martes, 26 de agosto de 2014

Una pequeña Rusia en Canillas, Madrid


Como la imagen de un espejismo la parroquia Ortodoxa Rusa de Madrid, dedicada a Santa María Magdalena, alza sus cúpulas doradas de repente en medio de la Gran Vía de Hortaleza, destacando con su exótica arquitectura entre el resto de edificios de viviendas de lujo.

Inaugurada el 19 de Mayo de 2013, hace poco más de un año, se trata del segundo templo dedicado al cristianismo ruso en España, actualmente en expansión, tras el del pueblo alicantino de Altea. De un color blanco que en palabras de su párroco, el Padre Andréy Kordochkin, casa bien con el Sol de España y recuerda a los pueblos del Sur, sus 5 cúpulas doradas, o Domos, que evocan a Kiev o a Moscú, representan a Cristo, la mayor y central, rodeado de los cuatro Apóstoles.

En el interior, más sobrio, y alejado de otros templos Ortodoxos y su Horror Vacue, tan característico en las iglesias ortodoxas griegas, tiene una interesante iconografía cristiana.

Tras la ruptura de relaciones a finales del siglo XIX la Iglesia Ortodoxa Rusa no volvió a tener presencia en España hasta 2001, cuando empezó a realizar su liturgia, primero, en casa del sacerdote anterior al actual párroco y después, en una capilla cedida por la Iglesia Católica en Ciudad Universitaria, en una antigua frutería-locutorio, una carpintería … hasta que hace 10 años la Empresa Estatal de Ferrocarriles rusos lideró el mecenazgo del proyecto del templo para la comunidad rusa de Madrid, también con aportación de la española Talgo.

Se destaca, como se ve, las excelentes relaciones con la Iglesia Católica y llegan hasta el punto de haberse cedido locales. Ambas Iglesias, aunque unidas en lo esencial, mantienen algunas diferencias respecto a rituales y al dogma. Parte de estas diferencias se aprecian ya al entrar al Templo, junto con el agradable olor a incienso: no existen bancos, por ejemplo, los asistentes deben permanecer de pie durante las dos horas aproximadas que dura la Misa. El sacerdote imparte esta de espaldas a la congregación durante buena parte de ella, como también era costumbre en el Catolicismo antes del Vaticano II. Tampoco hay confesionarios, pues la confesión se realiza de igual modo de pie. Destaca así mismo el Sancta Santorum, lugar donde se celebra la llamada Transubstanción, antes de la Comunión.

El rito de la Comunión (Eucaristía) es algo distinto al Católico. El Sacerdote y su asistente entran al Sancta Santorum y cierran las cortinas: los feligreses no pueden ver el momento en el que la Esencia Divina se materializa en el pan y el vino, alzando el misterio y provocando un efecto dramático. Tras lo cuál, el sacerdote reaparece y comparte el cuerpo y sangre de cristo entre los asistentes. Las sobras restantes, de nuevo en el Sancto Sanctorum, serán para él y su ayudante. Sirva como ejemplo el siguiente Video de la Liturgia

La parroquia organiza visitas guiadas todos los sábados a las 17:00 y es visitable durante los fines de semana. A diario el edificio también está abierto para asistir a Misa.

Otra curiosidad es, que aunque la Iglesia responde al Patriarcado Ruso, es multicultural, habiendo también españoles, ucranianos (la mayoría), europeos del Este e incluso una colombiana y un norteamericano. Por lo que el idioma que se emplea durante la misma es el eslavo eclesiástico: una suerte de esperanto o lengua franca entre los países del este que es relativamente comprensible por todas las nacionalidades. El castellano se emplea también con frecuencia.

Debemos alejarnos también de los estereotipos y tópicos sobre los rusos: la mayoría de la feligresía son gente trabajadora, mayoritariamente dedicada a la construcción o al cuidado de personas mayores. Sin embargo, como nota a destacar, entre el patronato del templo se encuentra la heredera de los Romanov la Gran Duquesa Maria Romanova.

Volviendo al tema de la decoración y la iconografía cristiana, destacan las dos enormes lámparas colgantes elaboradas en Rusia, a imitación de otras dos visigóticas del Tesoro de Guarrazar.

En materia pictórica, han sido colocadas doce tablas con imágenes de santos, entre las que destaca la pieza más importante del Templo, la de Santa María Magdalena, titular de la parroquia. La imagen se encontraba en la Embajada de Rusia en España en 1761. Con el fin de las relaciones a finales del siglo XIX se exilia dicha imagen a Rosario, en Argentina. El recuperarla fue todo un símbolo y un motivo de alegría para la Iglesia Rusa en España y para ofrecer una imagen de continuidad desde entonces en España se le puso el nombre de la Santa representada, Santa María Magdalena, a la Iglesia.

Esta pinturas se conocen como iconos y fueron una fuente de controversia durante la Edad Media, acerca de la conveniencia o no de adorarlos. Una de las diferencias por ejemplo respecto al Arte Sacro en la Iglesia Católica Romana es que no se adoptaron los principios del Renacimiento, perspectiva etc., ya que se pretendía dejar claro que lo que se adora no es el Arte en sí, sino al Santo o figura representados y la Esencia del mismo. De éste modo las pinturas ortodoxas siempre aparecen en dos dimensiones, como los pantocrátor de estilo medieval y tienen que respetar una serie de reglas para ser elaboradas. La adoración de figuras siempre ha sido foco de discusión en las religiones monoteístas. Por ejemplo los judíos y los musulmanes no realizan representaciones.

Acerca del edificio, consta de dos partes diferenciadas, una primera, la Basílica, que es de la que hemos hablado, y una segunda para distintos servicios parroquiales y la Casa de Rusia. Fue edificado en una parcela de 750 metros cuadrados cedida por el Ayuntamiento de Gallardón. La Basílica parece inspirarse en la Catedral de Nuestra Señora de Nóvgorod, considerada la más antigua de Rusia. Es de planta cuadrangular, con tres ábsides al frente, seis bóvedas de cañón de medio punto, que se van entrecruzando tres a tres hasta configurar bóvedas de arista, con apoyo de pilares de hormigón armado de unos 10 metros de altura.

El autor del proyecto fue el arquitecto ruso Alexei Vorontsov, quien ha contado con la colaboración de Jesús San Vicente para la dirección de las obras y de Rafael J. Álvarez García para su ejecución.

La Iglesia Ortodoxa Rusa estuvo unida a la Católica durante el primer milenio, y es por eso que tienen muchas analogías como la Cruz de Asturias o que realicen peregrinaciones regulares desde esta misma parroquia a Santiago de Compostela o los numerosos templos de estilo románico en España. Algunas diferencias que más llaman la atención a la gente de España es que los curas aquí pueden ser hombres casados.

Pero para conocer más no ya sólo de la Religión Ortodoxa, sino también de la Cultura, nada como visitar la Casa Rusa, en el mismo lugar, Gran Vía de Hortaleza 48, en el edificio anexo a la Basílica. En ella se llevan a cabo cursos de ruso (coordinados por el nieto de un “niño de la guerra civil española”) incluyendo intensivos de verano. Qué mejor lugar para aprender.

También se ofrecen clases de canto, guitarra, piano y fisioterapia. Se ofrece así mismo además, para los más pequeños, cursos de manualidades y cultura popular del país. El centro además tiene una gran actividad sobre conferencias y conciertos, todos ellos vinculados con la cultura rusa.

Resulta pues aparte de un edificio profundamente icónico para el Barrio un lugar obligatorio para conocer, y en el que profundizar si se profesa la religión Ortodoxa o simplemente se tiene interés por conocer la Cultura y la Historia de Rusia.


Fuente: www.gomeznarro.es