viernes, 20 de noviembre de 2015

"Los Concilios Ecuménicos". Una breve explicación del Archimandrita Pablo de Itálica


1º Concilio Ecuménico, I de Nicea

Convocado por el Emperador Constantino el Grande contra los arrianos; tuvo lugar en Nicea el año 325, con la asistencia de 318 Obispos.

Controversia Arriana

Arrio negaba la divinidad del Hijo, “consubstancial” al Padre. Si Jesús nació, hubo entonces un tiempo en el que no existía. Si Él se convierte en Dios, hubo un tiempo entonces en que no lo era. El Concilio declaró las enseñanzas de Arrio una herejía inaceptable para la Iglesia y decretó que Cristo es Dios, siendo de la misma esencia que Dios el Padre.

El Credo

La primera parte de los siete artículos del Credo fue ratificada en este Primer Concilio Ecuménico, quedando así:

“Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no hecho; consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y de María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a vivos y a muertos; y su reino no tendrá fin".

2º Concilio Ecuménico, I de Constantinopla

Convocado por el Emperador sevillano Teodosio el Grande contra las tendencias arrianizantes y contra los macedonianos, que negaban la divinidad del Espíritu Santo; tuvo lugar en Constantinopla en el año 381, con la asistencia de 150 Obispos.

Controversia Macedoniana

Macedonio, al  igual que Arrio, malinterpretó las enseñanzas de la Iglesia sobre el Espíritu Santo. Él enseñaba que el Espíritu Santo no era una persona, sino solamente un poder de Dios; por lo tanto, el Espíritu era inferior al Padre y al Hijo. El Concilio decretó que había un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Gregorio de Nisa aporta la idea de que las operaciones de las personas trinitarias son distintas pero atestiguan una sola esencia. El Padre es todo poder, el Hijo es el poder del Padre, y el Espíritu Santo es el Espíritu del poder del Hijo. Hay que tributar la adoración suprema al Espíritu Santo, lo mismo que al Padre y al Hijo.

El Credo

Los Santos Padres del Concilio añadieron cinco artículos al Credo, quedando concluido así el texto griego, y se le llamó “Símbolo Niceno-Constantinopolitano”:

“Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador; que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo es adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. En una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amen.”

3º Concilio Ecuménico, de Éfeso

Convocado por el Emperador Teodosio II El Joven (nieto de Teodosio el Grande) y a petición de Nestorio -que no llegó a asistir- tuvo lugar en Efeso, en la costa del Mar Egeo, el III Concilio Ecuménico, en el año 431. Estuvieron presentes 200 Obispos.

Nestorio admitía dos personas en Cristo. Enseñaba que la Virgen María dio a luz a un hombre, Jesucristo, no a Dios “Logos” (“la Palabra”, Hijo de Dios). El Logos moraba en Cristo como en un templo; consecuentemente, la Virgen María debería ser llamada “Christotokos” (Madre de Cristo) y no “Theotokos” (Madre de Dios).

Este III Concilio Ecuménico comenzó el 22 de Junio del año 431 en la Gran Iglesia de Santa María en Efeso con los 200 Obispos contrarios a Nestorio. Los Obispos partidarios de Nestorio aún no habían llegado, y el funcionario imperial les pidió que no comenzaran hasta la llegada de estos. Los reunidos no le hicieron caso y comenzó la Asamblea. En un solo día se condena a Nestorio y se aprueban los textos del Obispo Cirilo de Alejandría. El 24 de Junio llegan los Obispos Orientales, y cuando se enteran de lo ocurrido, se reúnen bajo la presidencia de Juan de Antioquía y rechazan el procedimiento y el Concilio, condenando y deponiendo a Cirilo.

El 10 y el 11 de Julio se reúne de nuevo el Concilio y rechaza las enseñanzas de Nestorio como erróneas, ahora también con el visto bueno de los delegados romanos, que habían llegado tarde. La Divinidad y la Humanidad de Cristo han sido unidas en la persona única de Cristo. La encarnación es la unión de Dios y el hombre dentro de la persona de Cristo encarnada. La Virgen María es declarada Theotokos porque ella dio a luz, no a un hombre, sino a Dios convertido en hombre. La unión de las dos naturalezas de Cristo tuvo lugar de tal forma que una no perturbó a la otra.

El Concilio declaró que el texto del Credo decretado en el Primer y Segundo Concilio Ecuménico era completo y prohibió cualquier cambio, añadido o enmienda.

4º Concilio Ecuménico, de Calcedonia

Se celebró en Calcedonia, cerca de Constantinopla, en el año 451, bajo el Emperador Marciano, con la asistencia de más de 500 Obispos. Comenzó el 8 de Octubre en la Iglesia de Santa Eufemia, y se clausuró el 1 de Noviembre.

Fue el gran Concilio Cristológico contra los “monofisitas”, que defendían una única naturaleza en Cristo. El Monofisismo es una creencia que afirma para Cristo una sola naturaleza divina (Monos=Una, Physis=Naturaleza).

Este Concilio, por el contrario, demostró que en Cristo hay dos naturalezas, la Divina y la Humana, como se definió en los Concilios anteriores, y condenó la teoría Monofisita.

Se confirman, entre otras cosas, el símbolo Niceno y el Constantinopolitano del I Concilio (año 325) y del II Concilio (año 381).

La versión del Credo de Dionisio “el Exiguo” no es aceptada por haber añadido otras expresiones

5º Concilio Ecuménico, II de Constantinopla

Por segunda vez se celebra el V Concilio Ecuménico en Constantinopla el año 553, bajo el Emperador Justiniano el Grande.  Estuvieron presentes 165 Obispos.

Este Concilio fue convocado con la esperanza de poner fin a las controversias entre Monofisitas y  Nestorianos.

El Concilio confirmó las enseñanzas de la Iglesia con respecto a las dos naturalezas de Cristo (divina y humana) y condenó ciertos escritos con enseñanzas Nestorianas.

El Emperador Justiniano confirmó su fe Ortodoxa escribiendo el famoso himno “Único Hijo Engendrado y Palabra de Dios”, que en muchos lugares se canta durante la Divina Liturgia.

A Sergio se le atribuye una nueva herejía llamada “monotelismo” (una voluntad); por lo tanto, se confirma que “en Cristo hay dos voluntades como hay dos naturalezas, aunque sea una sola la Persona, que es la del Verbo”.

6º Concilio Ecuménico, III de Constantinopla

El VI Concilio Ecuménico se celebró nuevamente en Constantinopla en el año 680, bajo el mandato del Emperador Constantino IV.  Asistieron 170 Obispos.

Convocado por el Emperador contra el “monotelismo”, que afirmaba una sola voluntad en Cristo. Defiende la doble voluntad sin confusión ni división.

El Concilio se pronunció así: “Cristo tiene dos naturalezas con dos actividades: como Dios obró milagros, resucitó y ascendió a los cielos; como hombre desempeñaba las actividades diarias normales. Cada naturaleza ejercía su propia voluntad.  La naturaleza divina de Cristo tenía una tarea específica que desarrollar, al igual que su naturaleza humana. Estas naturalezas estaban místicamente unidas en la Divina Persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

(5º - 6º Quinisexto Concilio Ecuménico)

Tuvo lugar en Constantinopla en 692, en el Palacio Imperial en Trullo, por lo que se le conoce también como “Concilio Trullano”.

Fue un suplemento del V y VI Concilios Ecuménicos, y muchos le llamaron el “quinisexto”. Su función fue puramente legislativa, ratificando los 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecuménicos.

Se sancionaron los llamados “85 Cánones Apostólicos” y se aprobaron las decisiones disciplinarias (cánones) de ciertos Concilios regionales. Este Concilio añadió una serie de decisiones disciplinarias, o cánones, a los ya existentes. El Concilio Quinisexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.                                        

7º Concilio Ecuménico, II de Nicea

Tuvo lugar en esta ciudad del Asia Menor en el año 784, convocado por la Emperatriz regente Irene y con la asistencia de 367 Obispos.

Este Concilio se centró en el uso de los iconos en la Iglesia y la controversia entre los “iconoclastas” (que atacaban la veneración de los iconos) y los “iconódulos” (que veneraban estas imágenes, pintadas y no esculpidas, como vasos del Espíritu Santo). Se distinguió cuidadosamente el culto de veneración del culto de adoración, que solo es debido a Dios.

El Concilio definió que los santos iconos pueden ser exhibidos en las iglesias de Dios, en los vasos sagrados y en las vestimentas litúrgicas, en las paredes y en las casas. Principalmente los de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de nuestra Señora la Theotokos, con los ángeles y gente santa.  Se definió que podían besarse y ser objeto de veneración y honor.”

También se proclamó la tradición eclesiástica, escrita o no escrita.

Entre Oriente y Occidente y entre sus capitales imperiales (Roma y Constantinopla) hubo siempre antagonismo, tanto en el aspecto político como en el religioso. A mediados del siglo IX, tras una serie de malentendidos, se exacerbaron los ánimos de los orientales contra Roma. Esta grave situación decidió la apertura de un nuevo concilio que, desafortunadamente, ya no fue ecuménico.

Mons. Pablo de Itálica.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Vésperas de Rachmaninov na Casa da Música do Porto


Consideradas como uma das maiores obras-primas de toda a música russa, as Vésperas de Rachmaninoff constituem a mais celebrada obra da liturgia ortodoxa no Ocidente. O compositor sentia-se particularmente orgulhoso por esta composição que escolheu para ser cantada no seu próprio funeral.

Inspirada em cânticos tradicionais, tem uma textura vocal comparada à música sinfónica instrumental e os seus ambientes profundamente expressivos e meditativos contribuem para o sucesso alcançado junto do grande público.

O maestro Paul Hillier conta com as Vésperas de Rachmaninoff na sua premiada discografia.

Data: Domingo, 17 de janeiro de 2016
Preço: 12€


Fonte: www.casadamusica.com

Presencia ortodoxa en una Misa por las víctimas de los atentados de París y por la paz


El miércoles 18 de noviembre de 2015 se celebró en la catedral latina de Santa María la Real de la Almudena de Madrid...
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martes, 17 de noviembre de 2015

"L'Ortodòxia. Assaigs sobre la doctrina de l'Església Ortodoxa". Traducció catalana del clàssic de Serguei Bulgàkov


Aquest llibre de Serguei Bulgàkov, escrit en rus, aparegué primer en traducció francesa, el 1932, i va marcar fortament els ambients cristians occidentals, perquè trencava un mur d’ignorància i oferia per primera vegada una visió global de la doctrina, de l’eclesiologia i de la pietat cristiana en la seva expressió ortodoxa.

Malgrat la seva extensió reduïda, aquest llibre constitueix una exposició molt completa de l’essència mateixa de l’Ortodòxia. Un testimoniatge molt objectiu de la consciència religiosa ortodoxa.

Aquesta traducció de Bultmann contribueix a recordar que l’Església ortodoxa vol ser present en el diàleg ecumènic de casa nostra.

Fitxa tècnica

Editorial: Grup62
Data de publicació: 07/01/2016
256 pàgines
ISBN: 978-84-9809-352-0
Codi: 10134402
Format: 14 x 21,5 cm.
Presentació: Rústega amb solapes
Col·lecció: CLÀSSICS CRIST








domingo, 15 de noviembre de 2015

15/11 (28/11) - San Paísio de Neamț


Además de los factores históricos evidentes, los textos literarios o los descubrimientos arqueológicos, un testimonio de la verdad, de la puridad y de la verdadera fe apostólica del cristianismo rumano lo constituye la tendencia a la unidad que envuelve a todo el pueblo y la fuerza de atracción espiritual que sigue hasta hoy en día. Bajo la influencia de la misión ortodoxa de la Escitia Menor, la gran semilla evangélica llegó hasta el este de la provincia de Muntenia, en el sur de Moldavia, y a otros puntos más. Ejemplos vivos de fe como el del Santo Mártir Sabas (+ 12 de abril de 372) se pueden encontrar en otros muchos sitios hasta hoy en día.

Desde los siglos IV-VI empezó a guardarse en las Montañas de Buzau y, en general, en la Tierra Rumana, una tradición continua de confesión y devoción de la fe ortodoxa rumana. La profunda vida eremítica de esta zona de las Montañas de Buzau está confirmada por los más de 40 ermitaños, ermitas y monasterios que había allí en el siglo XVIII. "[...] En las primeras décadas del siglo XVII había muchos ermitaños en Buzau que llevaban una vida espiritual ascética. Algunas de las eremitas que habían son las de Fundătura, Agaton, Alunişul, Ciolanu, Barbu, Cârnu, Găvanul, Trestieni y, sobre todo, Dălhăuţi”.

Con estos remarcables ascetas y con una tradición espiritual milenaria, los ermitaños y las ermitas de las cuevas rumanas se hicieron conocidos allende las fronteras, de esta manera abriendo sus puertas a los que desde fuera anhelaban la "Santa Montaña, pero la de Rumanía". El anciano Onofre de la Ermita de Cornu, el Piadoso Basilio del Bosque y el Abad Paísio del Monasterio de Neamtu son 3 ejemplos muy destacados de la transfiguración de la vida monacal llevada a cabo en los Cárpatos. 

El celo de San Paísio por obtener la perfección del espiritu y la protección de la fe ortodoxa tenía, por supuesto, una base muy lejana. Al nacer recibió el nombre de Pedro, en memoria del gran Pedro Movila, rumano que llegó a ser Metropolitano de Kiev.

Nació el 21 de diciembre de 1722, siendo el undécimo de los doce hijos del arcipreste Juan y de la presbítera Irene de Poltava. El joven Juan queda huérfano a los 4 años. Callado y apacible en sus gestos, empieza a pensar en abrazar la vida monacal. Pero de momento solo sigue el seminario como alumno y suele visitar la Laura de las Cuevas. Un peso importante lo tuvo el encuentro con el metropolitano Antonio de Moldavia, que oficiaba los servicios en rumano.

Ingresó en la vida monacal, donde fue tonsurado con el nombre de Platón.

Se sabe a partir de sus relatos que al principio de su camino monacal no se encontraban en los monasterios manuscritos espirituales, ni libros especiales. Por lo cual, junto con 3 monjes, se va a la ermita de Dalhauti (Vrancea), donde vivían muchos amantes del ascetismo. El hieromonje Rafael transcribía los libros patrísticos, el esquemamonje Timoteo destacaba por su buen análisis de los textos litúrgicos, el esquemamonje Dositeo hablaba sobre el cumplimiento de los cánones.

Cambiando de ermita,llegó a la de Traisteni. Aquí por primera vez Platón oyó hablar de la "pravila" de oraciones según el tipicón del Monte Athos. En este monasterio, Platón tenía como obediencia la cocina, y se dedicó en profundizar el estudio de la lengua rumana.  

A la ermita de Traisteni llegó el abad Basilio, que llevó a Platón a la ermita del Bosque. Allí le encargó la transcripción de los manuscritos eslavos y rumanos. De la ermita del Bosque se fue a la de Cornu, bajo la obediencia del esquemamonje Onofre. Allí, en su celda, descubrió y comprendió los misterios del monacato verdadero y del ascetismo, sintiendo más profundamente el efecto beneficioso de la oración. 

Durante 4 años se enriqueció como las abejas que cogen la mejor miel de las flores y, de esta manera, aprendió lo mejor de sus superiores, de gente muy espiritualizada y de los ermitaños. Platón decidió irse al Monte Athos para perfeccionar su monaquismo en Cristo. Tenía 24 años.

Acompañado por el hieromonje Tifón, arribó al Monte Athos el 4 de julio de 1746, y pasó al monasterio de Pantocrátor, donde, además de monjes griegos, había algunos eslavos. Su amigo Tifón murió después de 4 días. Platón se fue buscar un confesor pero no lo encontró. Decidió vivir solo. Estuvo solo 4 años, años que fueron muy difíciles y llenos de tentaciones pero que fueron una etapa de crecimiento espiritual.

Durante este tiempo recibe la visita del abad Basilio del Bosque, que le dijo el peligro que podía sobrevenirle viviendo solo. El padre Basilio quería ordenarlo sacerdote en Valaquia. Lo ordenó a los 28 años y le puso el nombre de Paísio.

Desde Moldavia vino el monje Besarión en busca de un confesor, y, al oír que en el monte Athos estaba el piadoso Paísio, que sabía rumano, lo buscó. Viendo su vida áspera, a Besarión le gustó y le pidió que lo hiciera su discípulo. Con el tiempo, alrededor de él se reunieron otros discípulos. Los primeros fueron rumanos, algunos moldavos; se llamaban Partenio y Cesáreo. Llegó a haber 12 monjes rumanos-moldavos y 5 eslavos, y de esta manera se celebraba la Divina Liturgia en rumano y eslavo. La comunidad necesitaba ahora un confesor y un sacerdote.

Paísio fue ordenado hieromonje a los 36 años por el obispo Gregorio del Monte Athos. Aumentando la comunidad del monasterio de Pantocrátor, el hieromonje Paísio pidió la bendición para construir una ermita, la de San Elías. Recibiendo una respuesta afirmativa del patriarca Serafín, que vivía junto con ellos en el Monte Athos, la comunidad del hieromonje Paísio, empezó a edificar la nueva capilla en 1757. Pronto, los hermanos levantaron una iglesia de piedra, un refectorio, una  cocina, el arcondriaco y 15 habitaciones, solo gracias a las donaciones de los creyentes. Llegaron a ser 60 habitantes. La regla seguida era la del Gran Basilio.

En la nueva esceta, el abad Paísio aprendió del monje Macario, que era un gran conocedor de la lengua griega. Durante las noches trabajaba los textos, y no solía dormir más de 3 horas. El abad se sentía honrado por la buena voluntad del Patriarca Serafín de oficiar juntos los oficios en eslavo, griego y rumano.

La actitud hostil de los turcos, por un lado, y, por otro lado, la rivalidad entre los griegos y los eslavos del Monte Athos de esa época, lo hicieron pensar en la posibilidad de volver a las tierras rumanas.

Dejando en San Elías una comunidad muy elevada de hermanos, Paísio marchó de Athos junto con 64 hermanos en dos barcos. Lo embargaba el deseo de volver a los lugares que le recordaban a su juventud. A esto se añadía su respeto por la lengua rumana y por la patria. Pasaron por Constantinopla y llegaron a la ciudad de Galati, donde pararon en una esceta.

Junto con los confesores Besarión y Jorge, se fueron a Bucarest para pedir un monasterio al metropolitano de entonces, que era griego, pero se lo negaron. No dejaron de intentarlo y se fueron a Iasi, donde fueron recibidos con afecto por el metropolitano Gabriel Calímaco. Este era de origen rumano, pero había sido arcediano del Patriarca Ecuménico y, a partir de 1745, durante 15 años fue metropolitano de Tesalónica. A partir de 1756 llegó a ser metropolitano de Moldavia. Al hieromonje lo conocía desde el Monte Athos. Con la aprobación del Consejo Real de la Tierra Rumana y del voivoda Gregorio Calímaco, la comunidad nueva que vino desde el Monte Athos recibió el monasterio de Dragomirna junto con sus terrenos, según documento redactado el 31 de agosto de 1763.

A partir del mes de setiembre del mismo año, los 64 hermanos vinieron al nuevo asentamiento, con una iglesia grandísima y con una hermosa decoración; había sido edificado por el metropolitano Atanasio Crimca en 1609. Esta comunidad destacaba por su unidad y obediencia, por su ritmo propio de oración y por su hospitalidad, pero lo más importante era su actividad cultural, que se desarrollaba bajo el abad Paisio. El asentamiento tenía las mismas reglas que el Monte Athos. La lectura y los cantos se hacían en eslavo y rumano. En todos los cargos se cumplía la regla de obediencia y oración continua. El mismo abad se juntaba a los hermanos a la hora de trabajar para no dejarlos solos.

Tras el conflicto ruso-turco de 1768-1774, la parte del norte de Moldavia pasó bajo la ocupación de Austria. Por el temor de que los uniatas convirtieran al pueblo y atacaran la iglesia y el monasterio, Paísio aceptó la invitación del monasterio de Secu para ir a vivir allí. La comunidad de Secu recibió un número de 350 padres y hermanos desplazados del monasterio de Dragomirna junto con el abad Paísio el 14 de octubre de 1775. Instalándose aquí, llevó él mismo el encargo de organizar la vida monacal como había hecho hasta entonces.

4 años más tarde, el voivoda Constantino Moruzi, queriendo ayudar a la comunidad monacal del abad Paísio en su gran labor espiritual, en vez de donar dinero, le entregó el monasterio de Neamtu, que lo pasó a formar parte de su fortuna. El monasterio de Neamtu era el más antiguo de Moldavia; desde el principio fue el punto más importante de la vida religiosa y cultural, y de aquí salieron obispos y metropolitanos. Tuvo escuelas de caligrafía y de manuscritos, protegió la fe del pueblo. Una gran preocupación del abad Paísio era la de cuidar y ayudar a los pobres, a los enfermos y a los refugiados.

Durante  la guerra ruso-turca, a ver al abad Paísio vino el arzobispo Ambrosio Serebrenikov como exarca de Moldavia. Lo elevó al rango de archimandrita en 1791.

Pero la salud del abad Paísio empezó a empeorar. El miércoles 15 de noviembre de 1794, después de haber comulgado con el Cuerpo de Jesucristo, y transmitiendo al pueblo la paz y la bendición a través de los confesores Silvestre para los rumanos y Sofronio para los eslavos, partió a la morada celestial. El enterramiento se ofició por su comunidad en la Iglesia de la Ascensión del Señor. Fue sepultado en la parte derecha del nártex de la iglesia.

La concepción del abad se vio premiada por el hecho de que la vida monacal en comunidad fue bendecida por el Señor. Las suyas no fueron solo sencillas ideas, sino que se transformaron en los principios fundamentales que lo guiaron en todos los monasterios donde estuvo, y luego fueron perpetuadas por sus discípulos. 

Las normas que el abad impuso en los monasterios fueron la pobreza voluntaria, la obediencia voluntaria de la Sta. Escritura y de los Santos Padres, la confesión, la convivencia con los hermanos durante toda la vida, tanto en los momentos buenos como en los malos, la lectura de la Santa Escritura y las enseñanzas de los Santos Padres, el ayuno y la participación en los oficios. Cada día los hermanos estaban obligados a participar juntos en la comida. En los monasterios donde había diversos talleres de trabajo manual, tenían que participar los hermanos, y a los no doctos les tenían que ayudar a aprender las labores manuales. Para acabar, mandó que se hiciera un edificio en el cual se cuidara a los enfermos y a los ancianos.

Como resultado de estas normas, en los monasterios de Dragomirna, Secu y, luego, Neamtu, nació una vida monacal igual que la del Monte Athos.

De sus obras destaca la llamada "Sobre la oración del corazón" (Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, el pecador), que está formada por 6 capítulos y una introducción. Gracias al Santo Paísio, en las tierras rumanas se enseñó esta costumbre de la oración.  Tradujo la Filocalía.

La labor del abad Paísio, desarrollada en las tierras rumanas, tuvo una gran influencia en la ortodoxia rusa. Su sistema se difundió y se empleó en más de 117 monasterios y 35 eparquias. También muchos manuscritos suyos se encuentran en Bulgaria, Serbia y el Monte Athos.

En Moldavia la corriente "paisiana" fue apoyada por los jerarcas de la Iglesia.


Fuente: Santos Rumanos
Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital

jueves, 12 de noviembre de 2015

"Las Iglesias Paralelas". Nuevo libro del P. Miguel Moreno


En este libro se analizan los llamados "cismas modernos" y las Iglesias paralelas, que también se encuentran en nuestra Patria.

¿Sabía usted que en España existen dos antipapas? ¿Sabe que una mujer obispo revestida como tal actúa junto al Santón de Baza? ¿Sabía que existen diversas Iglesias anglicanas que, aunque no estén reconocidas como "oficiales" por la Comunión con sede en Canterbury, disponen de varias capillas? ¿Qué decir de la actualidad del Palmar de Troya? Y ¿qué es eso de una Iglesia esenia cuyos líderes se revisten como obispos latinos?

Junto a Iglesias serias y coherentes, junto a hombres y mujeres con calidad humana y espiritual, nos encontramos en este mundo con personajes que quieren imitar a las Iglesias establecidas y en ocasiones con deseos de protagonismo exacerbado, intereses ocultos y vanidad personal. Nos encontramos con tendencias visionarias, pseudomísticas, esotéricas, ultraconservadoras, etc.

En este libro se analiza el origen y la actualidad de las Iglesias alternativas. Vemos también muchas apariciones falsas de la Virgen que gustan a personajes neuróticos para sacar provecho personal. Muchas de esas agrupaciones no cesan de proliferar en los últimos tiempos.

Que el lector compruebe y juzgue.

Miguel Moreno Martín (31/03/1959) es sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Hispánica (Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior - ROCOR). Desde que comenzó hace muchos años el estudio de la Teología, se inclinó hacia la investigación de las corrientes cristianas desde los inicios de la Iglesia.

El precio de este interesantísimo libro de 402 páginas es de 12€ más gastos de envío. Para adquirirlo, ponerse en contacto con el P. Miguel a través de la dirección de correo electrónico mikelpjic@gmail.com o el número de teléfono (+34) 660202614.

12/11 (25/11) - Santos Mártires de Nasaud: Atanasio Todoran de Bichigiu, Basilio de Mocod, Gregorio de Zagra y Basilio de Telciu


San Atanasio Todoran nació en el seno de una familia de campesinos libres residente en un valle de Bistrita-Nasaud antes de 1663. Su amor a la fe le venía desde pequeño, teniendo en cuenta que tenía familiares sacerdotes. Gracias a esta educación llegó a ser el primero de su pueblo, de su condado y de los pueblos de alrededor.

Desde joven tenía la fe y el amor a su patria, por lo cual toda su vida luchó para que defenderlas. Formó parte, también, de un regimiento para la defensa de Viena. Pero el anhelo de su pueblo y su nación lo determinaron a volver a su tierra. 

