viernes, 20 de noviembre de 2015

"Los Concilios Ecuménicos". Una breve explicación del Archimandrita Pablo de Itálica


1º Concilio Ecuménico, I de Nicea

Convocado por el Emperador Constantino el Grande contra los arrianos; tuvo lugar en Nicea el año 325, con la asistencia de 318 Obispos.

Controversia Arriana

Arrio negaba la divinidad del Hijo, “consubstancial” al Padre. Si Jesús nació, hubo entonces un tiempo en el que no existía. Si Él se convierte en Dios, hubo un tiempo entonces en que no lo era. El Concilio declaró las enseñanzas de Arrio una herejía inaceptable para la Iglesia y decretó que Cristo es Dios, siendo de la misma esencia que Dios el Padre.

El Credo

La primera parte de los siete artículos del Credo fue ratificada en este Primer Concilio Ecuménico, quedando así:

“Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no hecho; consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y de María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a vivos y a muertos; y su reino no tendrá fin".

2º Concilio Ecuménico, I de Constantinopla

Convocado por el Emperador sevillano Teodosio el Grande contra las tendencias arrianizantes y contra los macedonianos, que negaban la divinidad del Espíritu Santo; tuvo lugar en Constantinopla en el año 381, con la asistencia de 150 Obispos.

Controversia Macedoniana

Macedonio, al  igual que Arrio, malinterpretó las enseñanzas de la Iglesia sobre el Espíritu Santo. Él enseñaba que el Espíritu Santo no era una persona, sino solamente un poder de Dios; por lo tanto, el Espíritu era inferior al Padre y al Hijo. El Concilio decretó que había un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Gregorio de Nisa aporta la idea de que las operaciones de las personas trinitarias son distintas pero atestiguan una sola esencia. El Padre es todo poder, el Hijo es el poder del Padre, y el Espíritu Santo es el Espíritu del poder del Hijo. Hay que tributar la adoración suprema al Espíritu Santo, lo mismo que al Padre y al Hijo.

El Credo

Los Santos Padres del Concilio añadieron cinco artículos al Credo, quedando concluido así el texto griego, y se le llamó “Símbolo Niceno-Constantinopolitano”:

“Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador; que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo es adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. En una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amen.”

3º Concilio Ecuménico, de Éfeso

Convocado por el Emperador Teodosio II El Joven (nieto de Teodosio el Grande) y a petición de Nestorio -que no llegó a asistir- tuvo lugar en Efeso, en la costa del Mar Egeo, el III Concilio Ecuménico, en el año 431. Estuvieron presentes 200 Obispos.

Nestorio admitía dos personas en Cristo. Enseñaba que la Virgen María dio a luz a un hombre, Jesucristo, no a Dios “Logos” (“la Palabra”, Hijo de Dios). El Logos moraba en Cristo como en un templo; consecuentemente, la Virgen María debería ser llamada “Christotokos” (Madre de Cristo) y no “Theotokos” (Madre de Dios).

Este III Concilio Ecuménico comenzó el 22 de Junio del año 431 en la Gran Iglesia de Santa María en Efeso con los 200 Obispos contrarios a Nestorio. Los Obispos partidarios de Nestorio aún no habían llegado, y el funcionario imperial les pidió que no comenzaran hasta la llegada de estos. Los reunidos no le hicieron caso y comenzó la Asamblea. En un solo día se condena a Nestorio y se aprueban los textos del Obispo Cirilo de Alejandría. El 24 de Junio llegan los Obispos Orientales, y cuando se enteran de lo ocurrido, se reúnen bajo la presidencia de Juan de Antioquía y rechazan el procedimiento y el Concilio, condenando y deponiendo a Cirilo.

El 10 y el 11 de Julio se reúne de nuevo el Concilio y rechaza las enseñanzas de Nestorio como erróneas, ahora también con el visto bueno de los delegados romanos, que habían llegado tarde. La Divinidad y la Humanidad de Cristo han sido unidas en la persona única de Cristo. La encarnación es la unión de Dios y el hombre dentro de la persona de Cristo encarnada. La Virgen María es declarada Theotokos porque ella dio a luz, no a un hombre, sino a Dios convertido en hombre. La unión de las dos naturalezas de Cristo tuvo lugar de tal forma que una no perturbó a la otra.

El Concilio declaró que el texto del Credo decretado en el Primer y Segundo Concilio Ecuménico era completo y prohibió cualquier cambio, añadido o enmienda.

4º Concilio Ecuménico, de Calcedonia

Se celebró en Calcedonia, cerca de Constantinopla, en el año 451, bajo el Emperador Marciano, con la asistencia de más de 500 Obispos. Comenzó el 8 de Octubre en la Iglesia de Santa Eufemia, y se clausuró el 1 de Noviembre.

Fue el gran Concilio Cristológico contra los “monofisitas”, que defendían una única naturaleza en Cristo. El Monofisismo es una creencia que afirma para Cristo una sola naturaleza divina (Monos=Una, Physis=Naturaleza).

Este Concilio, por el contrario, demostró que en Cristo hay dos naturalezas, la Divina y la Humana, como se definió en los Concilios anteriores, y condenó la teoría Monofisita.

Se confirman, entre otras cosas, el símbolo Niceno y el Constantinopolitano del I Concilio (año 325) y del II Concilio (año 381).

La versión del Credo de Dionisio “el Exiguo” no es aceptada por haber añadido otras expresiones

5º Concilio Ecuménico, II de Constantinopla

Por segunda vez se celebra el V Concilio Ecuménico en Constantinopla el año 553, bajo el Emperador Justiniano el Grande.  Estuvieron presentes 165 Obispos.

Este Concilio fue convocado con la esperanza de poner fin a las controversias entre Monofisitas y  Nestorianos.

El Concilio confirmó las enseñanzas de la Iglesia con respecto a las dos naturalezas de Cristo (divina y humana) y condenó ciertos escritos con enseñanzas Nestorianas.

El Emperador Justiniano confirmó su fe Ortodoxa escribiendo el famoso himno “Único Hijo Engendrado y Palabra de Dios”, que en muchos lugares se canta durante la Divina Liturgia.

A Sergio se le atribuye una nueva herejía llamada “monotelismo” (una voluntad); por lo tanto, se confirma que “en Cristo hay dos voluntades como hay dos naturalezas, aunque sea una sola la Persona, que es la del Verbo”.

6º Concilio Ecuménico, III de Constantinopla

El VI Concilio Ecuménico se celebró nuevamente en Constantinopla en el año 680, bajo el mandato del Emperador Constantino IV.  Asistieron 170 Obispos.

Convocado por el Emperador contra el “monotelismo”, que afirmaba una sola voluntad en Cristo. Defiende la doble voluntad sin confusión ni división.

El Concilio se pronunció así: “Cristo tiene dos naturalezas con dos actividades: como Dios obró milagros, resucitó y ascendió a los cielos; como hombre desempeñaba las actividades diarias normales. Cada naturaleza ejercía su propia voluntad.  La naturaleza divina de Cristo tenía una tarea específica que desarrollar, al igual que su naturaleza humana. Estas naturalezas estaban místicamente unidas en la Divina Persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

(5º - 6º Quinisexto Concilio Ecuménico)

Tuvo lugar en Constantinopla en 692, en el Palacio Imperial en Trullo, por lo que se le conoce también como “Concilio Trullano”.

Fue un suplemento del V y VI Concilios Ecuménicos, y muchos le llamaron el “quinisexto”. Su función fue puramente legislativa, ratificando los 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecuménicos.

Se sancionaron los llamados “85 Cánones Apostólicos” y se aprobaron las decisiones disciplinarias (cánones) de ciertos Concilios regionales. Este Concilio añadió una serie de decisiones disciplinarias, o cánones, a los ya existentes. El Concilio Quinisexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.                                        

7º Concilio Ecuménico, II de Nicea

Tuvo lugar en esta ciudad del Asia Menor en el año 784, convocado por la Emperatriz regente Irene y con la asistencia de 367 Obispos.

Este Concilio se centró en el uso de los iconos en la Iglesia y la controversia entre los “iconoclastas” (que atacaban la veneración de los iconos) y los “iconódulos” (que veneraban estas imágenes, pintadas y no esculpidas, como vasos del Espíritu Santo). Se distinguió cuidadosamente el culto de veneración del culto de adoración, que solo es debido a Dios.

El Concilio definió que los santos iconos pueden ser exhibidos en las iglesias de Dios, en los vasos sagrados y en las vestimentas litúrgicas, en las paredes y en las casas. Principalmente los de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de nuestra Señora la Theotokos, con los ángeles y gente santa.  Se definió que podían besarse y ser objeto de veneración y honor.”

También se proclamó la tradición eclesiástica, escrita o no escrita.

Entre Oriente y Occidente y entre sus capitales imperiales (Roma y Constantinopla) hubo siempre antagonismo, tanto en el aspecto político como en el religioso. A mediados del siglo IX, tras una serie de malentendidos, se exacerbaron los ánimos de los orientales contra Roma. Esta grave situación decidió la apertura de un nuevo concilio que, desafortunadamente, ya no fue ecuménico.

Mons. Pablo de Itálica.