jueves, 31 de octubre de 2019

31/10 - Ampliato, Apeles, Estaquio, Urbano, Aristóbulo y Narciso de los Setenta


De estos santos Apóstoles, Estaquio se convirtió en el primer Obispo de Bizancio, consagrado por el Apóstol Andrés. Habiendo pastoreado a su pueblo durante dieciséis años, reposó en el Señor.

En cuanto a los demás, cada uno de ellos brilló en la sede episcopal que se le encomendó: Apeles en Heraclea; Ampliato en Odisópolis; Urbano en Macedonia; Narciso en Atenas; y Aristóbulo en Gran Bretaña.

31/10 - Santos Claudio, Lupercio y Victorio (Victorico), Mártires



El Martirologio señala: “En la ciudad de León, en Hispania, los santos Claudio, Lupercio y Victorico mártires, que durante la persecución de Diocleciano, sufrieron la muerte por Cristo”.


Estos tres santos mártires son oriundos de León. Sus Actas nos han llegado en dos redacciones tardías. La más antigua es del siglo XI y pertenece a un santoral de la catedral de Toledo que los presenta como soldados que sufrieron martirio por decapitación en tiempos de Diogeniano “apud septimam geminam legionem”. La otra, más reciente, está manipulada y ya los relaciona con San Marcelo diciendo que eran hijos suyos. El redactor de las Actas de San Marcelo – el mártir africano convertido en mártir hispano – tuvo la iniciativa de darle una familia ilustre a un mártir ilustre, aumentando así los títulos que enorgullecieran a la ciudad leonesa y por influjo de estas Actas, convirtió a Diogeniano en el Aurelio Agricolano de Tánger, que es el personaje que interviene en el martirio de San Marcelo.

En el folio 12 del antifonario mozárabe de la catedral de León, una mano anónima del siglo XI añadió: “Haec sunt nomina sanctorum que in arcivo Toletano repperta sunt:… Claudium et Lupercum atque Victoricum Legionensis continet cives… Marcellum parentem Tingitana urbs fide religionis retinet”. Desde ese momento, este parentesco comenzó a difundirse entre los breviarios y demás libros de culto.

Algunos elementos de la “passio” más antigua, que pueden darse por buenos, afirman que fueron mártires hispanos, oriundos de León y, quizás, soldados, ya que es verdad que en aquella ciudad estaba asentada la “Legio VII gemina”. Su martirio acaeció a finales del siglo III o principios del IV, época en la que la persecución tuvo especial virulencia en la Hispania romana, aunque en el siglo III, la “Legio VII” debería estar dispersa como puede deducirse de la expresión “apud septimam gemimam legionem”.

Parece infundada la hipótesis de quienes afirman que el martirio les sobrevino por la proclamación de fe en la Santísima Trinidad por parte de los tres mártires, ya que este martirio ocurrió en los tiempos en los que predominaban los errores priscilianos. En el presunto lugar del martirio fue construida posteriormente la abadía benedictina de San Claudio. A mediados del siglo XI, el rey Fernando I puso parte de las reliquias en la Iglesia de San Isidoro. En el 1173 fueron trasladadas a una iglesia construida en su honor y, finalmente, en el 1834 fueron llevadas a la actual iglesia de San Marcelo, donde se guardan en tres urnas de plata que, junto con la urna de San Ramiro, abad mártir de San Claudio, están colocadas en el altar mayor.


miércoles, 30 de octubre de 2019

30/10 - San Marcelo, Mártir, Patrono de León


De la “passio” de San Marcelo existen dos versiones que nos han llegado a través de diversos documentos que se custodian en algunas importantes bibliotecas europeas: Roma, Londres, Burdeos, León, etc. y que fueron publicadas por primera vez por parte de Ruinart, Allard, Delehaye, Garcia Villada, B. De Gaiffier y otros, o sea, que su difusión ha sido grande.

El núcleo de la misma es considerado como auténtico y contiene los interrogatorios a los que se vio sometido nuestro santo en el transcurso de tres meses, en dos tribunales situados en dos localidades distintas. Posteriormente, alrededor del siglo XI, a esta “passio” se le hicieron algunos añadidos diciendo que San Marcelo era esposo de Santa Nonna y padre de los santos Claudio, Lupercio, Victorico, Facundo, Primitivo, Emeterio, Celedonio, Servando, Germán, Fausto, Jenaro y Marcial, todos ellos santos hispanos, venerados en diferentes lugares de la península Ibérica y que en realidad no fueron contemporáneos entre si.

Según la “passio”, el 21 de julio del año 298, cuando se celebraba la fiesta de los augustos emperadores, Marcelo, que era un centurión romano tiró sus armas delante de su tropa que se encontraba reunida con motivo de dichas fiestas, renunciando a su vida militar para dedicarse a la propagación del cristianismo. Siete días más tarde, fue interrogado por el prefecto Fortunato el cual, considerando la gravedad del delito decidió enviárselo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger. El 30 de octubre, San Marcelo fue nuevamente interrogado en Tánger y condenado a muerte.

Según los estudios de De Gaiffier a los que hemos hecho referencia, San Marcelo es un auténtico mártir africano al cual, mediante los posteriores añadidos realizados por autores hispanos, lo hacen ciudadano de León sobre el falso fundamento de que pertenecía a la Legión de Trajano que fue la presunta fundadora de tu ciudad. A partir de ahí, en el siglo XVI se pretendió identificar la casa natal del mártir junto a la Puerta Cauriense, hoy transformada en capilla dedicada al Cristo de la Victoria. Según esta misma tradición, al llegar la paz de Constantino, a San Marcelo se le construyó una primitiva iglesia en León.

El código XI del archivo de la catedral de León dice que en el siglo IX, el rey Ramiro I de Asturias restauró la antigua iglesia del siglo IV dedicada al mártir en el suburbio de la Puerta Cauriense, fuera de los muros de la ciudad. Junto a esta iglesia, que fue posteriormente destruida por Almanzor, existía un monasterio, en el que vivió San Martín de León, que era canónigo regular de la Orden Agustianiana y que está actualmente sepultado en la colegiata leonesa de San Isidoro y en el siglo XII, se levantó un hospital que también llevó su nombre.

La devoción que los leoneses mostraban por San Marcelo hizo que fuera declarado patrono principal de la ciudad, pero sus restos mortales estaban lejos, en Tánger al norte de Marruecos, por lo que al ser liberada dicha ciudad por parte del rey de Portugal en el siglo XI, León solicitó las reliquias de su conciudadano, aunque también Sevilla y Jerez de la Frontera querían tenerlas. La disputa se zanjó cuando el rey Fernando el Católico las llevó personalmente a León el día 29 de marzo del año 1493. Allí fueron colocadas en una nueva iglesia construida al santo, iglesia que fue reedificada en el año 1588 por los maestros Juan del Ribero y Baltasar Gutiérrez, aunque las obras finalizaron en el año 1628. Como sabes, las reliquias de San Marcelo se encuentran en una urna de plata que está colocada en el altar mayor. En el retablo barroco de Santiago Velasco están las esculturas de San Marcelo, de Santa Nona y de sus doce hijos. Según algunos documentos del siglo XV que se conservan en el archivo del Ayuntamiento, la acogida que tuvieron las reliquias fue la mayor manifestación de júbilo de la ciudad.

En esta iglesia, se conservan además en otras urnas, las reliquias de sus presuntos hijos Claudio, Lupercio y Victorico y las del abad San Ramiro mártir leonés, así como un pergamino en el que se narran los numerosos milagros atribuidos al santo en la época del traslado de las reliquias, otro que atestigua que una reliquia quedó en la iglesia de San Gil de Sevilla y algunas cartas del rey Enrique IV de Castilla y de Isabel la Católica al Papa Sixto IV comentándole el traslado del cuerpo del mártir.

Antiguamente, las reliquias de San Marcelo junto con las de San Froilán eran sacadas en procesión cada vez que la ciudad sufría algún tipo de calamidad pública. Todos los años, el 9 de octubre, el capítulo catedralicio y junta municipal leonesa acudían al templo de San Marcelo para asistir a la misa solemne.

La iconografía es variada y está inspirada en la vida del Santo. La imagen del santo que se conserva en la iglesia es obra del escultor Gregorio Fernández y está en la parte central del altar, aunque rodeada por las de sus hijos y esposa, como ya dije antes y en el Museo provincial de tu ciudad se conserva una pequeña pintura gótica policromada del siglo XIV en la que aparecen él, su esposa e hijos.

Antonio Barrero


Fuente: www.preguntasantoral.com

30/10 - Los Santos Mártires Cenobio y su hermana Cenobia


Estos Santos eran de Egas en Cilicia, y fueron educados en la piedad por sus padres.

Cenobio era médico y curó a muchos gratuitamente por el poder de Dios; debido a su virtud, fue consagrado obispo de Egas.

Junto con su hermana fue apresado por Lisias el Gobernador, y tras sufrir muchas torturas, ambos fueron decapitados hacia el año 290, durante el reinado de Diocleciano.

martes, 29 de octubre de 2019

29/10 - Anastasia la Mártir de Roma


Santa Anastasia, joven que vivía en un convento, fue apresada por los impíos.

Tras confesar abiertamente y con valentía a Cristo y sufrir muchos tormentos, fue decapitada en el año 256, durante el reinado de Valeriano.

lunes, 28 de octubre de 2019

28/10 - Nuestro Justo Padre Esteban el Sabaíta


San Esteban pasó su vida en la disciplina ascética en el Monasterio de San Sabas, de donde recibe el apelativo de «Sabaíta».

Fue consagrado obispo y reposó hacia el año 790, dejándole a la Iglesia una serie de troparios melismáticos.

28/10 - Santos Mártires Terencio y Eunice


El lugar y la época del martirio de estos Santos Mártires son desconocidos, pero se sabe que fueron decapitados tras sufrir muchos y amargos tormentos.

28/10 - Protección de la Santa Madre de Dios


Entre las festividades orientales dedicadas a la Santa Madre de Dios es posible distinguir entre las que tienen relación con las acciones de la Santa Virgen durante su vida mortal y su posterior actividad entre los creyentes cristianos. En la primera categoría podemos incluir su Natividad, la Presentación en el Templo, la Anunciación, Natividad de Nuestro Señor y, por supuesto, la Dormición de la Santa Virgen. En la segunda categoría pueden incluirse un número de milagrosas apariciones -como la de la iglesia de Blaquerna de Constantinopla, probablemente en los años 20 del siglo X- o algunos otros milagros como la derrota de los árabes y eslavos que asediaron Constantinopla; y no cabe olvidar diversas curaciones milagrosas, incluso resurrecciones de entre los muertos, milagros que son recordados en algunos himnos dedicados a Ella, como el Akathistos y la Paraclísis de la Madre de Dios.

La fiesta ortodoxa más impresionante en honor de la Virgen María, perteneciente a la segunda categoría, es sin duda la Protección de la Theotokos, celebrada el 1/14 de octubre en la tradición eslava y rumana y el 28 de octubre en las Iglesias griegas. Más conocida como la Pokrov en los países eslavos, Acoperamantul Maicii Domnului en Rumanía o Skepi en Grecia y Oriente, la fiesta trata acerca de la milagrosa aparición de la Santa Madre de Dios en la iglesia bizantina de Blaquerna, pero también tiene que ver con una santa reliquia conocida como el Velo de Nuestra Señora. Además, el vocablo griego skepi lo mismo significa “protección” que “velo”.

La historia de una milagrosa aparición

La fiesta de la Protección se celebra en relación con la extraordinaria vida de un loco por Cristo, San Andrés de Constantinopla. Su biógrafo, el sacerdote Epifanio de la catedral de Santa Sofía, hizo notar que Andrés tenía ascendencia eslava y era esclavo en la corte de un noble de Constantinopla. Una noche él recibió el mandato divino de actuar como un loco para cumplir una misión especial. A partir de ese momento, Andrés vivía en las calles o bajo los pórticos de las iglesias, junto a los mendigos, vagabundos y prostitutas, haciendo a primera vista cosas estúpidas, pero en realidad tratando de devolver a la fe muchos pecadores.

Después de un tiempo viviendo así, se hizo amigo de Epifanio, un sacerdote de la catedral a quien confesó su auténtica identidad y el significado de sus actos. Poco después Epifanio se convirtió en “aprendiz” de Andrés, quien le contó sus visiones y le enseñó el auténtico modo de vida cristiano.

El Sinaxario Griego para la Fiesta de la Protección de Nuestra Señora afirma que San Andrés, junto con Epifanio, participó en una vigilia nocturna el día 1 de octubre, noche del sábado al domingo, en la iglesia de Blaquerna, un importante lugar de peregrinación en Constantinopla, construido en torno a 450 por la emperatriz Pulqueria. La oración especial tenía su razón de ser en la amenazada libertad de la ciudad, sometida a un ataque bárbaro. No queda clara la identidad de los atacantes.

Eso sucedió “en tiempos del emperador León el Sabio” (refiriéndose a León IV, 886-912). Hacia las cuatro de la madrugada, Andrés alzó sus ojos al cielo y vio, junto a su discípulo, que la Virgen María estaba allí, suspendida en el aire, rodeada de luz y orando, su rostro anegado de lágrimas. En la visión, que no era sólo visible para Andrés y Epifanio, sino también para otros que estaban allí en la iglesia, la Santa Virgen estaba rodeada de ángeles, junto con San Juan Evangelista y San Juan Bautista. Su oración está citada en el himno Akathistos de la Protección de la Theotokos. En el Sinaxario dice así: “Padre celestial, recibe a todos los que te glorifican y pronuncian Tu Santo Nombre en todo lugar. Santifica los lugares donde mi nombre es recordado y glorifica a quienes te glorifican y me honran a mí, Tu madre. ¡Recibe todas sus oraciones y promesas y líbralos de todos los males y necesidades!” Después de terminar su oración, Ella caminó hacia el altar y siguió orando. Poco después, el peligro se extinguió y la ciudad se salvó una vez más. Después de un instante, Ella se quitó el velo (omophorion o mandylion) y lo desplegó sobre toda la gente congregada en la iglesia, como signo de su protección. Entonces San Andrés se volvió hacia su discípulo, Epifanio, que estaba junto a él, y le preguntó: “¿Ves, hermano, a la Santa Theotokos rezando por todo el mundo?” y Epifanio respondió, “¡Sí, Santo Padre, la veo y estoy maravillado!”.

La celebración de la Protección de la Theotokos en este día tiene su motivo en algo más que este evento aislado. Se podría decir que está más bien conectada con diversas salvaciones milagrosas de la ciudad de Constantinopla, en peligro debido a muchas invasiones extranjeras. La primera vez que la capital del Imperio Bizantino fue asediada, fue en 626 a manos de los persas y los escitas, durante el reinado de Heraclio. Tras una procesión con los iconos y una reliquia de la Virgen María (probablemente su velo; pues su túnica, velo y parte del cinturón habían sido traídas desde Palestina por orden de León I en 473), una repentina tormenta dispersó la flota enemiga en el Cuerno de Oro, cerca de la iglesia de Blaquerna, y Constantinopla se salvó. En honor a este suceso, el patriarca Sergio (o, según otros, el diácono Jorge Pisida) compuso el famoso himno Akathistos.

Los árabes asediaron la ciudad en 717-718, pero perdieron la batalla de un modo similar, y más tarde la gente de Rus – los ancestros de los rusos -, liderados por Askold y Dir en 860, según las Crónicas Primigenias. El patriarca Focio y el emperador Miguel encabezaron una vigilia nocturna en la iglesia de Nuestra Señora de Blaquerna. El cronista dice que “el tiempo estaba estable, y el mar estaba en calma, pero un fuerte viento se levantó, y cuando grandes olas se alzaron enfrente, confundieron los barcos de los paganos de Rus, los lanzó a la costa y los destruyó, de modo que pocos escaparon a tal destrucción y regresaron a su tierra natal”. Según Néstor, la fiesta de la Protección celebra la destrucción de esta flota en algún momento del siglo IX, lo que no puede ser correcto, ya que San Andrés vivió a principios del siglo X.

En cualquier caso, según la tradición rusa, se cree firmemente que los bárbaros que cercaron Constantinopla en tiempos de San Andrés procedían de Kievan-Rus. Los hechos históricos establecen que en 907 la capital bizantina fue atacada por las tropas de Oleg de Novgorod, quien reclamaba para su gente derechos especiales de comercio con el Imperio. León lo combatió y la ciudad se salvó, pero ellos volvieron a atacar en 911, y entonces el tratado se firmó. El 1 de octubre de 907 era sábado, lo que confirma la información.

Por último, la protección de la Theotokos sobre Constantinopla tiene relación con una potencial invasión búlgara en 926, cuando el zar Simeón fue disuadido de atacar la ciudad después de que le fue mostrado el Santo Velo.

Es interesante hacer notar que la Fiesta de la Protección empezó a ser celebrada en el siglo XII por los rusos, la gente que en aquella época atacó Constantinopla. La celebración se expandió por todo el cristianismo oriental, pero hasta hoy su importancia destaca especialmente en los países ortodoxos de lengua eslava.

La reliquia del Velo Protector

Parece ser que el Velo Protector es un omophorion, similar a una corbata. Su forma está atestiguada por su representación en los iconos. Los obispos ortodoxos llevan un omophorion como símbolo de la plenitud del poder jerárquico.

El Velo de la Theotokos, junto con su cinturón y otras sagradas reliquias, fueron traídos desde Palestina por orden el emperador León I el Tracio (457-474) y permanecieron hasta 473 en la iglesia de Blaquerna, siendo muy popular debido a diversos milagros relacionados con él. Una parte del Velo Protector o quizá su totalidad fueron donados por la emperatriz bizantina Irene como regalo al emperador Carlomagno, como parte de una negociación matrimonial. Carlomagno lo donó a la catedral de Chartres, donde ha permanecido hasta hoy, aunque pequeños trozos del mismo se difundieron por todo Occidente. Como ejemplo, un trozo es conservado hoy en día en la iglesia de San Josafat de Detroit, Estados Unidos.

El Velo continúa jugando su papel en la historia bizantina, aunque más como culto ritual que como veneración física.

Otra venerada reliquia: el cinturón de la Theotokos

En Oriente, la veneración a la Theotokos están relacionada con el “cinturón de la Theotokos”, actualmente conservado en una pequeña caja en el monasterio Vatopedi (monte Athos), hecho de pelo de camello. Según la tradición, el centro del mismo fue bordado con hilo de oro por la emperatriz Zoe de Constantinopla, que fue curada por el santo cinturón.

Yendo atrás, la tradición afirma que esté cinturón fue dado milagrosamente a Santo Tomás Apóstol, que llegó tarde al funeral de la Santa Madre, como prueba de su asunción a los cielos. Primeramente el cinturón se quedó en Jerusalén. El emperador Arcadio (395-408) fue el que lo llevó a Constantinopla, primero a la iglesia de los Santos Apóstoles y más tarde a Blaquerna (durante el reinado de la emperatriz Pulqueria, 450-453), y permaneció allí, junto con otras reliquias (como ya se ha dicho) hasta la época de Justiniano, cuando fue trasladado a Santa Sofía. Como he dicho antes, la emperatriz Zoe, siendo curada al llevar este cinturón, lo hizo bordar con hilo de oro, y lo colocó de nuevo en el relicario. Este evento se marca en el calendario ortodoxo como la Fiesta de la puesta el Cinturón en el relicario (31 de agosto). Finalmente fue tomado por los búlgaros de Ionita Caloian, tras una batalla perdida por Alexios Angelos III (1195-1203) y llegó al monasterio de Vatopedi, entregado por Lazar, el zar de los serbios en 1389.

Después de esto, el santo cinturón fue llevado en largas procesiones durante grandes epidemias, como la peste en Valaquia (1813) y en el Imperio Otomano (1871), o en tiempos actuales, en diferentes países, para su veneración.

El icono de la Santa Protección

El icono de la fiesta representa a la Santa Virgen de pie entre los fieles con los brazos extendidos en oración y envueltos con un velo, rodeada de ángeles y de los doce apóstoles, obispos, santas mujeres, monjes y mártires, que permanecen bajo el velo. Ella lleva en sus brazos extendidos el santo velo, que simboliza la protección de su intercesión.

Bajo esta escena, que representa a la Iglesia celestial, está la Iglesia terrenal, probablemente la misma Blaquerna, donde aparece un joven varón vestido de diácono, que lleva en su mano izquierda un rollo con el texto del Kontakion de la Natividad, que honra a la Madre de Dios (“Hoy, la Virgen da a luz Al que está más allá de la Vida…”). Éste es San Román el Melodista, un himnógrafo celebrado también el 1 de octubre. Aunque no está directamente conectado a esta fiesta, su historia habla de cómo recibió el carisma de escribir melodías en honor a los Santos después que la Santa Madre le dijo en sueños que comiese el rollo que ella le daba. Al hacerlo, él empezó a estar inspirado para escribir.

Junto a él, a la derecha están Andrés y Epifanio, y a la izquierda están también el emperador León el Sabio y la emperatriz Zoe (que fue milagrosamente curada de una enfermedad -probablemente epilepsia- al llevar el cinturón de la Theotokos) y el patriarca de Constantinopla de la época, que fue probablemente Eutimio I (entronizado en marzo de 907).

El icono de la Pokrov podría estar relacionado con la imagen occidental de la Virgen de la Misericordia, en la cual la Virgen extiende su manto para cubrir y proteger un grupo de fieles suplicantes. Esto es conocido en Italia a partir de 1280. Una de estas escenas aparece en la iglesia de San Bonifacio de Fulda, Alemania.

Troparion (himno) de la Fiesta

“Hoy los fieles celebran la fiesta con alegría iluminada por tu venida, oh Madre de Dios.
Contemplando tu pura imagen clamamos fervientemente a ti: rodéanos en torno al precioso velo de tu protección; líbranos de todas las formas de mal, rogándole a Cristo, tu Hijo y Nuestro Dios, que salve nuestras almas”.

Mitrut Popoiu


Fuente: Preguntasantoral

domingo, 27 de octubre de 2019

28/10 - Santos Hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, Mártires de Talavera


La Sierra de San Vicente

La comarca de la Sierra de San Vicente la configuran distintos pueblos de la provincia de Toledo ubicados de forma radial en torno a la misma sierra: Almendral de la Cañada, Buenaventura, Cardiel de los Montes, Castillo de Bayuela, Cervera de los Montes, Garciotún, Hinojosa de San Vicente, La Iglesuela, Marrupe, Navamorcuende, Nuño Gómez, Pelahustán, El Real de San Vicente, Sartajada, Segurilla y Sotillo de las Palomas. Así pues, la Sierra de San Vicente es un macizo formado por el pico de San Vicente y el de las Cruces, entre los que discurre un valle de tres kilómetros conocido por el Piélago, en los términos municipales de Hinojosa, Real de san Vicente y Navamorcuende. En la cumbre del cerro de San Vicente se encuentran hoy unas ruinas de lo que fue un célebre eremitorio muy tardío, fundado en el siglo XVII.

La tradición de aquella comarca señala que entre las breñas y peñascos de granito del cerro, estuvieron refugiados durante la persecución e Diocleciano los santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta. Allá por 1633 Francisco de Randona creyó ver en una cueva las señales que dejaron los santos mártires y sobre ella labró a sus expensas, una pequeña ermita donde hizo vida de anacoreta junto con otros compañeros, tomando el hábito de san Pablo y más tarde el de la orden carmelita. 

Pero volvamos a los Santos Mártires de Talavera. Esta es su historia

El Prefecto Daciano

Cuenta la historia que cuando los emperadores Diocleciano y Maximiano mandaron a España como Prefecto a Publio Daciano, hombre bárbaro y cruel, tenían el perverso intento de extinguir, si se pudiese, la religión y el nombre cristiano, a cuyo fin Daciano hizo todos cuantos esfuerzos y tentativas le fueron posibles. Antonio Marchamalo y Miguel Marchamalo en su obra “La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares” (Alcalá 1990, págs. 34-35) afirman que “todos los indicios hacen suponer que la llegada de Daciano a Barcelona se produjo en julio del año 304, provocando el martirio de san Cucufate y san Félix Africano el 25 de julio y el 1 de agosto, respectivamente. En Gerona, en octubre del mismo año, serían martirizados el obispo Poncio y san Narciso; mientras, que el 6 de noviembre, sufriría martirio el obispo de Barcelona san Severo. Al año siguiente, el 12 de febrero pudo llegarle el martirio a santa Eulalia de Barcelona en presencia del propio Daciano que, al mes siguiente, se dirigió al centro de la Península siguiendo la calzada que por Zaragoza venía a Complutum.

En la propia Zaragoza se martirizó a santa Engracia en el mes de abril junto con sus 18 compañeras y, desde allí, bajando Daciano por la Cartaginense, llegaría a Complutum en agosto de 305 donde dio muerte a Justo y Pastor el día 6 de aquel mes. Desde Complutum iría a Toledo, donde el 9 de diciembre se produce el martirio de santa Leocadia y, desde Toledo, debió de dirigirse Daciano a Valencia, pues la persecución en Lusitania (Portugal), según los martirologios, debió de tener lugar en octubre y estuvo dirigida no por Daciano, sino por su delegado Calfurniano, que tenía su centro de operaciones en Mérida, dando origen a martirios en aquella zona como los de Verísimo, Máxima y Julia el 1 de octubre en Lisboa, el 23 de octubre en Ávila Vicente, Sabina y Cristeta y el 10 de diciembre, de nuevo en Mérida, santa Eulalia. Así pues, esta persecución de los cristianos en España comenzaría en la provincia Tarraconense (Gerona, Barcelona, Zaragoza y Calahorra), para proseguir en la Cartaginense (Alcalá y Toledo) desde donde se irradiaría a la Lusitania (Ávila, Lisboa, Mérida y Braga) y a la Bética (Córdoba, Sevilla y Écija)”.

Los Santos mártires de Talavera

Aunque tardía, se conserva una Passio (documento que narra su martirio o Pasión) y un “Himno” litúrgico que se cree de época visigótica. El Sacramentario mozárabe contiene una misa dedicada a ellos. Las narraciones nunca dieron protagonismo a Calfurniano y, sin embargo, presentan al mismo Daciano en la ciudad de Talavera. En Ebora de la Carpetania (actual Talavera de la Reina, Toledo) nacieron los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, en su antigua calle de Granada, llamada actualmente de Santa Lucía. El joven Vicente, educado en la religión cristiana, era ejemplar en su conducta y su modestia servía de edificación hasta a los mismos paganos. A pesar de las prohibiciones imperiales, practicaba el culto cristiano y adoraba a un solo Dios. Denunciado ante Daciano, éste ordena que le lleven ante una estatua de Júpiter para obligarle a que ofrezca incienso con amenazas de muerte si no obedece. Los guardias lo conducen con este fin y por el camino sucede el primer hecho prodigioso: una piedra se reblandece y Vicente queda materialmente clavado en ella por los pies y el báculo. Los guardias huyen aterrorizados y el joven se dirige a su casa, recoge a sus hermanas Sabina y Cristeta y huyen los tres a través de la Sierra que hoy lleva su nombre. Daciano envía un destacamento para detenerlos. Los tres hermanos serán capturados cerca de Ávila y martirizados cruelmente.

El sepulcro de los Santos Mártires, en la basílica de San Vicente de Ávila, es uno de los más bellos del arte románico español. En las paredes norte y sur del sepulcro se hallan esculpidas las escenas más importantes de la vida y del martirio de los tres jóvenes talaveranos: sus prácticas de piadosos cristianos en Talavera, la cruel persecución de Daciano que pretendía que Vicente honrase a los dioses ofreciéndoles incienso, la negativa de Vicente, la huida de éste con sus hermanas a través de la sierra hacia Ávila y su llegada a la ciudad, su prendimiento y el doble martirio (descoyuntamiento en el potro de tortura y aplastamientos con los bloques de piedra)…

El relicario de Talavera de la Reina

Para preservar las reliquias de los santos mártires Vicente, Sabina y Cristeta de la invasión musulmana, según recoge la “Crónica” de Alfonso X, el Sabio, se transportaron de Ávila al Monasterio de San Pedro de Arlanza en 1063. Después, debido al estado de destrucción de este convento, se trasladaron en 1835 a la iglesia mayor de San Cosme y San Damián de Covarrubias y luego a la capilla de los Mártires de la Catedral burgalesa, donde permanecían hasta que se autorizó el traslado de una parte a Ávila en el año 2002, puesto que el magnífico sepulcro de la Basílica de san Vicente de Ávila permanece vacío. Ildefonso Fernández en su “Historia de Talavera de la Reina”, editada en el año 1896, explica que “al monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza acudió la villa de Talavera suplicando, en 1638, que se le concediese alguna parte de tan venerandos recuerdos, a lo cual accedió aquella comunidad… según se detalla al por menor en un pergamino guardado en la misma arquita en que las dichas reliquias se custodian en la Colegial de Talavera”.

Algún historiador, todavía recientemente, ha puesto en duda toda la historia de las reliquias y, hasta la propia existencia de los tres jóvenes mártires, pero no podemos olvidar el valor histórico y religioso de éstas reliquias y su importante significado en la historia de la fe cristiana en España ya que fueron referencia de identidad cristiana de los reinos medievales españoles. Os invitamos a conocer más a estos mártires visitando la iglesia Colegial de Talavera de la Reina. Así como la magnífica Basílica de San Vicente de Ávila donde está el cenotafio y las arquetas con las reliquias de los tres hermanos que reposan bajo el altar mayor. Y, cómo no, el increíble paraje de la Sierra de San Vicente y cada de sus pueblos. 

Jorge López Teulón


Fuente: Archidiócesis de Toledo

sábado, 26 de octubre de 2019

27/10 - Néstor el Mártir de Tesalónica


Tal y como queda mencionado en la historia de San Demetrio (ver el 26 de octubre), este Santo luchó por la fe durante el reinado de Maximiano, en el año 290.

VII Domingo de Lucas. Lecturas de la Divina Liturgia



2 Cor 11,31-12,9: Dios, el Padre del Señor Jesús –bendito sea eternamente– sabe que no miento. En Damasco, el etnarca del rey Aretas hizo custodiar la ciudad para apoderarse de mí, y tuvieron que bajarme por una ventana de la muralla, metido en una canasta: así escapé de sus manos. ¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– fue arrebatado al tercer cielo. Y sé que este hombre –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir. De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades. Si quisiera gloriarme, no sería un necio, porque diría la verdad; pero me abstengo de hacerlo, para que nadie se forme de mí una idea superior a lo que ve o me oye decir. Y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en mi carne, un ángel de Satanás que me hiere. Tres veces pedí al Señor que me librara, pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo.

Lc 8,41-56: En aquel tiempo, he aquí que llegó un hombre, llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y cayendo a los pies de Jesús, le suplicaba entrara en su casa, porque tenía una sola hija, de unos doce años, que estaba muriéndose. Mientras iba, las gentes le ahogaban. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto, y al punto se le paró el flujo de sangre. Jesús dijo: «¿Quién me ha tocado?» Como todos negasen, dijo Pedro: «Maestro, las gentes te aprietan y te oprimen.» Pero Jesús dijo: «Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí.» Viéndose descubierta la mujer, se acercó temblorosa, y postrándose ante él, contó delante de todo el pueblo por qué razón le había tocado, y cómo al punto había sido curada. El le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz.» Estaba todavía hablando, cuando uno de casa del jefe de la sinagoga llega diciendo: «Tu hija está muerta. No molestes ya al Maestro.» Jesús, que lo oyó, le dijo: «No temas; solamente ten fe y se salvará.» Al llegar a la casa, no permitió entrar con él más que a Pedro, Juan y Santiago, al padre y a la madre de la niña. Todos la lloraban y se lamentaban, pero él dijo: «No lloréis, no ha muerto; está dormida.» Y se burlaban de él, pues sabían que estaba muerta. El, tomándola de la mano, dijo en voz alta: «Niña, levántate.» Retornó el espíritu a ella, y al punto se levantó; y él mandó que le dieran a ella de comer. Sus padres quedaron estupefactos, y él les ordenó que a nadie dijeran lo que había pasado.

26/10 - Santo Megalomártir Demetrio el Mirobleta


San Demetrio vivió en Tesalónica (actualmente Salónica, en Grecia) en tiempos de los emperadores Diocleciano y Maximiano (284-305). Provenía de una de las más nobles familias de Macedonia y era admirado por todos, no solo por su nobleza y por su apostura exterior, sino también por sus virtudes, por su inteligencia y su bondad.

Ya desde joven se hizo estratega y especialista en el arte militar, de modo que, a pesar de su edad, fue nombrado general del ejército de Tesalia y procónsul de Grecia por Maximiano Galerio, César de Grecia y Macedonia. Todos estos honores no hicieron que Demetrio perdiera de vista las cosas más importantes: las relacionadas con la salvación del alma. Al ser desde siempre piadoso y estudioso de la doctrina de Jesucristo, pasaba una buena parte del día estudiando e interpretando las enseñanzas de Cristo de manera pública, sin ocultarse, tanto que muchos paganos de Tesalónica y de la región se convirtieron al cristianismo a pesar de las persecuciones que el emperador decretó contra los cristianos.

Vencedor en la guerra contra los escitas, de camino hacia Roma, el César Galerio se presentó en Tesalónica para ser aclamado por el pueblo y para sacrificar a los dioses. Algunos paganos envidiosos de la ciudad aprovecharon esta ocasión para quejarse ante el emperador, y denunciaron a Demetrio como cristiano. La ira del emperador se convirtió rápidamente en furia cuando descubrió que Demetrio no solo era discípulo fiel de Cristo, sino que incluso predicaba en público la fe cristiana. Así pues, el emperador ordenó que el santo fuera apresado y lo mandó encerrar en una prisión húmeda en el subsuelo de un baño público.

Vanagloriándose el emperador de un hombre que se llamaba Lío y animando a los varones de la ciudad a luchar con él -pues superaba a todos los de su edad en estatura y en fuerza-, un joven cristiano, de nombre Néstor, se dirigió a San Demetrio en su prisión y le dijo: "Siervo de Dios, quiero luchar contra Lío. Reza por mí". El santo, haciéndole la señal de la Cruz sobre la frente, le replicó: "A Lío lo vencerás y de Cristo darás testimonio". Así, lleno de valor por estas palabras, Néstor se fue a luchar contra Lío, lo abatió y lo mató. El emperador, avergonzado, se afligió y se enojó sobremanera. Cuando supo que San Demetrio había sido el que había animado a Néstor, envió a unos soldados y les ordenó que atravesaran al santo en prisión con sus armas por haber sido el causante de la muerte de Lío. Así, el gran Demetrio entregó inmediatamente su espíritu a Dios y realizó muchos milagros y curaciones después de su muerte. Después, por orden del emperador, se le cortó la cabeza a Néstor (cuya memoria se celebra el 27 de octubre).

viernes, 25 de octubre de 2019

25/10 - Los Santos Mártires Marciano y Martirio los Notarios


Estos Mártires eran discípulos de San Pablo el Confesor (ver el 6 de noviembre). Martirio era subdiácono, y Marciano cantor y lector.

Ambos fueron decapitados por los arrianos en el año 346. En su tumba se obraban milagros y se expulsaba a los demonios.

San Juan Crisóstomo comenzó la construcción de una iglesia en su honor en Constantinopla, que fue acabada por el Patriarca Sisinio.

miércoles, 23 de octubre de 2019

23/10 - Santiago (Jacobo) el Apóstol, hermano de nuestro Señor


Según algunos, este Santo era hijo de José el Desposado, nacido de una esposa que este habría tenido antes de desposarse con la Siempre Virgen, por lo que sería hermano del Señor. Otros, sin embargo, dicen que era sobrino de José, hijo de su hermano Cleofás -también llamado Alfeo- y de su esposa María, prima de la Deípara. Sea cual sea su genealogía, Santiago es llamado en las Escrituras «hermano del Señor» por el parentesco con él.

Este Santiago es llamado «el Menor» (Mc 15,40) por los Evangelistas para distinguirlo del homónimo hijo de Zebedeo, llamado «el Mayor».

Santiago se convirtió en el primer Obispo de Jerusalén de manos de los Apóstoles, según Eusebio (‘Hist. ecles.’, libro II, 23), y era conocido como «el Justo» debido a su gran santidad y justicia.

Ascendiendo al pináculo del Templo en el día de Pascua, a instancias de todos dio testimonio de su fe en Jesús y proclamó a gran voz que este está sentado a la diestra del gran poder de Dios y vendrá de nuevo sobre las nubes. Al oír este testimonio, muchos de los presentes exclamaron: «¡Hosana al Hijo de David!», pero los escribas y fariseos replicaron: «O sea, que hasta el Justo se ha descarriado». A la orden de Ananías, el Sumo Sacerdote, el Apóstol fue arrojado de lo alto, luego lapidado y, mientras oraba por sus verdugos, su cabeza quedó aplastada por un palo de madera lanzado por un escriba.

La primera de las Epístolas Católicas (Universales), destinada a los judíos de la diáspora que habían creído en Jesús, fue escrita por este Santiago.

23/10 - Santos Servando y Germán, Mártires


En el Martirologio Romano podemos leer el 23 de octubre: “En el Campo Ursoniano, junto a Gades en Hispania, los santos mártires Servando y Germán, los cuales en la persecución de Diocleciano, por orden del lugarteniente Viator, después de padecer azotes, una inmunda cárcel, hambre, sed y las penalidades de un largo camino en el que se les obligó andar cargados de cadenas, fueron finalmente degollados y así consumaron su martirio. Germán fue sepultado en Mérida y Servando en Sevilla”.

Estos dos santos son los patronos de las ciudades de Cádiz y de San Fernando (Cádiz), donde se sitúa el llamado “Campo Ursoniano”, lugar del martirio. Este elogio que les dedica el Martirologio Romano, es recogido de lo que transmiten los calendarios mozárabes y los martirologios anteriores de Usuardo, Beda, Adón y otros.
 Por este texto, podemos deducir que no se trataba de dos ciudadanos gaditanos, sino que su martirio tuvo lugar en los alrededores de Cádiz, después de haber hecho un largo viaje cargado de cadenas. Igualmente señala donde quedaron sus restos y aunque los de San Servando siícontinúan en la catedral hispalense, los de San Germán actualmente, no se encuentran en Mérida y pequeñas reliquias de ambos sí que se guardan en la catedral gaditana.

En las Actas de su martirio se les presenta como naturales de Emérita Augusta (Mérida) y eso parece que es aceptado por todos los hagiógrafos, que llegan a llamarlos “mártires de Mérida”. Aunque son dos santos históricos, las Actas no son fiables como fuentes de hechos históricos, entre otras cosas porque los hacen hijos de San Marcelo, lo que supondría que debieran ser naturales de León. Esta filiación que aparece a finales del siglo XIII, carece de todo fundamento.

Sin embargo hay que decir que su culto es muy antiguo; los primeros indicios de culto están en la deposición de sus reliquias en la consagración de una basílica en Alcalá de los Gazules (Cádiz), en el año 662, y de otra en Vejer de la Frontera (Cádiz), en el 674. Fue probablemente en aquella época (siglo VII) cuando fue redactada una primera “passio”, hoy perdida, pero en la que se basaron los datos que anteriormente hemos relatado y los textos de la Misa y del Oficio conservados en el “Liber Ordinum” y en el “Liber sacramentorum”, ambos mozárabes.

El himno “Christus verus rex sanctorum”, de la primera mitad del siglo VIII está inspirado en uno de Prudencio dedicado a los santos Emeterio y Celedonio y en él se les presenta como soldados, aunque a mi entender por la interpretación de que “miles Christi” pudiera ser parejo de soldado; de esto ya hemos hablado en otros artículos. Todos estos textos que hemos citado tienen carácter panegírico y no histórico, pero eso no quiere decir, que lo que se relata no lo sea. Nadie duda de la historicidad de estos santos ni de que este fuera su martirio.


Fuente: www.preguntasantoral.com

lunes, 21 de octubre de 2019

21/10 - Santas Nunilón y Alodia, Vírgenes y Mártires


Las Santas de las que hablaré hoy son conocidas únicamente a nivel español, por haber sufrido martirio durante el período de gobierno islámico en la Península. Eran hermanas, y además de muy corta edad, cuando sufrieron el martirio; Nunilo (Nunilón, Nunila, Nunita) era la mayor y tenía quince años de edad, mientras que la menor, Alodia (Elodia), tenía sólo doce. Por tanto, eran prácticamente niñas cuando tuvieron que enfrentar la prueba más difícil de su vida, que acabó con su muerte.

Está claramente asumido que las hermanas nacieron en la actual zona de Huesca –la tradición las hace oriundas de la localidad de Adahuesca-; aunque una antigua tradición riojana las hace oriundas de allí y también sitúa su martirio en La Rioja. Quien nos permite conocer más prontamente y con mayor fidelidad la vida y martirio de estas hermanas es San Eulogio de Córdoba, quien en el capítulo VII de su Obra habla de ellas basándose en las noticias recibidas por el obispo Venerio de Complutum (la actual Alcalá de Henares, Madrid):

“Supe por el venerable y reverendo obispo Venerio de Complutum que en la ciudad de Huesca, en el castillo de Barbita (la actual Castro Viejo), vivían dos hermanas, llamada Nunilo la una y Alodia la otra, nacidas de padre pagano y madre cristiana. Muerto el padre, la madre contrajo segundas nupcias con otro gentil y las hijas se vieron en la imposibilidad de observar la fe cristiana por la obstinación invencible de su mahometano padrastro.”

Lo que Eulogio describe es la ley islámica del momento. Nos encontramos en torno al año 851, y desde los años 824-826 la zona de la Barbotania y Huesca estaba regida por el clan de los Banu Qasi, emparentados con los Íñiguez -quienes eran de estirpe vascona- y aliados de los reyes de Pamplona; pero ante todo, islamizados tras la llegada de los musulmanes a la Península y fieles seguidores de la legislación judicial de Córdoba. Así, entretanto desarrollaban una política tolerante con los mozárabes –cristianos en territorio musulmán- por su ascendencia cristiana, también hacían cumplir la ley islámica y la falta e incumplimiento de las mismas era duramente sancionada.

Dicha ley establecía que la educación religiosa que debían recibir los hijos de una familia debía corresponder a la fe del padre. Así se aseguraban la transmisión y fortalecimiento del Islam. Ya el padre de las hermanas había sido musulmán, pero la cristiana madre, incumpliendo la ley, las había educado cristianamente. Para más inri, en aquel mismo año 851 Abd-al-Rahman II endurece todavía más la ley, decretando que todo cristiano hijo de musulmanes debía convertirse al Islam bajo pena de muerte.

Por lo que cuando la madre enviuda y contrae segundas nupcias con otro musulmán, ello trae problemas a las dos niñas, que se niegan a ocultar su fe o a abandonarla.

Para seguir relatando la vida de estas dos hermanas no sólo me ceñiré al texto de Eulogio, cuya autenticidad y fiabilidad nadie pone en duda, sino también a un texto contemporáneo del martirio de las Santas (año 851), la Passio beatissimarum birginum (sic) Nunilonis atque Alodie, crónica latina escrita en Aragón, porque ofrece mayores detalles en extensión.

Así, a la muerte de la madre, las dos hermanas fueron confiadas a la custodia de su tío, que también era musulmán. Éste, viendo que ellas practicaban la religión cristiana, se apresuró a denunciarlas ante las autoridades, más que por cumplir la ley islámica, por la esperanza de heredar las posesiones de las niñas y por la recompensa que era ofrecida a los delatores. Nunilo y Alodía fueron detenidas y encerradas en la prisión del castillo de Alquézar, donde aún se conserva un bajorrelieve que atestigua este encarcelamiento.

El máximo poder de la región, el juez Jalaf Ibn Rashid, se encargó del proceso de las dos hermanas, y pronto se dio cuenta de las malas intenciones del tío y la indefensión absoluta de las mismas, por lo que decidió que a partir de ese momento debían ser custodiadas por otras personas y apartadas de su tío. Así, ellas fueron entregadas a dos mujeres musulmanas a las que se encargó convertirlas a la fe del Islam, para corregir lo que se había hecho en contra de la ley islámica desde el nacimiento de ambas.

Sin embargo, ello fue inútil: las dos hermanas, pese a su corta edad, tenían la fe cristiana sólidamente arraigada en sus personas y no estaban dispuestas a abandonarla por muchas ventajas que les ofrecieron o amenazas que profirieron contra ellas. Y así, el susodicho tío, que seguía sin darse por vencido, decidió recurrir a Zimael, prepósito y vicario de Huesca, a quien trasladó la denuncia que antes formulara ante Ibn Rashid.

Es sorprendente el valor y fuerza de ánimo de las dos niñas que, presintiendo que el momento del martirio se acercaba, fueron caminando hasta Huesca descalzas para ir acostumbrando a su cuerpo al sufrimiento. Al llegar, tenían los pies destrozados y ensangrentados.

Esto no debió impresionar mucho a Zimael, quien las interrogó y reprendió con severidad, instándolas a abrazar el Islam. Ellas se negaron rotundamente y entonces, convencido de que todo ese ímpetu y valentía provenía del apoyo que se daban una a la otra, las hizo separar y, yendo aparte con cada una, reemprendió las promesas y las amenazas. Pasaron por los calabozos del palacio, siendo encerradas con prostitutas y bandidos para acobardarlas; y cuando volvía a tratar con ellas, siempre separadas una de la otra, les mentía diciendo que la otra ya había apostatado y que sólo faltaba que lo hiciese la hermana interrogada en cuestión. Ni Nunilo ni Alodía creyeron esta estratagema y así, durante los 40 días que duró su encierro, se mantuvieron firmes en su fe.

Al fin, Zimael, cansado de la perseverancia de las dos hermanas, dictó sentencia de muerte contra ellas. Fueron trasladadas a la plaza de Zuda para diversión de la gran multitud, y allí decapitadas. Se nos dice con mucho detalle que Nunilo fue la primera en morir y, al caer su cuerpo al suelo, se le levantó la falda y quedaron sus tobillos descubiertos, lo cual en esa época era una gran afrenta a la intimidad de una mujer. Así que Alodia, ruborizándose, corrió hacia el cadáver de su hermana, le bajó las faldas para cubrirle los pies y, a continuación, ella misma se ató el borde del vestido a sus tobillos con una cinta de su pelo para que no le ocurriese lo mismo, y fue decapitada también. Esto sucedió el 21 de octubre de 851, según narra Eulogio.

Los cuerpos de las mártires fueron arrojados a la intemperie para que fuesen devorados por las bestias salvajes, pero ningún animal se acercó a ellas, y hasta dice la tradición que de noche unas luces misteriosas brillaban sobre los restos –algo muy frecuente en las actas de los mártires-. Viendo esto, y teniendo noticias de que algunos cristianos pretendían recuperarlos, Zimael dio orden de arrojarlos a una sima para que no pudiesen ser venerados. No se recuperaron hasta el año 880, y fueron llevados al monasterio de San Salvador de Leyre, en Yesa (Navarra); donde aún permanecen. Este monasterio fue clausurado durante la desamortización de Mendizábal (1836-37), por lo que algunas reliquias fueron trasladadas a Sangüesa. La iglesia parroquial de Aldahuesca, presunta localidad natal de las Santas, también tenía reliquias de ambas, pero fueron destruidas durante la Guerra Civil (1936-39). Se han documentado reliquias de las Santas también en la catedral de Huesca, en Pueyo de Cimat y en otros lugares de veneración.

Los Martirologios Romano y de Usuardo las recuerda el día 22 de octubre. Sin embargo, recordemos que San Eulogio las ubica el día 21 de octubre, y esta fehca la mantienen los calendarios hispano-mozárabes. En La Rioja, como se las considera oriundas de allá, son celebradas localmente el 27 de octubre.

La noticia de la heroicidad de estas dos niñas se divulgó pronto por la Península. Ya sabemos que al llegar a oídos del obispo complutense Venerio, éste lo relató a Eulogio, quien lo puso por escrito para edificación de la cristiandad andalusí. A Navarra llegó a través de las rutas comerciales, y especialmente la reina Oñeca quedó muy impresionada por la historia de las hermanas, por lo que sería ella quien haría traer sus reliquias desde su lugar de sepultura.

Actualmente las Santas son muy veneradas en la diócesis oscense, pero también en la zona de Granada; y, debido a las migraciones andaluzas de los ss.XIX-XX, el culto se ha difundido de manera especial en Cataluña (Cornellà del Llobregat) y Valencia (Benimaclet).

En resumen: Santas históricas, cuyo martirio está bien documentado por el valiosísimo testimonio de Eulogio y contrastado con otras fuentes y noticias de la época. Fueron víctimas de la legislación poco tolerante de las autoridades musulmanas en una época en que el contexto no era la habitual persecución religiosa –la passio oscense pone de relieve el esfuerzo de los jueces por salvarlas- sino el estricto cumplimiento de la ley islámica; y cuya heroicidad y valentía a tan corta edad es absolutamente impresionante.

Meldelen

sábado, 19 de octubre de 2019

VI Domingo de Lucas. Lecturas de la Divina Liturgia



2 Cor 9,6-11: Sepan que el que siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: "El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente". El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios.

Lc 8,26-39: En aquel tiempo Jesús y sus discípulos arribaron a la región de los gerasenos, que está frente a Galilea. Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros. Al ver a Jesús, cayó ante él, gritando con gran voz: "¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes". Es que él había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él; le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, pero rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto. Jesús le preguntó:  "¿Cuál es tu nombre?". El contestó: "Legión"; porque habían entrado en él muchos demonios. Y le suplicaban que no les mandara irse al abismo. Había allí una gran piara de puercos que pacían en el monte; y le suplicaron que les permitiera entrar en ellos; y se lo permitió. Salieron los demonios de aquel hombre y entraron en los puercos; y la piara se arrojó al lago de lo alto del precipicio, y se ahogó. Viendo los porqueros lo que había pasado, huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas. Salieron, pues, a ver lo que había ocurrido y, llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, a los pies de Jesús; y se llenaron de temor. Los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la gente del país de los gerasenos le rogaron que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de gran temor. El, subiendo a la barca, regresó. El hombre de quien habían salido los demonios, le pedía estar con él; pero le despidió, diciendo: "Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo". Y fue por toda la ciudad proclamando todo lo que Jesús había hecho con él.

19/10 - Santa Laura de Córdoba, Mártir


Santa Laura de Córdoba, viuda y mártir (¿?-864), religiosa y mártir hispanocristiana. Una de los 48 Mártires de Córdoba.

Su nombre proviene del latín Lurus = Laurel, significando también "triunfo". En el latín imperial se encuentra como nombre masculino "Lurus" siendo sus femeninos "Laurea" y "Laurilla".

Pertenecía a una noble familia y además estaba casada con un importante funcionario del emirato independiente cordobés, pero quedó viuda y entra al monasterio de Santa María de Córdoba, llegando incluso a ser abadesa.

Proclamó en público su fe cristiana y el emir Muhammad I la mandó prender y azotar, ya que en esos tiempos España estaba invadida por los musulmanes. Al ver que no renegaba del cristianismo, fue llevada a los más duros castigos de varas antes de ser sumergida en una caldera de plomo hirviendo, y aún así en plena agonía seguía con sus cánticos y alabanzas día y noche, que habían hecho las delicias de sus compañeras de monasterio.

Su muerte fue el 19 de octubre del año 864. 



Fuente: es.catholic.net

viernes, 18 de octubre de 2019

18/10 - Lucas el Evangelista


Este Apóstol era antioqueno, médico de profesión y discípulo y compañero de Pablo.

Escribió su Evangelio en griego, tras lo cual redactó los Hechos de los Apóstoles; ambas obras están dedicadas a Teófilo, que, según algunos, era gobernador de Acaya.

Vivió unos ochenta y seis años y murió en Acaya, quizás en Patras, la capital del distrito. Su emblema es el toro, la tercera bestia simbólica mencionada por Ezequiel (1,10), símbolo del oficio sacerdotal y sacrificial de Cristo, como dice San Ireneo.