jueves, 12 de noviembre de 2015

12/11 (25/11) - Santos Mártires de Nasaud: Atanasio Todoran de Bichigiu, Basilio de Mocod, Gregorio de Zagra y Basilio de Telciu


San Atanasio Todoran nació en el seno de una familia de campesinos libres residente en un valle de Bistrita-Nasaud antes de 1663. Su amor a la fe le venía desde pequeño, teniendo en cuenta que tenía familiares sacerdotes. Gracias a esta educación llegó a ser el primero de su pueblo, de su condado y de los pueblos de alrededor.

Desde joven tenía la fe y el amor a su patria, por lo cual toda su vida luchó para que defenderlas. Formó parte, también, de un regimiento para la defensa de Viena. Pero el anhelo de su pueblo y su nación lo determinaron a volver a su tierra. 

Fue rastreado, pero se refugió en las montañas de Maramures. Desde allí pasó a Moldavia, donde ejerció unos años más, tal como atestigua un fragmento del documento del gobernante Mihail Racovita donde consta que este liberó a Atanasio, que tenía ya 74 años de edad, después de haber ejercido 13 años con el rango de capitán, y que ahora era elevado al rango de campesino libre ("razes"). 

Como reacción a su "huida" del ejercito, tuvo que soportar las consecuencias, siendo encerrado, unos años, en la cárcel de la fortaleza de Bistrita.

Defensor de la fe ortodoxa y de la patria

No se sabe seguro cuántos hijos tuvo, quizá un chico y una chica que posiblemente murieron mientras él se estaba escondiendo de los austríacos. Sobre su hijo se sabe que, estando a punto de partir a la morada celestial, al no haber en el pueblo ningún sacerdote ortodoxo, su padre, Atanasio, rechazó que le diera la comunión un sacerdote uniata. Al final fue enterrado según la fe ortodoxa.

Entre los años 1761-1762 negoció, junto con otros dirigentes de la tierra de Nasaud, la militarización de 21 pueblos. Se fue a Viena junto con otros rumanos, donde acabó de negociar el pacto con el gobierno de Austria. Recibieron palabra de que después pactar se beneficiarían de más derechos.

San Atanasio pidió que, a la hora de crearse un nuevo régimen aduanero, los rumanos no fueran obligados a apostatar de la fe ortodoxa debido a la situación de la época, cuando la mayoría de ellos eran forzados a pasarse a la fe grecocatólica.

Poco después, Atanasio entendió los planes "ocultos" de los austríacos, que no querían tener en cuenta las demandas de los rumanos: convertirlos al catolicismo. En ese momento, Atanasio dejó de militar en su regimiento y se pasó al campo contrario.

"¡Echad a los paganos de nuestra tierra!"

El padre Alejandro Mizgan nos dice que "la militarización de la zona de Nasaud (Bistrita-Nasaud) empezó en el mes de agosto de 1762, cuando fueron enviados oficiales de ejército desde Viena  a  Nasaud para organizar el regimiento. El 10 de mayo de 1763, el general Bukow, acompañado de un gran número de personas y del obispo de la Iglesia Uniata, Pedro Pablo Araon (1754-1764), vino para tomar juramento al pueblo de Nasaud".

El general Bukow fue enviado por la emperatriz María Teresa para supervisar y animar en Tramsilvania el paso al catolicismo de los ortodoxos.

Mientras que 2 bandos del ejército y 8 compañías de caballeros vigilaban un pueblo de Nasaud, continúa el Padre Alejandro Mizgan, ante ellos se presentó el viejo y sabio Tanase Todoran, que sirvió como soldado del emperador Carlos VI, y pronunció las siguientes palabras: "Llevamos 2 años vigilantes, pero Su Majestad no se molestó en enseñarnos nada. Escribir y leer no sabemos, porque somos libres. Pero, en realidad, de lo que trabajamos tenemos que darlo casi todo y no nos queda nada. Nuestros hijos lucharán hasta la muerte. Pero ¿para qué? Para seguir esclavizados, para no tener ningún derecho y que nuestros hijos no se beneficien de educación. De esa manera, no vamos a llevar las armas para que se burlen de nosotros. ¡Abajo las armas! ¡Echad a los paganos de nuestra tierra! Escuchad, hermanos rumanos y cristianos: solo en el momento en que la emperatriz nos escriba una carta en la cual nos muestre nuestros derechos, serviremos; si no, no".

"¡No nos va a perturban en nuestra fe!"

La palabra revolucionaria del viejo Tanase Todoran tuvo efecto inmediatamente. En aquel momento empezó el motín. Eso se debe al hecho de que todos los oficiales del ejército eran austríacos, no conocían  las costumbres y, encima, odiaban a los rumanos. Los aduaneros que entraban en el servicio militar eran tratados con una severidad excesiva. Una fuerte indignación es lo que sintieron los creyentes cuando empezaron a ver que los oficiales del ejército empezaron a burlarse de la fe ortodoxa y de la Iglesia rumana, intentando convertirlos al catolicismo.

"Aunque me entierren vivo, mis creencias no las dejaré"

Poco después del motín vino una comisión de la corte para informarse de los hechos acaecidos allá. Las indagaciones duraron 6 meses. La investigación se dirigía hacia el principal promotor del motín: Tanase Todoran, del pueblo de Bichingiu. Este no negó absolutamente nada; al contrario, con mucha fe y dignidad reconoció todo lo que había dicho anteriormente. La reunión tuvo lugar el 12 de noviembre de 1763, e incluye los siguientes castigos:

-A Tanase Todoran, de 104 años de edad, se mandó que se le destrozara la cabeza y fuera pisado con una rueda de arriba abajo por ser el principal promotor del motín y hacer a la gente que se rebelara contra el régimen.

-A Basilio Dumitru, hijo del cura del pueblo de Mocod, a Gregorio Marín Grigore, del pueblo de Zagra, a Basilio Oichi, de Telciu, se mandó que fueran condenados a muerte por decapitación por la misma razón.

-Otros 15 líderes del motín fueron condenados a ser ahorcados. Las cabezas de los mártires fueron clavadas en palos para ser colocadas en las puertas de las casas donde vivieron, y trozos de sus cuerpos fueron puestos a la vista en las calles.

Durante la ejecución, tanto Tanase Todoran como sus compañeros no se quejaron, y, además dijeron que no se arrepentían de los hechos que llevaron a su muerte, "porque es una muerte digna: es más hermoso morir por tu fe que venderse".

Según queda claro por la descripción del motín, de la investigación y de todo el proceso y por la declaración de Tanase Todoran, la lucha y el sacrificio de la propia vida fueron, en primer lugar, en contra de todo lo ajeno a sus creencias y a su tradición, tanto política como social y religiosa.

Recibiendo la palma del martirio, Atanasio derramó su sangre por la fe ancestral y por los derechos de los rumanos de Transilvania. Desde entonces hasta hoy, la conmemoración de los 4 mártires se hace continuamente.


Fuente: Monasterio de Dervent
Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital