martes, 22 de septiembre de 2015

22/09 (05/10) - Santo Jerarca Mártir Teodosio de Brazi


El Santo Jerarca Teodosio nació en las tierras de Vrancea (Moldavia) en la primera mitad del siglo XVII. Anheló desde joven la vida monacal, por lo cual fue tonsurado monje.

Cumpliendo sus deberes -rezar sin parar y seguir los mandamientos de Dios-, fue elegido hégumeno del monasterio de Bogdana (en la ciudad de Bacau, Moldavia) para reconstruirlo y arreglarlo.

Gracias a su celo, humildad y obediencia ante el superior y ante los monjes, fue elegido y tonsurado obispo de Radauti en 1670, y después un año fue enviado como obispo a la Diócesis de Román.

Su amor a Dios lo transformó en un amante de la Iglesia y del pueblo que investigó y ayudó a los creyentes que necesitaban una ayuda. Además, se preocupó de la reconstrucción y construcción de los edificios de culto.

En 1674, por sus virtudes llega a ser nombrado metropolitano de Moldavia tras la marcha del metropolitano Dositeo a Polonia.

El cronista Nicolás escribía en la Crónica de Moldavia que el gobernante en esa época era Dumitrascu Cantacuzeno, uno de los peores personajes que hubo en la historia del país. Este actuó con mezquindad porque trajo a los tártaros a Moldavia para permanecer más tiempo como gobernante, pagándoselo con grandes cantidades de dinero y oro que provenían de los impuestos que pagaban los moldavos y de lo que imponía a los monasterios.

"El Metropolitano Teodosio se fue a hablar con el Gobernante Dumitrascu Cantacuzeno para que intentara resolver los problemas que habían surgido en Moldavia: '¿Qué hechos son estos, Majestad, que parecen más bien los de Belial?', por lo cual este se enfadó, lo expulsó de su cargo bárbaramente y lo encerró en la cárcel del Monasterio de San Sabas de Iasi", mencionó el cronista Juan Nicolás.

En 1674 el erudito metropolitano Dositeo fue obligado por las circunstancias de la época a retirarse a Polonia junto con el gobernante Esteban Petriceicu. Moldavia fue oprimida por los grupos de soldados turcos y tártaros, que colocaron en el gobierno al mezquino Dumitrascu Cantacuzeno.

El pueblo, viendo que fue engañado y que se había quedado sin su metropolita, pidió a los superiores que les trajera uno nuevo. El nuevo gobernante necesitaba de antemano que hubiera un metropolitano para bendecir su nuevo cargo (en esa época el que gobernaba, incluso el rey, era considerado ungido por Dios mismo). Aunque el metropolitano Teodosio no quería aceptar el cargo de dirigir la Metrópolis de Moldavia, se vio obligado ello.

Por su bondad y su honestidad no soportó ver los hechos maléficos y la opresión en contra de los cristianos que llevaban a cabo los páganos tártaros, por lo cual fue al Gobernante para hablar sobre este tema, para que parara la opresión y los echara del país. Escuchando las acusaciones, el gobernante no pudo soportarlas y se enfadó, encerrando al pobre metropolitano. Solo cuando volvió desde Polonia, el metropolitano Dositeo lo pudo sacar de la cárcel. El Metropolitano Teodosio se retiró a su monasterio del alma, donde había sido tonsurado: el Monasterio de Brazi.

En otoño de 1694 los tártaros volvieron a atacar Moldavia, robándoles a los cristianos todo lo que tenían y destruyendo las Iglesias. El metropolitano Teodosio, conociendo con antelación su dormición en el Señor, se preparó espiritualmente como debe hacer cualquier cristiano verdadero. Pronto al Monasterio de Brazi entraron con fuerza los tártaros, que golpearon al anciano metropolitano, pidiéndole que les diera todo el tesoro del Monasterio. El jerarca se negó, prefiriendo protegerlo, por lo cual los tártaros le cortaron la cabeza. Durante la noche fue enterrado por unos cristianos. De esta manera cayó al filo de la espada, recibiendo la corona del martirio y el Amor de Dios en el Cielo.

San Antipas de Calapodesti (1826-1882), a quien la Iglesia conmemora el 10 de enero, que hermano en el Monasterio de Brazi en 1842, cuando las santas reliquias fueron exhumadas, fue testigo de este hecho y dijo: "Yo mismo, pecador, tuve el honor de venerar sus santas reliquias".

Sobre el hallazgo de las santas reliquias relata el abad Dimitri del Monasterio de Brazi en una carta el 20 de febrero de 1842: "Quise cavar mi tumba en el cementerio de Brazi, en el mismo lugar donde estaba antes la Iglesia. Y cuando estaba sacando la tierra, encontramos sus piernas, y más adelante su cuerpo entero; los huesos estaban partidos y la cabeza estaba colocada boca abajo, encima de un ladrillo, tal como y como la habían puesto los creyentes aquella noche. Se sabe que la cabeza le fue cortada". El día de 6 de mayo de 1842 las santas reliquias fueron trasladadas a un sepulcro encastado en la parte del norte de la capilla subterránea.

El Santo Jerarca y Fundador del Monasterio de Brazi fue alabado y apreciado durante su vida por el clero, los monjes y los creyentes por sus virtudes: gran Amor al Señor y a los hombres, bondad, paciencia y espíritu de justicia y ofrenda. Tuvo la capacidad de identificarse con los deberes y los sufrimientos de los creyentes estando permanentemente cerca de ellos.

Otra obra suya fue la edificación de edificios de culto -monasterios e Iglesias- como la reconstrucción del monasterio de Bogdana y la construcción de los monasterios de Soveja, Mera, Lepşa Buluc y Scânteia según los documentos de esa época.

En 1980 fue reabierto el monasterio de Brazi y algunas monjas que se encargaron de él pintaron al Jerarca según los cánones como un santo -con aureola- encima de una cruz (troita) delante del Monasterio, así como como en el Palacio Episcopal de la ciudad de Buzau.

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana, junto con el Departamento Sinodal para la Canonización de los Santos Rumanos, aprobaron la canonización del Metropolitano Teodosio II de Moldavia, que fue registrado en el calendario cristiano ortodoxo el día de 22 de setiembre con la denominación de "Santo Jerarca Mártir Teodosio de Brazi".

Por las oraciones del Santo Jerarca Teodosio, Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros, pecadores. Amén.


Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital