martes, 24 de marzo de 2015

Ortodoxos y jóvenes en La Rioja (España)


Darius Stefan Ardelean llegó a Calahorra en enero del 2010. Su objetivo era poner en marcha la parroquia de Santo Jerarca Espiridón. Para eso le habían enviado el Obispo Ortodoxo Timotei. Darius es, desde entonces, el párroco de la única iglesia ortodoxa que hay en Calahorra y que acoge a los fieles de la zona de Rioja Baja y parte de Navarra. Cada domingo más de un centenar de personas acuden al rito de la comunión que dura desde las diez de la mañana hasta la una del mediodía. Más de cuarenta son niños y la mayoría, jóvenes que han venido a España en busca de trabajo.

Nos abre amablemente su pequeña iglesia ubicada en una bajera de la avenida Numancia. Un recinto en el que se pueden ver muchos iconos ortodoxos. «Para nosotros la iconografía es muy importante no por su belleza en sí sino por lo que significa», dice con un español casi perfecto.

Reconoce que el recinto se les queda pequeño. «Ya hemos mirado una nave en la carretera de Arnedo pero creemos que no nos podremos trasladar hasta el año que viene porque los trámites son muy largos», cuenta.

La necesidad de cambiarse no es otra que ampliar los servicios que la parroquia ofrece hasta ahora. «No sólo es un lugar de culto sino que también es un lugar en el que enseñamos a los niños historia, rumano, geografía, matemáticas... Lo importante es no perder las raíces pero también enseñar a la gente que viene a integrarse en la vida calagurritana», explica. Le gustaría poder tener una biblioteca, una ludoteca para los niños, perros, gatos y patos... pero todo llegará en el nuevo emplazamiento.

Asegura que desde que se abrió la parroquia en el 2010 han sido más de 300 los bautizos que se han oficiado allí. «Y también muchas bodas, algunas de ellas de matrimonios mixtos», dice explicando que son los matrimonios formados por ortodoxos y católicos romanos.

«Son más las cosas que nos unen que las que nos separan», asegura Darius al referirse a la Iglesia católica. Incluso cuenta que hay españoles que, de vez en cuando, se pasan por su iglesia a rezar. «Lo importante es la comunión, sin eso nada más tiene sentido», asegura.

Nos va comentando poco a poco las partes del templo: La pronaos, zona de recibimiento donde se colocan las mujeres con niños y las embarazadas, la naos donde están las mujeres en la parte posterior y los hombres en la anterior y el altar que se encuentra separado por un muro y al que sólo puede acceder el sacerdote.

Ahora llega una época muy importante para ellos, la Semana Santa, que animan a vivir intensamente.

María Félez


Fuente: La Rioja