el Evangelio hasta que reposó en paz en Inglaterra. La Iglesia lo conmemora individualmente hoy 31 de julio, y junto con las Mujeres Miróforas y Nicodemo el 3° domingo de Pascua.

jueves, 30 de julio de 2020

A Eparquia Ortodoxa do Brasil, uma digna herdeira da Ortodoxia ibérica


A Eparquia Ortodoxa do Brasil, sob jurisdição da Igreja Autocéfala da Polônia, tem a característica de ter sido constituída a partir de brasileiros que não são descendentes de povos tradicionalmente ortodoxos. O seu ‘povo’ inicial tem sua origem em pessoas residentes em Recife e no Rio de Janeiro que, nos idos de 1985, se dedicavam ao estudo de saberes metafísicos e esotéricos. Essas pessoas buscavam encontrar uma Tradição Sagrada, que ainda se mantivesse autêntica e não contaminada pelo materialismo e racionalismo ocidentais. O grupo de Recife tinha, no seu organizador, um ponto de contato e intercambio com o grupo residente no Rio de Janeiro.

Uma série de coincidências levou a que esses dois grupos viessem a promover a vinda de um jornalista e intelectual português, com o objetivo de ministrar, no Rio de Janeiro e em Recife, um curso sobre simbolismo e arte sagrada. Acontece que esse jornalista também era um padre ortodoxo.

Esse encontro do padre ortodoxo com esse grupo de brasileiros causou uma profunda impressão em ambas as partes. Semanas após a partida do padre, os brasileiros receberam, da parte do Metropolita Gabriel de Lisboa, superior hierárquico daquele padre, um convite para visitar o mosteiro ortodoxo que ficava em Mafra-Portugal.

É assim que, na primeira quinzena de julho de 1986, parte para Lisboa um grupo composto de 5 pessoas do Recife e 4 do Rio de Janeiro. Lá chegando, ficaram todos impactados com o ambiente do mosteiro, com a pessoa de Dom Gabriel, com a doutrina ortodoxa, que ele nos apresentava a cada noite até altas madrugadas, e, principalmente, com os Ofícios Divinos cantados em português. O certo é que, alguns dias após a chegada, estavam todos decididos a fazer parte desta grande família das igrejas ortodoxas. Pediram, então, que fossem recebidos como cristãos ortodoxos.

Surgiu aí o primeiro problema: como serem batizados e voltar para o Brasil? Como alimentar a fé? Como se manterem fiéis à doutrina ortodoxa? No Brasil não se conhecia, naquela altura, nenhuma das igrejas de imigrantes. Dom Gabriel recusava recebê-los na Igreja, numa situação em que não havia perspectiva deles, ao voltarem ao Brasil, continuar a serem santificados e alimentados espiritualmente pelos sacramentos e pela Sagrada Liturgia. Nessa situação emergencial, a solução encontrada foi a de que alguns dos brasileiros aceitassem a ordenação presbiterial para iniciar no Brasil, uma missão da Santa Igreja Ortodoxa.

Na festa de Pentecostes do ano de 1986, esses brasileiros foram batizados e crismados na Catedral Ortodoxa de Lisboa. Semanas depois foram celebrados um casamento, uma tonsura monástica e as ordenações de dois padres: o hieromonge Paulo e o presbítero Aléxis, e ainda, dois subdiáconos: os reverendos Alexandre e Filipe.

Em julho de 1986 desembarca no Brasil uma perfeita missão de ortodoxos brasileiros, com o intuito de implantar a Fé Ortodoxa neste país. Logo após o retorno desse grupo de nove brasileiros, tivemos no Rio de Janeiro um primeiro batismo de sete pessoas e, no Recife, o de um grupo de vinte e cinco pessoas. Esse foi o início dessa Igreja Ortodoxa voltada para brasileiros.

O Metropolita D. Gabriel era integrante do Sínodo vetero-calendarista Grego. No entanto, uma profunda divergência teológica fez com que ele se retirasse daquele Sínodo. Essa divergência consistia em que o arcebispo Auxentios passara a afirmar, a partir de 1987, que a Igreja que não fosse Velho-Calendarista não possuía a Graça Divina e, por isso, não tinha nem Sucessão Apostólica nem Sacramentos. Tal posição doutrinal era inaceitável para D. Gabriel.

Após romper com o Sinodo vetero-calendarista, D. Gabriel fez gestões junto a várias Igrejas Ortodoxas canônicas, inclusive junto ao Patriarcado Ecumênico, mas foi a Igreja Ortodoxa Autocéfala da Polônia que respondeu. Com o apoio de Sua Beatitude, o Metropolita Basílio de Varsóvia e de Toda a Polônia, o Metropolita de Lisboa foi aceito no Santo Sínodo polonês. No final de 1989, foi assinado o protocolo de comunhão canônica entre a Metrópole Ortodoxa de Portugal, Espanha e todo Brasil e a Igreja Católica Apostólica Ortodoxa Autocéfala da Polônia, solenidade que ocorreu em Lisboa. Quem presidiu as solenidades representando o Metropolita de Varsóvia foi o, na época, Arcebispo de Bialystok e Gdansk, Sua Excelência Reverendíssima o Sr Dom Sawa, atual Primaz da Igreja da Polônia.

No fim do ano de 1991, Dom Gabriel, acompanhado dos Bispos Thiago e Theodoro, do Monsenhor João e ainda do Arquimandrita Chrisóstomo, fez uma visita à Polônia. Na reunião do Sínodo dos Bispos da Igreja da Polônia, realizada durantes as comemorações da Festa da Transfiguração, no Monastério de Grabarka, dois bispos são eleitos: Monsenhor João como Bispo auxiliar para Portugal e o Arquimandrita Chrisóstomo como Bispo residencial para o Brasil. As respectivas sagrações vão ocorrer no mês de dezembro de 1991, em Portugal, contando com a presença do Arcebispo Simão, delegado do Metropolita Basílio de Varsóvia.

No segundo semestre de 1992 toma posse da Diocese do Rio de Janeiro e Olinda-Recife o primeiro Bispo ortodoxo brasileiro para o Brasil. A Diocese do Brasil, neste momento, era composta de quase mil fiéis, 4 paróquias, 5 missões, 1 Arquimandrita, 10 presbíteros, 1 protodiácono, 4 diáconos, uma dezena de leitores e subdiáconos, alguns estudando e servindo na Metrópole de Portugal. Os monges e rasophores brasileiros, nos mosteiros da Europa, chegaram ao número de 30.

Em fevereiro de 1997, Sua Beatitude D. Gabriel – de memória eterna – nasce para os céus. E no transcurso desse mesmo ano, o Arcebispo João é elevado ao cargo de Metropolita de Portugal, Espanha e Todo o Brasil.

Em junho de 1998, foi sagrado um Bispo auxiliar para o Brasil, S. Excelência o Sr. D. Ambrósio, Bispo de Recife.

Durante o ano de 2000, conflitos de natureza eclesial e discipinar eclodem envolvendo o Metropolita João, a comunidade de brasileiros ortodoxos e o Metropolita Sawa da Polônia. Surgem conflitos também entre o Metropolita João e a Abadessa do Mosteiro de Mafra. Um grupo de monjas, lideradas pela Abadessa se refugia no Mosteiro Ortodoxo de Gondencourt, França, vinculado ao Patriarcado da Sérvia. Esse refúgio foi obtido com a permissão e a bênção do Metropolita Sawa de Varsóvia.

A evolução das divergências entre o Metropolita João e o Santo Sínodo da Polônia levou a ruptura da comunhão canônica. No entanto, os bispos brasileiros não acompanharam D. João. Eles se mantiveram como membros daquele Santo Sínodo. Isso fez com que a Igreja Ortodoxa do Brasil se desvinculasse da Metropolia de Portugal.

Em virtude desses acontecimentos, desde o dia 8 de agosto de 2000, a Eparquia do Brasil está sob a proteção direta do homofórion de Sua Beatitude Dom Sawa, Metropolita de Varsóvia e toda Polônia.

Essa crise envolvendo a Metropolia de Lisboa, a comunidade de brasileiros ortodoxos e o Santo Sínodo da Polônia resultou em um duro revez para a Eparquia do Brasil. Quatro padres e um diácono do nordeste se transferiram para a jurisdição do patriarcado da Sérvia, e outros 2 diáconos desligaram-se do sacerdócio. No sudeste, um padre migrou para a Igreja Russa fora das fronteiras e outros quatro e mais dois diáconos se desligaram da Igreja.

Depois deste golpe, uma nova fase se inicia, marcada pelo desenvolvimento de projetos pastorais, de fortalecimento da fé e também pela aproximação com as Igrejas Ortodoxas originárias da imigração. Iniciou-se a formação de movimentos e organismos vinculados ou postos ao serviço do conjunto das Igrejas Ortodoxas Canônicas presentes no país.

A Eparquia Ortodoxa do Brasil, também passou a ter um maior empenho no sentido de melhorar a preparação pastoral do clero, e no sentido de aprofundar o conhecimento dos Ofícios e da Tradição Ortodoxa junto aos fiéis.

Hoje no Brasil encontram-se presentes seis Igrejas Ortodoxas Canônicas: quatro com origem na imigração oriunda de povos tradicionalmente ortodoxos, que são os árabes, gregos, russos e ucranianos. E duas Igrejas formadas por brasileiros não descendentes de ortodoxos: a Igreja Ortodoxa sob jurisdição polonesa e a Igreja Ortodoxa sob jurisdição sérvia. O que caracteriza o espirito missionário dessas duas últimas é a tradução do patrimônio da fé ortodoxa para o idioma português, pois que visa a sua difusão entre os brasileiros.

Atualmente essas seis Igrejas Ortodoxas irmãs constituem a Assembléia dos Bispos Ortodoxos da América Latina, órgão permanente que visa, entre outros objetivos, a preparação de um Concílio Pan Ortodoxo.


Fonte: Eparquia Ortodoxa do Brasil (Igreja Ortodoxa da Polónia)

30/07 - Silas, Silvano, Crescente, Epéneto y Andrónico los Apóstoles de los 70


San Silas era compañero y colaborador del Apóstol Pablo: «Pablo, eligiendo como compañero a Silas, [...] partió y fue recorriendo Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias» (Hch 15,40-41). Más tarde se convirtió en Obispo de Corinto y reposó en paz.

San Silvano se hizo Obispo de Tesalónica, y también reposó en paz.

San Crescente, a quien San Pablo menciona en su Segunda Epístola a Timoteo (4,10), se convirtió en Obispo de Calcedonia y atrajo a muchos a la Fe.

En cuanto a aquel a quien el Apóstol de los Gentiles alaba como «mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo» (Rm 16,5), se hizo Obispo de Cartago y, tras soportar muchas aflicciones por parte de los idólatras y atraer a muchos de ellos a Cristo, partió con el Señor.

miércoles, 29 de julio de 2020

29/07 - Teodota la Mártir y sus Hijos


Santa Teodota, de la que el Martirologio Romano hace mención en este día, era una noble dama de Nicea. Según las «actas» de la santa, el prefecto Leucacio intentó casarse con ella, pero al rehusar Teodota, la denunció, lo mismo que a sus tres hijos, ante Nicecio, procónsul de Bitinia. La persecución de Diocleciano estaba entonces en todo su furor. 

Nicecio preguntó a Teodota si ella había enseñado a sus hijos la falsa religión que practicaban. Teodota replicó que no era una religión falsa ni nueva. Nicecio exclamó: «¿Acaso quieres decir que tus antepasados conocían ya tales doctrinas?» Evodio, el hijo mayor de Teodota, intervino entonces, diciendo: «Nuestros antepasados estaban equivocados, pero no porque Dios no hubiese revelado la Verdad, sino porque se cegaban voluntariamente y se precipitaban en el error. Pero nosotros estamos decididos a seguir a nuestra madre». Nicecio replicó: «Vuestra madre va a ofrecer sacrificios a los dioses, lo quiera o no». En seguida, dirigiéndose a Teodota, le echó en cara la valiente respuesta de su hijo y la exhortó a sacrificar a los dioses para salvar la vida de sus hijos.

Como no lograse persuadirla, Nicecio condenó finalmente a los cuatro mártires a morir por el fuego.

29/07 - El Santo Mártir Calínico


San Calínico era de Cilicia.

Debido a que predicaba a Cristo y apartó a muchos paganos de los ídolos, fue capturado por Secerdón el Gobernador, que lo sometió a muchas torturas, lo hizo pisotear con zapatos llenos de clavos en las suelas y lo compelió a huir a la ciudad de Gangra, donde fue quemado vivo en un horno.

martes, 28 de julio de 2020

28/07 - Irene la Justa de Crisobalanto


Santa Irene, que era de Capadocia, floreció en el siglo IX.

Debido a su gran belleza y virtud, fue llevada a Constantinopla como posible esposa para el joven Emperador Miguel (842-867); sin embargo, como predijo San Joanicio el Grande, la voluntad de Dios era que asumiera el hábito monástico.

Irene brilló en grandes trabajos ascéticos y sufrió muchos ataques de los demonios; cuando era novicia, adoptó la práctica de San Arsenio el Grande de rezar toda la noche con los brazos extendidos hacia el Cielo (ver el 8 de mayo). 

Dios obró grandes signos y maravillas en ella, y se convirtió en Abadesa del Convento de Crisobalanto. Se le concedió el don de la clarividencia y conocía los pensamientos de todos los que acudían a ella. Una vez se le apareció en una visión al Rey y lo reprendió por encarcelar injustamente a un noble que había sido acusado falsamente. En otra ocasión, a través de un marinero a quien se le había aparecido, San Juan el Evangelista le envió fragantes y maravillosas manzanas del Paraíso.

Irene reposó a la edad de 103 años, conservando aún la belleza juvenil de su rostro. Tras su reposo, se han obrado a través de ella hasta nuestros días innumerables curaciones maravillosas.

28/07 - Prócoro, Nicanor, Timón y Parmenas los Apóstoles de los 70


Estos Apóstoles de los Setenta son mencionados en Hechos 6,5.

San Prócoro se convirtió en Obispo de Nicomedia y reposó en paz.

San Nocanor fue apedreado hasta la muerte en Jerusalén.

San Timón se convirtió en Obispo de Bosra en Arabia y acabó su vida como mártir quemado a manos de los paganos.

San Parmenas murió en paz en Jerusalén.

lunes, 27 de julio de 2020

27/07 - Los Santos Aurelio, Natalia (Sabigoto), Félix, Liliosa y Jorge, mártires


Aurelio es hijo de un mahometano de los que ocupaban Córdoba, en España; pero su madre es cristiana y procuró educarlo en la fe verdadera. Pronto quedó huérfano de padre y madre; una tía suya, también cristiana, se encargó de hacerlo un hombre. Al llegarle la edad se casó con Natalia, hija de padres mahometanos pero, convertida al cristianismo, se bautizó cuando ellos murieron y empezó a llamarse Sabigoto; tienen dos hijas pequeñas; son ricos y emparentados con gente importante de la ciudad por la parte mora.

Félix es uno de los amigos de Aurelio y está casado con Liliosa. A ellos, las cosas les van igualmente bien, no por agarenos, sino por la renuncia que años atrás hizo Félix a la fe de los cristianos; tuvo miedo; no se atrevió a afrontar la vida con las limitaciones de trabajo, económicas, los impuestos, la mala perspectiva para los futuros hijos con todas las puertas cerradas para prosperar y disimuló su fe ante el juez. Por ello no les va nada mal. Él sigue creyendo en Dios, pero no frecuenta las reuniones, ni participa en el culto porque no se interprete que da marcha atrás.

Han comenzado a pasar cosas graves en la ciudad emirada en los últimos tiempos. Los ánimos se han calentado y comenzado a haber gente muerta por ser cristiana. Primero mataron a un presbítero que se llamaba Perfecto, luego a otros más; hay gente en la cárcel por su fe. En general, los cristianos de Córdoba están ya hartos de su deteriorada situación, y han comenzado a presentarse ellos mismos, de modo espontáneo, al tribunal. Otros piensan que esta es la ocasión de lavar sus culpas y hasta parece ser el caso de Félix. Los dos matrimonios llevan tiempo hablando entre ellos de responsabilidades y de fidelidad. Una de las primeras cabezas cristianas les ha hecho poner en balanza lo que se gana y lo que se pierde; es ese hombre valiente y docto obispo que se llama Eulogio. Las dos parejas se animan a ser fieles y más valientes de lo que son.

Cuando el otro día estaba Aurelio en la plaza vio un espectáculo triste en sí mismo y lamentable; llevaban en un borrico, con gran alboroto, entre gritos y gestos maledicentes, al bueno de Juan; iba herido, le pegaban con cuerdas, le insultaban y maldecían por ser cristiano y no bendecir al Profeta. Llegó a casa y no pudo ocultar su pena por la injusticia, todo en él era rebeldía por la impotencia; Liliosa escuchó la versión y pronto la conocen Aurelio y Sabigoto. Ahora los cuatro están dispuestos a buscar solución definitiva pasando por el martirio; pero deben prepararse bien al momento decisivo. Primero, Aurelio y Sabigoto deben llevar a sus hijas al monasterio que fundaron Jeremías e Isabel; ahora es Isabel la abadesa de Tábanos y ella se encargará de cuidarlas con la dote que pondrán a su disposición; luego, sí, deben mejorar su oración, sus sacrificios, su amor a Dios. Y así comienza una nueva dimensión en sus vidas. Los cuatro están a partir un piñón cuando dan abundantes limosnas con sus bienes, comienzan a dormir en el suelo, practican el ayuno, visitan a los enfermos y hasta deciden ir –con influencias– a la prisión para dar algo de consuelo.

Fue allí donde encontraron a Flora, la virgen que es hija de mahometano y cristiana, y a María, monja de Cuteclara y hermana del diácono Wilabonso, decapitado el siete de junio del año pasado. Ellas están condenadas a muerte por sacrílegas y parece que lo que esperan es un premio por su alegría y decisión. Las dos parejas fueron a consolarlas y salieron de la cárcel con fuego en sus corazones.

Conocieron en el monasterio tabanense a Jorge, un monje oriental, concretamente de Siria, que pasó veintiséis años en San Sabas, cerca de Jerusalén, enviado a África para recoger limosnas para mantener a los monjes que habían quedado allí. Es diácono, amigo de Eulogio, sencillo y servidor de todos; habla griego, árabe y latín. Se les unió desde entonces, pensando en el martirio, y ya no se les despega ni de día ni de noche.

Los cinco se han presentado ante el juez; le ponen al corriente de su fe cristiana al tiempo que afirman la falsedad de la religión que profesan todos los seguidores de Mahoma. El juez se esfuerza en hacerles recapacitar sobre su locura; les está haciendo ver la vida que tienen por delante con promesas de bienes, comodidades y honra. Todo es basura comparado con Jesucristo a quien desean servir por encima de todo. Les da cinco días de cárcel para pensar y poder reunir al Consejo porque son personas importantes por su parentela y él no quiere decidir su suerte. Ante los nuevos jueces, pareció que tenían ellos más ganas de ser condenados que los jueces en condenarles. Terminaron degollados, aplicando la ley, por maldecir al Profeta. Fue el día 27 de julio del año 852.

Dos matrimonios y un monje dijeron públicamente del modo más fuerte y claro que es mejor el bien de Cristo que la totalidad de bienes terrenos. Amén.


Fuente: Alfa y Omega

27/07 - Santo Megalomártir y Sanador Pantaleón


Un hombre cuya vida fue cuatro años más corta que la del Salvador a quien él sirvió; sus veintinueve años alcanzó suficientes logros en la ciencia y la religión que llenarían con su esplendor todo aquel siglo.

Como el gran San Lucas del Nuevo Testamento, Pantaleón era doctor y se le recuerda con reverencia como "médico glorioso.“Pero diferencia de aquél, Pantaleón alcanzó la santidad no por su evangelización, sino por sus talentos como médico, pues sus esfuerzos en contra del sufrimiento, fueron aumentados gracias al poder divino.

Pantaleón "el todo misericordioso" nació en el año 275 d.C en Nikomedia, Asia Menor; de padre pagano y madre cristiana. De su padre sacó el intelecto profundo; de su madre, la conciencia espiritual; cualidades que, primero, lo empujarían al reconocimiento, y después hacia la tragedia, en un lapso relativamente corto.

De apariencia atractiva y porte noble, Pantaleón fue discípulo del médico más notable del Imperio, Eufrosinos. Al poco tiempo, su profundo conocimiento y habilidad para curar le atrajo la atención del emperador Maximiano, quien lo incorporó a su servicio personal y al de la corte. Aunque esto aumentó grandemente su fama, el joven médico continuó curando a la gente del pueblo. El piadoso cristiano Ermolaos, quien por su abierta promoción del Cristianismo era perseguido constantemente por el imperio, conoció a Pantaleón y alabó su habilidad médica, induciéndolo a que conociera “la curación proveniente de lo más Alto”.

Después de una serie de encuentros, el médico vino a conocer su verdadera vocación cristiana, y a partir de entonces, como hombre de ciencia sus profesionalismo fue subordinado a su papel de seguidor de Cristo. Continuaba curando a sus pacientes, pero ahora en el nombre del Señor, es decir en nombre del mayor Médico de todos. Su poder de curación ya no era atribuible sólo a su habilidad como médico, sino también, a una intervención divina.

Conforme creció su reputación, Pantaleón llego a ser conocido, más como un hombre de Dios que de ciencia, reconocimiento que provocó la ira y condena del emperador.

Una vez apresado e interrogado, se le ofreció una última oportunidad de elección entre Cristo y los ídolos; su respuesta fue una reafirmación de su cristiandad. No todas las acciones diabólicas de los torturadores de Pantaleón son conocidas. Pero la historia nos narra que este noble cristiano y medico honorable, fue entre otras cosas, torturado en un estante, estirando sus miembros y quemado con velas. Después de estas experiencias horrorosas; fue arrojado primero, en un hoyo ardiente y después a una guarida de bestias. Cuando sobrevivió, los paganos se convencieron de que había una especie de poder sobrenatural protegiéndolo. Finalmente se decidieron por ahogarle, lanzándolo a un río profundo con una enorme piedra atada a su cuerpo. Cuando la piedra se mostró capaz de flotar, los torturadores exasperados sacaron a Pantaleón del agua y lo colocaron sobre el bloque de ejecución donde fue decapitado. En aquel tiempo se dijo que no fue sangre, sino leche, lo que fluyó de la dañada cabeza del mártir.

Pantaleón dio su vida por Cristo el 27 de julio del año 304.

¡Oh Santo luchador, Pantaleón, el sanador! Intercede al Piadoso Dios para que les otorgue la remisión de las iniquidades a nuestra almas.


Fuente: Arquidiócesis de México, Venezuela, Centroamérica y El Caribe (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)