sábado, 13 de diciembre de 2014

Sonetos a la Santa Madre de Dios


L
SENTIMIENTO

Es el redil de Roma que me ha visto nacer.
Allí te conocí. Tu  nombre he venerado.
Cristianas virtudes me ayudaron a crecer;
consejos, catequesis que nunca olvidaré.

Mas tu Hijo, Señora, me cambió de aprisco.
Soy pastor de ovejas que vienen de Oriente;
perdido, transhumante, en este mundo arisco;
apacentado en pastos del Alba y de Poniente.

Te pido hoy, auxilio. Sólo hay un rebaño;
el que pedía Cristo en su sufrimiento;
con un sólo redil, como el que hubo antaño.
   
En su misericordia nos guia el pensamiento
y su palabra santa, cierta, sin engaño,
vierte en los rediles la paz, que lleva el  viento.


XXXVI
MANTO DE SOCORRO
   
El Akatistos dice que tu eres como un manto
que  ampara desdichados, alivia  su dolor.
El mundo menosprecia la pobreza y el llanto;
justo lo que es objeto de Dios, y de su amor.

Conozco la madre de un menor desamparado
que dió a luz muy joven, a la orilla de la mar.
No vive con su hijo; lo tienen  tutelado,
porque su madre es pobre, porque no tiene hogar.

Por accidente, el padre es  incapacitado
y no tiene trabajo. Todo es tristeza, llanto
y pobreza. Hoy el niño será bautizado.

Por eso está con ellos. Viven un dia santo.
Sonrie la madre.  La luz del rostro aliviado
nos deja ver oh Virgen  el brillo de tu manto.

Notas.- Akatistos. Canto III. Poema 13. “ Alegrate” 11


Autoría y traducción del catalán: P. Jaume