domingo, 3 de agosto de 2014

"Valencia santa": los ortodoxos de Benicalap (Comunidad Valenciana)


11 de la mañana. Calle de los Plátanos. Benicalap. Sólo unos cientos de metros más allá. El nuevo destino es un bajo en un edificio cualquiera de una calle que pasaría desapercibida. Podría haber una gestoría, o una frutería, sin embargo en el interior del local aguarda una iglesia ortodoxa con un retablo precioso. Como cualquier guarida de fe del centro de Bucarest. Son pocos metros cuadrados que están atiborrados de un público principalmente femenino. Todas vinieron de Rumania. No cabe nadie más aunque Mirela, nuestra cicerone, en Valencia desde 2009, asegura que exageramos: "la fe es tan grande que aunque no quepamos, cabremos".

El cura es el teólogo Daniel, un rumano fornido, que puso la pica en Flandes en 2004, fundando la iglesia ortodoxa en Valencia, aprovechando los afluentes religiosos de un barrio obrero. Daniel sale de la retaguardia, tras el retablo, conmina con su presencia. En la sala minúscula, sin apenas ventilación, se conjuga el olor a incienso con el olor a verano. Las madres empapan sus pañuelos con el sudor de sus hijas. Una de ellas, insólitamente, se da aire con un abanico del V Encuentro Mundial de las Familias, la visita del Papa a Valencia. Tiene lugar un carrusel de genuflexiones. Un número de cuenta identificado con Bankia pide atención en una de las paredes. "Tenemos mucha unidad. Todos nos ayudamos cuando algo va mal", añade Mirela. La ceremonia continúa. Mirela, joven de rostro inmaculado, reza como en el domingo definitivo.

Vicent Molins


Fuente: www.culturplaza.com