miércoles, 24 de septiembre de 2014

Tras las huellas del mundo veterotestamentario en la provincia de Cádiz (Andalucía). Visita del P. Miguel Moreno a las ruinas del templo de Melkart


Este verano, el Archimandrita P. Pablo Manuel y este servidor visitamos el Islote de Sancti Petri (San Fernando) donde estuvo situado el Templo de Melkart. Hay que acceder en barco y la visita es guiada, y muy interesante. 

Desde el siglo XIV antes de Cristo, un pueblo vecino de Israel, los fenicios, comienzan a viajar a la Península Ibérica en busca de metales y otros productos con que abastecer a sus clientes, Asirios y Egipcios. Instalan colonias en lugares estratégicos, siendo Gadir (Cádiz) una de sus primeras fundaciones.  Este pueblo era religioso e instala un Templo dedicado a su dios llamado Melkart.

El DIOS FENICIO MELKART Y EL TEMPLO

Era un dios de carácter Astral. Su origen se encuentra en la ciudad de Tiro, (Fenicia) que fue fundada alrededor de 2750 A.C. (hoy el Líbano). El teólogo y especialista en Religiones Dr. Severino Croatto dice que “la pareja fenicia Milk-Asthartu se convierte en Melkart”. (Experiencia de lo Sagrado pág. 177). Al principio era un dios de la agricultura, pero al comenzar las difíciles navegaciones fenicias fue adorado como “dios de la navegación y del comercio”. La diosa Astoret era considerada consorte de Baal Melkart.  (En portada: foto de la estatuilla de Melkart, encontrada cerca del Islote y depositada en el museo de Cádiz)

El Santuario Gaditano pudo realizarse entre los siglos XII-XI AC (información del guía). El Templo de Cádiz tenía a la entrada dos columnas de bronce como el de Jerusalén (1ª Reyes 7,15), una fuente de abluciones, un altar al aire libre. (Historia de las religiones antiguas, Edit. Cátedra, pág. 143) Se cuenta que también allí se encontraba el mágico árbol de Pigmalión. En los alrededores del templo existían albergues de mercaderes y viajeros, gestionados por el clero. Es muy probable que hubiera otros dioses que se fueron incorporando al culto. Los templos eran complejos de edificios y servicios con distintos fines, aunque preferentemente religiosos. En el caso de los templos paganos, aparte del titular, solían haber estatuas de otros dioses.  En 1905 de nuestra Era, se encontró cerca del Islote una estatua del dios Atis (frigio) y su consorte, Cibeles, también estaría en el lugar.  Los profesores jerezanos: Vega y García, mantienen que también estarían las estatuas de Isis y Anubis (egipcios). La Diosa Isis contaba con mucha devoción en nuestra tierra. No lo sabemos, pero es  posible también que hubiera alguna divinidad turdetana (Ibera). Existían otros templos fundados por los fenicios en Medina Sidonia, Cádiz, zona de Algeciras y en otros lugares, aunque eran más pequeños y menos importantes.  En realidad el Templo era un complejo amplio donde se prestaban diversos servicios. Allí acudían personas de diversas nacionalidades incluidos los habitantes iberos que solían tener buenas relaciones con los fenicios. Los profesores jerezanos Vega y González afirman que “la importancia de la veneración de la Triada: Melkart, Tanit y Astarté en la comarca gaditana y del Guadalete es incontestable” (Origen e historia del Obispado Asidonense, pág. 26).

LOS SACERDOTES

El Templo era atendido por un cuerpo de sacerdotes. Estos estaban obligados a guardar el celibato, estaban tonsurados, iban descalzos,  sus túnicas debían ser sueltas sin nudos, blancas y de lino, al parecer gozaban de estimación social. Estaban jerarquizados, al frente de cada templo estaba el sacerdote superior y existían también unas Escuelas de novicios o Seminario de hombres jóvenes que ayudaban y aprendían el oficio. El trabajo de los sacerdotes era duro: Atendían a los peregrinos y fieles, mantenían el Templo, hacían sacrificios, realizaban profecías y adivinación. Se ocupaban de que el fuego del Interior considerado “sagrado” nunca se apagara. Algunos sacerdotes interpretaban los sueños, realizaban oraciones a petición del fiel y otros con conocimientos contables, servían como intermediarios en las transacciones comerciales, recibiendo un porcentaje por tales operaciones. Como vemos, los sacerdotes no tenían tiempo para aburrirse. Hay que decir que durante un tiempo existió en el Templo la  “prostitución sagrada” llamadas por los griegos “hieródulas”, mujeres jóvenes ingresaban en el templo y permanecían bajo la supervisión de una madre sagrada, ofreciendo sus servicios sexuales sagrados a los visitantes masculinos. La mayoría de ellas permanecían en el templo hasta su muerte. Vivian en un edificio distinto de los Sacerdotes. El Antiguo Testamento, condena esta práctica en Deuteronomio (23,17-18). Los sacerdotes ofrecían una especie de agua bendita de dos pozos que existían en el Islote, que curiosamente era dulce. Se pueden ver aún los restos. El guía explicó que el motivo de no ser salada es porque estaban hechos de piedra “ostionera”, que retienen la sal. 

Con relación a los sacrificios, al principio se ofrecieron humanos, pero con el tiempo fueron prohibidos porque repugnaban a los habitantes ibéricos. Si sacrificaban animales, a excepción del cerdo que estaba prohibido.

Los devotos ofrecían oraciones, peticiones, gracias  por haber llegado bien, sacrificios, consultas, donativos. Cuando llegaban los navegantes realizaban sacrificios de agradecimiento. Las mujeres no podían pasar al interior del santuario, pero si podían estar en los patios donde también había altares.

Las procesiones eran esplendorosas y el culto en el exterior contaba con cánticos, oraciones e incienso.

El Templo experimenta una evolución y es que a partir del siglo IV, AC. que comienza un interés por la cultura griega, el dios Melkart es asimilado a Hércules (Heracles) divinidad griega, por lo que el culto, rito, y servicios se adaptan a esta religiosidad. Hércules es el más importante héroe griego, hijo de Zeus y de una mujer llamada Alemena. Se caracteriza  por su fuerza  física. Este héroe convertido en dios, muere y es consumido por las llamas. Según una moneda hallada en el santuario sus atributos se pintaron con una piel de León, el arco y la maza. En las paredes del santuario se podía ver, los doce trabajos de Hércules, que también estaban grabadas en unas puertas de chapa de bronce. Los sacerdotes gaditanos presumían de que las cenizas del Dios se hallaban allí custodiadas y veneradas. La gente acudía a Hércules para que les defendiera de todos los males. Existía un amuleto de protección que vendían los sacerdotes. 

El tesoro del Templo era considerable, al estar autorizado a recibir herencias. Personajes famosos que visitaron el islote: Eforo, Piteas, Apolonio de Tiana, Aníbal, Julio César que estuvo más de una vez, recibió en el año 68 A.C. una interpretación que le pronosticaba buenos augurios cuando en Hispania, era cuestor (funcionario y magistrado romano). 

El islote, terminó como fortaleza militar del ejército español. Sus aguas son limpias, y el aire agradable.

LA DECADENCIA

En el siglo IV, comienza el final del santuario. Recordemos que la Luz de Cristo va avanzando y que el Concilio de Elvira  (Granada) celebrado entre (300-306), de los 81 cánones, 20 hacen referencia al paganismo, tratando de erradicarlo. Los cristianos hispanos creían que los dioses paganos poseían un poder mágico y maligno.

El Profesor e investigador Jerezano: Vega, cita una leyenda que afirma que “el famoso Templo de Hércules, era un escollo para la propagación de la fe cristiana, por lo que Santiago Apóstol vino para acabar con el poderío del Templo, dedicándolo a san Pedro (Sancti Petri)”. Con ciertas reservas, pudo ser un varón apostólico, San Hiscio, el primer evangelizador de la zona, especialmente Algeciras extendiendo la fe hasta Gadir por medio de un discípulo. 

El templo todavía funcionaba en el siglo IV, siendo un freno para el crecimiento del cristianismo, porque muchas personas se sentían vinculadas a los servicios y culto de Hercules-Melkart. La solemnidad del culto era atractiva y esplendorosa. Filostrato (siglo II) dice que:” la gente del sur son muy supersticiosa” y dice de los gaditanos que son “muy dados a las cosas religiosas”. Al parecer los turdetanos (habitantes del sur)  eran seguidores de las creencias fenicias y lo hacían con fervor. Estrabon llega a decir que los fenicios autorizaron a las tribus turdetanas a ofrecer sacrificios.  Es a partir del siglo V, con la presencia del primer Obispo en Cádiz, cuando es prohibido el culto y suspendido. Ya la Iglesia cuenta con el apoyo de la autoridad secular y en cierto modo de perseguida se convierte en perseguidora. En la época visigoda El Templo sufre ataques y destrucciones por parte de los cristianos arrianos (visigodos). Indicios apuntan a que pudo haber un intento de utilizar el espacio como santuario cristiano. A partir del siglo V se acaba el famoso templo y su culto pagano porque ya es el cristianismo el que llega a la población y se impone, prohibiéndolo y sancionándolo, aunque siempre quedan restos de adoradores y costumbres paganas que tardaran en extinguirse. E ahí la insistencia de los Padres de Elvira.

LA BIBLIA Y TIRO, LA CIUDAD DEL REY MELKART

En tiempos de Josué (1200 AC), Tiro era una ciudad importante, al parecer estaba instalada en una Isla rocosa; no fue asignada en la conquista de Israel a ninguna Tribu. Un rey de Tiro llamado Hiram mantuvo relaciones de amistad y comerciales con David y Salomón. Les facilitó materiales para construir el palacio de David y el esplendoroso Templo de Jerusalén. Eran muy famosas las maderas de los bosques de cedro que adquirían los gobernantes judíos para las construcciones, incluido el Templo (1ª de Reyes, 1ª Cr 22,1-4) también había bosques de fresnos, cipreses y enebros que emitían una fragancia muy agradable (Cantar 4). Un artesano perito muy experimentado cuyo Padre era de Tiro y su madre de la Tribu de Neftalí fue llamado por Salomón  para que trabajara el bronce En el capítulo 7 del libro primero de los Reyes se indica todo el monumental trabajo que hizo. El Rey Salomón  tenía una flota compartida con los fenicios que iban a Tarsis, y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Aunque algunos autores identifican Tarsis con Tartesos, colonia fenicia de España. La Biblia de Jerusalén opina que la palabra quiere decir fundición. Pero es muy probable que al compartir la flota y personal judíos, hayan llegado con los fenicios a las colonias iberas y algunos pudieron quedarse en nuestra patria. Decir que el pueblo de Tiro era pacífico, y especialista en fabricar la púrpura, objetos de vidrios y de metal. Durante el reinado de Acab( 874-853 AC) se rompieron las amistades de Israel y Tiro, ya que este Rey se casó con una Noble Tiriana llamada Jezabel que intentó acabar con el Yavismo, introduciendo a los dioses paganos. Incluso se atrevió a construir en Samaria un templo a Baal Melkart (1ª Re 16,32). Esta Reina fenicia tenía un celo apostólico por Baal-Melkart y Aserá, tratando de convertirlo en religión oficial del reino. Fue asesinada y exterminada toda su descendencia por orden de Jehú, Rey ungido por el profeta Elias.

Este profeta, defensor del Yavismo, austero, que vestía con el manto de pelo, de los carismáticos. Declaró la guerra santa al paganismo. Tuvo en el Monte Carmelo un desafío con los profetas de Baal-Melkart. En esa prueba, Yavé respondió con el fuego y Baal-Melkart no respondió. 450 Profetas paganos fueron degollados por las fuerzas fieles al Profeta Yavista. (1ª Reyes,  18, 20-40). 

Nuestro Señor Jesús visitó Tiro y es por aquella zona donde tuvo el encuentro con la cananea que solicitó la curación de su hija (Mt 15, 21-18; Mc 7, 24-30) Asimismo consideró menos culpables a los habitantes de Tiro y Sidón  que los  judíos galileos que habían visto con sus ojos sus milagros y oído el Evangelio. El maestro Orígenes fallecido en 254 E.C. fue enterrado en la basílica de Tiro.

Vaya un reconocimiento para el pueblo fenicio que con sus aciertos y errores enriquecieron a los pueblos con sus ideas, productos, colonias y cultura y aunque eran paganos y algunas prácticas eran aberrantes, hay que entender que aún así su religión tuvo destellos o chispas de la verdad al promover la virtud y la adoración a lo supremo. La experiencia del mal, el peligro de los viajes, la enfermedad, está ligado a un reclamo de lo divino como protección. Eran un pueblo antiguo, que evolucionaba. Es como afirmó el sabio Mircea Eliade, el “homo religiosus” frente a la hierofania (manifestación de lo sagrado).  Es el hombre en busca de Dios. En el cristianismo es al contrario, es Dios buscando al hombre, que se revela en Jesucristo. Con él llega la plenitud, la salvación y la posibilidad de que por la fe, los mandamientos y la gracia de Dios nos divinicemos.  San Atanasio enseñó: “Dios se hizo hombre para que nosotros llegáramos a ser Dios; se hizo visible corporalmente para que nosotros tuviéramos una idea del Padre invisible, y soportó la violencia de los hombres para que nosotros heredáramos la incorruptibilidad” (54, 3).

Dios les bendiga.

P. Miguel Moreno Martín (Iglesia Ortodoxa Hispánica - ROCOR)