Fue rastreado, pero se refugió en las montañas de Maramures. Desde allí pasó a Moldavia, donde ejerció unos años más, tal como atestigua un fragmento del documento del gobernante Mihail Racovita donde consta que este liberó a Atanasio, que tenía ya 74 años de edad, después de haber ejercido 13 años con el rango de capitán, y que ahora era elevado al rango de campesino libre ("razes"). 

Como reacción a su "huida" del ejercito, tuvo que soportar las consecuencias, siendo encerrado, unos años, en la cárcel de la fortaleza de Bistrita.

Defensor de la fe ortodoxa y de la patria

No se sabe seguro cuántos hijos tuvo, quizá un chico y una chica que posiblemente murieron mientras él se estaba escondiendo de los austríacos. Sobre su hijo se sabe que, estando a punto de partir a la morada celestial, al no haber en el pueblo ningún sacerdote ortodoxo, su padre, Atanasio, rechazó que le diera la comunión un sacerdote uniata. Al final fue enterrado según la fe ortodoxa.

Entre los años 1761-1762 negoció, junto con otros dirigentes de la tierra de Nasaud, la militarización de 21 pueblos. Se fue a Viena junto con otros rumanos, donde acabó de negociar el pacto con el gobierno de Austria. Recibieron palabra de que después pactar se beneficiarían de más derechos.

San Atanasio pidió que, a la hora de crearse un nuevo régimen aduanero, los rumanos no fueran obligados a apostatar de la fe ortodoxa debido a la situación de la época, cuando la mayoría de ellos eran forzados a pasarse a la fe grecocatólica.

Poco después, Atanasio entendió los planes "ocultos" de los austríacos, que no querían tener en cuenta las demandas de los rumanos: convertirlos al catolicismo. En ese momento, Atanasio dejó de militar en su regimiento y se pasó al campo contrario.

"¡Echad a los paganos de nuestra tierra!"

El padre Alejandro Mizgan nos dice que "la militarización de la zona de Nasaud (Bistrita-Nasaud) empezó en el mes de agosto de 1762, cuando fueron enviados oficiales de ejército desde Viena  a  Nasaud para organizar el regimiento. El 10 de mayo de 1763, el general Bukow, acompañado de un gran número de personas y del obispo de la Iglesia Uniata, Pedro Pablo Araon (1754-1764), vino para tomar juramento al pueblo de Nasaud".

El general Bukow fue enviado por la emperatriz María Teresa para supervisar y animar en Tramsilvania el paso al catolicismo de los ortodoxos.

Mientras que 2 bandos del ejército y 8 compañías de caballeros vigilaban un pueblo de Nasaud, continúa el Padre Alejandro Mizgan, ante ellos se presentó el viejo y sabio Tanase Todoran, que sirvió como soldado del emperador Carlos VI, y pronunció las siguientes palabras: "Llevamos 2 años vigilantes, pero Su Majestad no se molestó en enseñarnos nada. Escribir y leer no sabemos, porque somos libres. Pero, en realidad, de lo que trabajamos tenemos que darlo casi todo y no nos queda nada. Nuestros hijos lucharán hasta la muerte. Pero ¿para qué? Para seguir esclavizados, para no tener ningún derecho y que nuestros hijos no se beneficien de educación. De esa manera, no vamos a llevar las armas para que se burlen de nosotros. ¡Abajo las armas! ¡Echad a los paganos de nuestra tierra! Escuchad, hermanos rumanos y cristianos: solo en el momento en que la emperatriz nos escriba una carta en la cual nos muestre nuestros derechos, serviremos; si no, no".

"¡No nos va a perturban en nuestra fe!"

La palabra revolucionaria del viejo Tanase Todoran tuvo efecto inmediatamente. En aquel momento empezó el motín. Eso se debe al hecho de que todos los oficiales del ejército eran austríacos, no conocían  las costumbres y, encima, odiaban a los rumanos. Los aduaneros que entraban en el servicio militar eran tratados con una severidad excesiva. Una fuerte indignación es lo que sintieron los creyentes cuando empezaron a ver que los oficiales del ejército empezaron a burlarse de la fe ortodoxa y de la Iglesia rumana, intentando convertirlos al catolicismo.

"Aunque me entierren vivo, mis creencias no las dejaré"

Poco después del motín vino una comisión de la corte para informarse de los hechos acaecidos allá. Las indagaciones duraron 6 meses. La investigación se dirigía hacia el principal promotor del motín: Tanase Todoran, del pueblo de Bichingiu. Este no negó absolutamente nada; al contrario, con mucha fe y dignidad reconoció todo lo que había dicho anteriormente. La reunión tuvo lugar el 12 de noviembre de 1763, e incluye los siguientes castigos:

-A Tanase Todoran, de 104 años de edad, se mandó que se le destrozara la cabeza y fuera pisado con una rueda de arriba abajo por ser el principal promotor del motín y hacer a la gente que se rebelara contra el régimen.

-A Basilio Dumitru, hijo del cura del pueblo de Mocod, a Gregorio Marín Grigore, del pueblo de Zagra, a Basilio Oichi, de Telciu, se mandó que fueran condenados a muerte por decapitación por la misma razón.

-Otros 15 líderes del motín fueron condenados a ser ahorcados. Las cabezas de los mártires fueron clavadas en palos para ser colocadas en las puertas de las casas donde vivieron, y trozos de sus cuerpos fueron puestos a la vista en las calles.

Durante la ejecución, tanto Tanase Todoran como sus compañeros no se quejaron, y, además dijeron que no se arrepentían de los hechos que llevaron a su muerte, "porque es una muerte digna: es más hermoso morir por tu fe que venderse".

Según queda claro por la descripción del motín, de la investigación y de todo el proceso y por la declaración de Tanase Todoran, la lucha y el sacrificio de la propia vida fueron, en primer lugar, en contra de todo lo ajeno a sus creencias y a su tradición, tanto política como social y religiosa.

Recibiendo la palma del martirio, Atanasio derramó su sangre por la fe ancestral y por los derechos de los rumanos de Transilvania. Desde entonces hasta hoy, la conmemoración de los 4 mártires se hace continuamente.


Fuente: Monasterio de Dervent
Traducción del rumano: Elena Rățulea
Adaptación: Ortodoxia Digital

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Un profesor universitario español traduce obras de los Santos Cirilo y Metodio


Ediciones Xorki inauguró en el año 2014 una colección llamada Hagiografías en la que por el momento se han publicado dos volúmenes obra del Dr. Salustio Alvarado, experto universitario en lenguas eslavas, y la Dra. Renáta Bojničanová. La importancia de estas obras radica especialmente en su utilidad para un público de estudios de teología e historia de la religión, dado que son textos que hasta ahora no han sido accesibles en el ámbito de hispanohablante, sobre la vida y obra de los Santos Cirilo y Metodio, pues están escritos en épocas remotas en antiguo eslavo (siglos IX, X, XI...). He aquí una breve reseña de ambos volúmenes.

Hagiografías eslavas

Con ocasión de la conmemoración del 1150 aniversario de la llegada de los santos hermanos Constantino-Cirilo y Metodio a la Gran Moravia, aparece este libro en el que figuran las primeras traducciones al español del texto completo de las hagiografías de ambos santos, conocidos como "Apóstoles y Maestros de los eslavos", obras que se consideran la fuente básica de datos históricos sobre sus vidas y su época, así como sobre la misión evangelizadora y cultural que llevaron a cabo. Fueron escritas poco después de sus respectivos fallecimientos, el de Constantino-Cirilo en Roma el 14. de febrero de 869 y el de Metodio en la Gran Moravia el día 6 de abril de 885, por alguno de sus discípulos.

Las traducciones de la Vida de San Cirilo y la Vida de San Metodio, conocidas también como Leyendas moravo-panónicas, se presentan compaginadas con los textos eslavos en redacción normalizada, con numerosas notas explicativas y un estudio introductorio. Aunque hemos seguido el método de la traducción lingüísticamente exacta, pensando en el público especializado, asimismo hemos pretendido que la traducción sea comprensible también para un público de lectores más amplio, es decir, para todos los que se interesen por los inicios de la cultura eslava, por la historia del cristianismo y por la vida y la obra de los Santos hermanos Cirilo y Metodio.

La importancia de San Cirilo y San Metodio no sólo para la cultura eslava, sino para la civilización de todo el continente europeo, ha quedado confirmada por el hecho de que en el año 1980 fueron proclamados por el papa Juan Pablo II copatronos de Europa en virtud de la carta apostólica Egregiae virtutis de 31 de diciembre de dicho año.

ISBN: 978-84-941505-7-9
Medidas: 23,5x160mm
Nº pags: 329
Año: 2014
Edición: 1ª
Idioma: Español
PVP: 17 €
Encuadernación: Rústica

En los orígenes de la literatura de los eslavos

Este libro viene a unirse al conjunto de publicaciones aparecidas para conmemorar el 1150 aniversario de la llegada de los santos hermanos Constantino-Cirilo y Metodio a la Gran Moravia, estado medieval étnicamente eslavo situado en la Europa Central, donde completarían la traducción de las Sagradas Escrituras al antiguo eslavo. Para llevar a cabo dicha traducción antes tuvieron que crear el primer sistema gráfico eslavo, el alfabeto llamado glagolítico.

El motivo para el inicio de la labor evangelizadora y culturalizadora de Constantino-Cirilo y Metodio entre los eslavos fue la petición de Rastislao I, príncipe de la Gran Moravia, dirigida al emperador bizantino Miguel III en el año 862, para que enviara a un "obispo y maestro" para su pueblo. Los hermanos tesalonicenses asumieron esta responsabilidad para sistematizar, consolidar y oficializar un proceso de evangelización que se había iniciado muchos años antes y gracias a sus desvelos los eslavos de la Gran Moravia se integraron en el concierto europeo de las naciones cristianas y alcanzaron un nivel cultural equiparable al de los otros países de su entorno.

En este libro ofrecemos cinco obras que se sitúan en los orígenes de las literaturas eslavas, pues están relacionadas estrechamente con los apóstoles de los eslavos y su escuela. Estas cinco obras tienen, además, un denominador común: son apologías de la obra cirilo-metodiana. Sus autores son el propio Constantino-Cirilo y sus continuadores, como Constantino de Preslav, San Clemente de Ócrida y el enigmático "monje polemista".

Las cinco obras en concreto son: Proanafónesis a los Santos Evangelios, conocido como Proglas, Encomio de San Cirilo el Filósofo, Discurso panegírico a San Cirilo y San Metodio, Sobre las letras del Monje Polemista y Plegaria alfabética. Se ofrecen en su traducción al español y en versiones eslavas originales, ya sea en cirílico o en el glagolítico.

ISBN: 978-84-941505-6-2
PVP: 16,50 €
Encuadernación: Rústica
Medidas: 23,5x160mm
Nº pags: 283
Año: 2014


Fuente: Ediciones Xorki



"La filiación en los inicios de la reflexión cristiana"


La Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino (c/ Jerte, 10 - 28005 Madrid) organiza las XIII Jornadas de estudio sobre "La filiación en los inicios de la reflexión cristiana" los días 16 y 17 de noviembre.

El objetivo de las Jornadas de Estudio es profundizar en el concepto de filiación, concepto clave para  acercarse al núcleo de la primera reflexión en torno a la persona de Jesucristo. Una aproximación pluridisciplinar, en el paganismo, en la religión de Israel y en las primeras tradiciones cristianas, arrojará mucha luz para delimitar bien la cuestión.

Calendario y Horarios

Del 16/11/2015 al 17/11/2015, 9.30 h

Lugar

Aula Pablo Domínguez

Ponentes


Lunes, 16 de noviembre


09:45 h. Presentación de las XIII Jornadas. Dr. Patricio de Navascués Benlloch, Decano de la Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino  UESD, Madrid

10:00 h. Los valentinianos: un ensayo de status quaestionis
. Dr. Fernando Bermejo Rubio
, UNED, Salamanca

11:00 h. Debate

11:30 h. Pausa

12:00 h. ἀχώρητον καὶ ἀόρατον: el Dios invisible (Adv. Haer. I, 1,1)
. Dr. Joaquín Blas Pastor
, Facultat Antoni Gaudí d'Història de l'Església, Barcelona

13:00 h. La filiación y la formación del Pléroma (Adv. Haer. I, 1-2)
. Dr. Andrés Sáez Gutiérrez
, UESD, Madrid

17:00 h. La filiación, la pasión de Sofía y la formación del Espíritu Santo (Adv. Haer. I, 2,4)
. Dr. Manuel Aroztegi
, UESD, Madrid

18:00 h. Mesa Redonda

Martes, 17 de noviembre


 09:30 h. La filiación en torno al Demiurgo en la Refutación de todas las herejías de Ireneo de Lyon (Adv. Haer. I, 5)
. Dr. Lautaro Roig Lanzillotta
Universidad de Groningen, Países Bajos
10:30 h. Pausa

11:00 h. Cristo y la filiación (Adv. Haer. I, 6-7)
. Dr. Patricio de Navascués Benlloch
, UESD, Madrid

12:00 h. Mesa redonda
16:00 h. Formazione e destino dei figli della Sapienza: Ireneo, Contro le eresie (Adv. Haer. I, 7-8)
. Dr. Enrico Norelli
, Université de Genève

17:00 h. Le origini gnostiche della riflessione trinitaria cristiana: Tolomeo interprete del Prologo giovanneo
. Dr. Gaetano Lettieri
, Sapienza, Università di Roma
18:00 h. Pausa

18:30 h. Mesa redonda y conclusión

Para más información: www.sandamaso.es


Fuente: Universidad Eclesiástica San Dámaso

martes, 3 de noviembre de 2015

Entrevista a José Pino



Ofrecemos a continuación la versión castellana de la entrevista al Hno. José Pino que se publicó el año pasado por estas fechas en la página web rumana Ortodoxia Tinerilor ("La Ortodoxia de los Jóvenes").

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1. ¿Por qué decidiste convertirte a la Ortodoxia?

Mi conversión a la Ortodoxia no fue algo repentino al estilo de San Pablo, sino más bien un largo proceso al estilo del Beato Agustín. Hace unos quince años compré en un mercadillo un pequeño icono de nuestro Señor Jesucristo (que todavía conservo), y eso hizo despertar en mí un interés, aunque fuera estético, en el cristianismo bizantino. De ahí pasé a investigar y estudiar, primero a través de internet y luego mediante la lectura de innumerables libros, y poco a poco llegué a la convicción de que la Ortodoxia era el cristianismo original, no adulterado, que había conservado íntegro el Evangelio transmitido por nuestro Señor Jesucristo, predicado y difundido por los Santos Apóstoles, defendido por los Santos Padres y articulado en los siete Concilios Ecuménicos de la Iglesia. Una vez adquirida la certeza intelectual de que la Iglesia Ortodoxa era la verdadera, no tenía más remedio que hacer un ejercicio de honradez personal y entregarme a ella sin reservas a pesar de todas las dificultades que ello pudiera suponer. Esto significó un período de lucha interna entre la seguridad de lo malo conocido y el salto al vacío de lo bueno por conocer. Cuando ya no podía alargar más la decisión, me fui a pasar unos días al monasterio de Cantauque (Francia) para compartir, aunque solo fuera de manera breve, la vida de los monjes, y ahí tomé finalmente la determinación de dar el paso y convertirme en catecúmeno. A mi regreso a España, estuve visitando las diferentes parroquias de Madrid y finalmente entré en contacto con el que hoy es mi Padre Espiritual, el P. Archimandrita Demetrio (Sáez), del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal (Patriarcado Ecuménico de Constantinopla), quien siete meses después me administró el sacramento de la Crismación.

2. ¿Cómo era tu vida antes de hacerte ortodoxo? ¿Qué ha cambiado tras tu conversión?

Como la inmensa mayoría de los españoles de mi edad (nací en 1976), fui bautizado en la Iglesia Católica Romana. Aunque en mi niñez no recibí demasiada instrucción religiosa (mi familia estaba bastante secularizada), recibí la Primera Comunión cuando tenía 9 o 10 años. No fue hasta los 18 años, antes de empezar a estudiar en la Universidad, cuando empecé a tomarme más en serio las cosas de la fe, y entonces tuve que "hacerme a mí mismo" y estudiar el Catecismo por mi cuenta. En un momento determinado, y después de conocer de cerca varias ramas del cristianismo occidental, recibí el sacramento de la Confirmación (equivalente aproximado de la Crismación para los católicos). Desde entonces, intenté vivir mi fe con seriedad y responsabilidad, pero poco a poco me di cuenta de que mi vida cristiana se limitaba a la aceptación de una serie de dogmas expresados en categorías filosóficas (la Escolástica) y a la puesta en práctica de una moral determinada entendida en términos jurídicos de transgresión, recompensa y castigo. No tenía una relación personal con Jesucristo, sino con la idea que de Él me había hecho, y para mí la Iglesia era una especie de superestructura (una "sociedad perfecta", como dice la teología latina) que me impulsaba a vivir a base de normas.


Cuando conocí la Ortodoxia, mi vida dio un giro de 180º Comprendí el amor de Dios por la humanidad y que Jesucristo había pisoteado la muerte con Su muerte, y desaparecieron las angustias vitales provocadas por una moral farisaica e inhumana basada en la casuística. Mi vida cristiana "intelectualoide" e individualista desapareció para dar paso a una visión comunitaria y eminentemente eclesial. Esto no significa que después de hacerme ortodoxo hayan desaparecido de mi vida todos los problemas, pero sí puedo asegurar que me siento inmensamente feliz y que tengo la sensación de pertenecer por fin a la Iglesia a la que siempre quise pertenecer, donde está mi verdadero hogar.


3. ¿Qué o quién te impulsó hacia la Ortodoxia?

Como decía antes, mi camino hacia la Ortodoxia fue lento y consistió en un progresivo convencimiento de que en ella se encontraba la Verdad plena sin adiciones ni sustracciones. Aunque tengo la seguridad de que quien me impulsó en este camino fue el mismo Dios, hubo varias personas que resultaron fundamentales a la hora de tomar una decisión. Si tengo que destacar a alguien en concreto, sin duda serían los monjes de Cantauque y mi Padre Espiritual. Los primeros, porque me mostraron la Ortodoxia en acción con su vida de oración litúrgica, trabajo manual y sencillez evangélica; el segundo, porque me acogió en la Iglesia y me sigue acompañando en mi vida cristiana.

4. ¿Qué actitud tienen los que te rodean ante tu elección?

Pues depende del grado de cercanía. Mi esposa e hijos siguen siendo católicos romanos, pero respetan profundamente mi decisión de ser ortodoxo porque ven que soy muy feliz, y eso es lo que les importa. Mi pobre suegra es la que más "sufre", sobre todo porque nunca sabe exactamente qué puedo comer y qué no (los católicos prácticamente han abandonado los períodos de ayuno). En cuanto a los demás familiares, y según los casos, sus actitudes van desde el respeto hasta la burla. Finalmente, mis amigos y compañeros de trabajo suelen ser respetuosos, aunque a veces uno se cansa de tener que estar siempre dando explicaciones.

5. ¿Te resultó difícil apartarte del catolicismo?

Hasta cierto punto sí, porque la cultura española está tan impregnada de esa religión que apartarse de ella significa de algún modo tener que renunciar a una parte importante de sí mismo. Para el español medio, la Ortodoxia es una religión extranjera y bastante exótica, y existen barreras difíciles de superar (por ejemplo, en la mayoría de las parroquias casi nunca se usa la lengua castellana). Sin embargo, cuando uno sabe que está detrás de la Verdad y que está en juego la salvación eterna de su alma, tiene que tomar una decisión valiente y lanzarse al vacío aunque eso signifique "empezar de cero", como un niño que aprende el abecedario. Hacerse ortodoxo en España supone un cierto grado de heroísmo, pero puedo asegurar que, a pesar de todas las dificultades, vale la pena dar el paso. Y no olvidemos que la Ortodoxia es la antigua fe de esta tierra (durante el primer milenio, todo el Occidente fue ortodoxo), por lo que abrazarla es en realidad reencontrar las verdaderas raíces del cristianismo hispano.

6. Hablemos de la vida espiritual del hombre de hoy en día, sea rumano o extranjero. ¿Qué tiene que cambiar el hombre contemporáneo, o qué debería adquirir para transformar su vida terrena en vida espiritual?

Creo que el hombre de hoy tiene que desplazar el centro de su existencia de sí mismo a su Creador. Desde la caída de nuestros primeros Padres, cuyas consecuencias afectan a la naturaleza humana en su plenitud, el mundo se encuentra bajo la influencia del pecado, y de ahí surgen todos los desórdenes a los que asistimos diariamente: egoísmo, envidias, guerras, asesinatos, adulterios, destrucción del medio ambiente... Como dice el Metropolitano de Pérgamo, Ioannis Zizioulas, mediante el pecado nos convertimos en "individuos", es decir, nos aislamos del resto y solo vivimos para nosotros mismos y para nuestro propio interés. De lo que se trata es de volver a poner en el centro de nuestra vida a Dios, en volver a ser "personas", en entregarnos a los demás, y entonces seremos verdaderamente felices. Nuestro Señor Jesucristo nos pone el ejemplo que tenemos que seguir: Él dio su vida por nosotros y "se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios" (S. Atanasio de Alejandría).

7. ¿Qué papel tiene tu Padre Espiritual en tu vida?

Mi Padre Espiritual, el P. Archimandrita Demetrio, monje del monasterio de Iviron (Monte Atos), es una pieza fundamental e insustituible en mi vida cristiana. Él no es solo un "director espiritual", alguien que me da consejos cuando los necesito (aunque también), sino un verdadero padre, alguien que me ama, que sufre cuando sufro y se alegra cuando me alegro, que carga sobre sus hombros mis cargas y siempre tiene una palabra de aliento cuando me siento desfallecer. También es mi confesor: prefiero contarle mis pecados a alguien que me conoce de verdad y que sabe cuáles son mis puntos débiles; de hecho, solo en un par de ocasiones he confesado con otros sacerdotes. Mi Padre Espiritual es el médico que sabe prescribirme las medicinas espirituales adecuadas cuando mi alma se encuentra enferma. Todo cristiano ortodoxo debería tener un Padre Espiritual para que su vida cristiana sea completa.

8. ¿Qué te parecen las Liturgias ortodoxas comparadas con las católicas?

La Iglesia Latina fue plenamente ortodoxa durante el primer milenio, y su liturgia era comparable a la bizantina aunque tuviera sus características propias. No olvidemos tampoco que la antigua Iglesia Hispánica tenía un rito litúrgico propio, el actualmente llamado "hispanomozárabe", que tenía profundas raíces orientales (concretamente siríacas). Sin embargo, a lo largo de los siglos la Iglesia de Occiente fue modificando sus ritos en varias ocasiones; en ese proceso, y para hacerse "más pastoral", la liturgia occidental fue perdiendo gran parte de su carácter mistérico y su solemnidad. Y no solo me refiero a las palabras del rito, sino también a la música: el antiguo canto gregoriano (descendiente del bizantino) ha sido prácticamente abandonado, y las Misas suelen ser "rezadas" o aderezadas con guitarras, panderetas y otros instrumentos propios de la música secular. Los templos han perdido la belleza arquitectónica de antaño y se han convertido en objeto de experimentación artística. ¿Y dónde están las reliquias que antiguamente se veneraban en las iglesias? A nivel personal, y con todo mi respeto por la Iglesia Latina, puedo decir que asistir a las Misas católicas me dejaba indiferente, mientras que cuando entro en un templo ortodoxo siento que estoy penetrando en un lugar santo donde Dios está presente.

9. Entiendo que has creado un blog para los ortodoxos de España. ¿Cómo se llama? ¿Podrías informarme más al respecto?

Efectivamente, en el mes de mayo de 2013 fundé Ortodoxia Digital (http://ortodoxia-digital.blogspot.com). Más que de un blog, podemos decir que se trata de una iniciativa apostólica que tiene como objetivo dar a conocer en la Península Ibérica (España, Portugal, Andorra y Gibraltar) el cristianismo ortodoxo a través de las nuevas tecnologías de la información. El blog es su cara más visible y su órgano oficial de comunicación, pero también hemos organizado algunas peregrinaciones, encuentros fraternos en Madrid y en Sevilla (tenemos sede en ambas provincias), charlas, etc. También administramos varios blogs de parroquias ortodoxas sin recursos. Distribuimos un libro que contiene las Divinas Liturgias de San Juan Crisóstomo y de San Basilio el Grande en castellano y procede del monasterio de Cantauque (Francia), y disponemos, entre otras cosas, de un Devocionario "on-line" en lengua española, de modo que cualquier persona con acceso a internet puede rezar desde su ordenador, tableta o teléfono móvil. Tenemos muchos otros proyectos en mente que sería largo detallar pero que tienen como objetivo hacer que el público ibérico pueda conocer la Ortodoxia en un idioma que entienda.

10. El hombre tiene la potencialidad de la santificación, de la semejanza con Dios. ¿Cómo crees que podemos llegar a la perfección como nos pide el Salvador: "Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto" (Mt. 5,48)?

Responderé con otro versículo bíblico: "Es necesario que Él crezca y yo disminuya" (Jn. 3,30). El objetivo último de la existencia del hombre es la Deificación, lo que los griegos llaman "Théosis" (en rumano, "Îndumnezeire"). San Serafín de Sarov lo llamaba de manera más mística: "la adquisición del Espíritu Santo". Se trata de ese proceso mediante el cual el hombre se va vaciando de sí mismo, de su yo, y va dejando paso a Dios que, mediante sus Energías Increadas (una de las cuales es la Gracia), lo llena todo y se apodera de todo su ser. Si somos capaces de adentrarnos en esta vía de anonadamiento, al final ocurrirá en nosotros lo que decía el Santo Apóstol Pablo: "Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí". Para ser verdaderamente felices, no podemos quedarnos en una mera "imitación de Cristo" al estilo de los occidentales, sino que debemos vivir "la vida en Cristo".


Fuente: Ortodoxia Tinerilor
Traducción del rumano: Ortodoxia Digital